jueves, 17 de diciembre de 2009

Los días tontos

Después del abandono es normal tener días bobos; desde que amaneció les he tenido presentes durante todo el día; la tristeza me ha gobernado durante todo el tiempo y la distracción ha sido mi bandera. He vuelto a los vestidos; los pantalones me queman las piernas y ayer mismo compré algo de ropa. Dejé en la tienda un vestidito que me llamaba por mi nombre sólo porque pensé automáticamente en Él cuando lo tomé, por ser tan fácil de destapar, tan accesible y tan bonito.
Contra estos días yo recomiendo salir a la calle. Hoy es un buen día para hacerlo. El tiempo es bueno, el día soleado. A media tarde un enérgico paseo con mi hijo; luego iremos al teatro. Cuando en tu corazón sea de noche, busca la luz.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

¿Cuestión de elección?

Una mujer, ¿elige ser sumisa?, ¿realmente se trata de una elección o es algo tan hondo y tan nuestro que realmente no podemos elegirlo?
Sobre los homosexuales se han realizado estudios a tutiplén para determinar el origen bioquímico, fisiológico, neurológico y psicológico de tal condición. Que yo sepa aún no existen estudios tan profundos sobre los determinantes bioquímicos y neurológicos de la dominación y la sumisión. Sí existen estudios psicológicos que no ponen de acuerdo a los expertos y, a día de hoy, estamos catalogados como parafílicos y nuestra tendencia catalogada como un trastorno, al igual que lo era la homosexualidad hace unos años.
No elegi un amo. Sucedió sin más; un día no tenía amo y al día siguiente lo tenía, como pasa con los granos del culo o las arrugas de la frente. Un día me miré al espejo y tenía un collar en el cuello. Y un día me arrancaron el collar y fue como si me hubieran arrancado parte de mi alma. Nada que ver con los granos que desaparecen y las arrugas que desaparecen, que no los echas de menos... el dolor es intenso, el vacío es inmenso. Intelectualmente, comprendo el proceso de duelo, conozco las consecuencias, los tiempos. Sé que pasará. Lo he comentado docenas de veces desde el abandono de Txiria. Y lo mismo que sucede cuando una pareja rompe contigo, parece que te vas a morir... pero no te mueres, un día caes en la cuenta de que hace tiempo que no piensas en esa persona, o la recuerdas sin dolor, sin rencor, incluso con una sonrisa y ya estás preparado para que te partan el corazón otra vez.
Hoy, pasando datos de una agenda a otra he visto una casualidad curiosa: mi ex y Txiria cumplen años el mismo día. Poco parecen tener en común aparte de esa coincidencia. Pero me ha hecho gracia la casualidad porque, pese a que mi relación con Txiria era de una naturaleza absolutamente diferente y ha durado tan solo tres meses, lo cierto es que ha resultado una experiencia tan intensa que las emociones que he vivido al comienzo del duelo eran muy similares... por aquel entonces me dije "pareja estable nunca más"... han pasado cinco años, casi seis, y no he vuelto a tener una pareja estable. También me he dicho "sumi nunca más"... pero realmente, ¿se puede dejar de ser sumisa? Ahora que no tengo amo... ¿sigo siendo sumisa? ¿lo he sido alguna vez? ¿ser sumisa depende de que tengas amo o no lo tengas?
Creo que como mucho podemos elegir el modo en que somos lo que somos y podemos elegir engañarnos a nosotros mismos incluso, o podemos elegir otras cosas que nos llenan más y hacer renuncias. También podemos someternos a un exhaustivo y eterno análisis psicológico para tratar de descubrir las causas de nuestras inquietudes. Podemos filosofar eternamente.
Hoy por hoy mi elección es muy clara: elijo realizarme a través de aquello que me haga sentir bien: mi hijo, mi familia, mis amigos, un paseo por el parque y... de terciarse, una sesión, un nuevo amo o una relación vainilla incluso si supone una renuncia temporal al bdsm. Entre una relación bdsm y una historia de amor, hoy eligiría una historia de amor, en el caso de que fueran mutuamente excluyentes. Si se pudiera tener todo, elijo tenerlo todo.
Hace tan solo unas semanas renunciaba voluntariamente a la posibilidad de tener un compañero porque me parecía prácticamente imposible compatibilizar una relación estable con lo que tenía en ese momento, sin plantearme siquiera si esa renuncia no era excesiva para alguien a quien apenas conocía. Ahora pienso en mi hijo, en mi cama vacía, en mi soledad de todos los días, en mi deseo de compartir. Y si antes me parecía irrenunciable exigir una parcela íntima en la que realizar mis inquietudes de sumisión, hoy renunciaría en pro de un desayuno en la cama, un paseo con mi hijo o un masaje en los pies.
Pero dado que estoy en pleno duelo y que mis emociones están montadas en una especie de montaña rusa, es posible que dentro de diez minutos piense todo lo contrario.

NOTA PARA EL LECTOR: no me tomes en serio; es posible que cuando leas estas lineas no piense nada de lo que he dicho. Estoy bajo los efectos de un duelo en trámites de curación.

Carne de buitre

A la oscura sombra del abandono sólo veo buitres cuando alzo la vista, dominantes golosos en busca de carnaza disfrazados de buenas intenciones. El duelo se ha tornado tranquilo. Rara vez me domina la desesperación o la rabia. Tampoco me molesto demasiado en darle vueltas. No creo que sirviera de nada. Un día decido no escribir. Otro día decido no llamar. Otro día cambio el nick... pasos hacia atrás. No hablo de ello con nadie, tan sólo para decir que estoy bien.
Cada vez que viene el pasado a martillearme y me doy cuenta, lo que hago es mirar al futuro. Es mucho más práctico. Por supuesto, trato de mirar al futuro siempre con esperanza, imaginando el amplio abanico de posibilidades que se abre ante mis ojos y resulta sorprendente comprobar cómo el aire del portazo abrió docenas de puertas delante de mí.
Independientemente de si me sigo sintiendo o no de alguien, la verdad es que en este nuevo golpe mi perspectiva de las cosas ha cambiado muchísimo. Me sigo sintiendo suya, cierto, pero no quiero sentirme suya ni ser suya. Supongo que esa voluntad mía facilitará las cosas. El dolor pasará pronto y, entre tanto, daré pasos hacia adelante buscando aquello que me haga feliz y no alimentando más el pasado.
Y es que el objetivo último de cualquier decisión que tomemos en la vida ha de ser necesariamente ese: ser felices, sentirnos mejor, enriquecernos, aportar, recibir, ser mejores personas, crecer...
Mi relación con Txiria y compañía había tomado el cariz de una creciente espiral de dolor, impotencia y desconcierto que llegó a paralizarme y a hacerme dudar de todo, incluso de mí misma, especialmente de mí misma.
Ayer me miré al espejo y me vi, con los ojos brillantes de tanto llorar, los labios hinchados, la tez pálida, las ojeras profundas y,no obstante, preciosa. "Eres preciosa" _dije en voz alta_ "eres una mujer guapa, interesante, inteligente, divertida, fuerte, autónoma, eficiente, creativa, cariñosa, constante ¿Qué deseas? .. puedes hacer realidad lo que desees, pero sólo si crees que lo mereces. Obtenemos lo que creemos que merecemos, o al menos, eso facilita mucho las cosas".
No pude dar más de lo que di. Tal vez pude hacer las cosas de otro modo pero cada día estoy más convencida de que realmente no estaba en mis manos. Esto que me ha sucedido me ha servido para conocerme mejor a mí misma y para hacerme más consciente de lo que quiero y, muy especialmente, de lo que no quiero.
Y no quiero irme a la cama llorando noche tras noche, y no quiero pensar cada frase que voy a decir por temor a que no sea adecuada, y no quiero sentir presión para conversar cuando no me apetece, ni quiero sentirme a cada rato estúpida, agresiva o egoísta, y no quiero sentir que mi esfuerzo cae en saco roto ... no quiero, no quiero y no quiero y puede que no quiera siquiera ser sumisa.
Lo que quiero es ser feliz, ser mejor persona, crecer y eso no era posible en esas circunstancias. No lo era.
Entretanto paseo por las salas prudentemete con mi antiprivis a cuestas porque lo cierto es que hasta frío da el aleteo de los buitres que me huelen las heridas y desean poseerme. Y yo a veces me siento tan vulnerable, que me temo que soy carne de buitre.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Señales

A veces creo en las señales.
Poco antes de que el señor Txiria me quitara el collar, desapareció el hada de plata que compré para conocerle. Poco después de que me dejara, apareció y días después se abrió una puerta. Sin embargo, el collar de perra que Él me regaló había desaparecido; no conseguía encontrarlo. Llevo dos días triste. Hoy decidí matar la tristeza o al menos calmarla un poco. He puesto Sabina junto al baño, he preparado sales de baño de azahar, una vela de tres potencias, un cono de pachuli y en el dormitorio cremitas para todo... autocuidados para la nena.
Al abrir un cajón, como si no hubiera mirado ahí mil veces, el collar de perra que tanto busqué ahí, en primer plano. Me lo he puesto, he bailado por toda la casa. En albornoz, con todo preparado para cuidarme, tal vez por última vez para un amo que no me siente suya... escribo estas lineas antes de sumergirme. Ahora soy la perrita de Txiria, sí... ¿Existe mayor entrega que dar sin que el otro reciba, sin que mire siquiera?... ¿Tiene sentido?
He recibido señales erróneas... al menos contradictorias en los últimos días, al menos desconcertantes. No estoy donde quiero estar. Los pies de mi Amo no están ahí. Estoy arrodillada ante un fantasma, ante un recuerdo, esperando el azote, la palabra, el sentido... esperando a que tal vez el tiempo y el silencio lo acaben todo.
Necesito ese baño... y el pachuli, y Sabina y la espuma y las sales de azahar y el aloe vera y la crema de té verde... y el collar en mi cuello... y su dedo en mi espalda, y sus ojos azules, y sus pies en mi boca y la venda en los ojos y el susurro en su oído y el temblor en su pecho, a su esclava a su lado, a mi hermana a mi lado, y su copa en mi mano y saber que soy suya y que nada se acabe y que todo comience o que nada haya sido.
No quiero llorar.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Un poco de silencio

No se mueve, está frío, huele mal ¿Está muerto? A veces me inunda una desagradable sensación de podredumbre. A veces me siento un desperdicio. A veces nada puede con este frío y a veces me molesta la esperanza. Hay señales de humo, pero también mucha niebla. Mucho ímpetu y mucho miedo. Es difícil pensar con 39 de fiebre. Sólo pienso hasta caer dormida.
Me juré no llorar y no me lo permito. Ya cubrí el cupo de lágrimas. ¿Es posible elegir dejar de sufrir, al menos por ahora? ¿Valdría la pena ser un poco cobarde? ¿Realmente el camino espinoso nos lleva siempre a buen puerto?
Da lo mismo si pienso o no pienso antes de actuar, lo haré mal... es un pensamiento reiterativo, punzante, hiriente que se repite y se repite hasta rasgarnos la capacidad de decidir. Se llama técnicamente "indefensión aprendida", inhibe nuestra capacidad de actuación y con el tiempo también nuestra capacidad de sentir.
Hoy la galleta del feisbuk me ha dado un consejo afortunado (no, no creo en las galletas de la suerte pero me encantan sus frases ¿Qué pasa?). Decía algo así "aquello que te molesta estará ahí mientras tú lo permitas". Hay dos modos de borrar esta molestia, esperar a que otros la eliminen o elimnarla yo. Hoy sigo luchando pero sin esperanza. Cuando estoy febril me pasan estas cosas. No pienso con claridad y tan solo me late el firme convencimiento de que mis días están contados de nuevo... que están a cero desde hace mucho tiempo.
Si volviera al 15 de agosto, ¿repetiría la experiencia? ... Sí, sin ninguna duda.
¿Volvería a aceptar una relación a distancia? ... tal vez no
¿Aceptaría ser de nuevo la tercera en discordia, compartir mi tiempo y mis recursos con dos personas más además de con mi amo?... seguro que no.
¿Aceptaría regresar a su lado si se me ofreciera esa posibilidad? Seguro.
¿A sabiendas de que hay cosas que no podrán cambiar, que sería prolongar la agonía?... aún así.
¿Por qué?... porque son únicos, porque me encanta saberse suya, porque me duele no ser suya, porque pienso que no hay un Amo capaz de hacerme sentir de este modo (sé que es un pensamiento erróneo, pero es típico en situaciones de duelo y preduelo)... porque fue muy bonito (aunque sé que estoy sobreestimando lo bueno y obviando lo menos bueno).
No obstante, si bien cierta dosis de esperanza ha colaborado a hacerme sentir algo mejor (al tiempo que a prolongar un duelo que a veces me parece inevitable), lo cierto es que la incertidumbre es agotadora. Da mucha pereza empezar de nuevo; pero mantenerse voluntariamente en el error es de idiotas... ¿Estoy en un error?... lo estoy, acabo de poner el termómetro en el cenicero... lo dicho, no estoy en condiciones.
Tengo fiebre, estoy malita, yo lo que quiero ahora son mimos... no más dudas.
Existen múltiples vías para alcanzar la felicidad y empecinarse en obtenerla a través de una sola, al igual que probar muchas sin profundizar en ninguna, es una pérdida indiscutible de tiempo y recursos. La pregunta del millón es la siguiente: ¿Cual es el momento mágico en que una debe decidir seguir o parar?... como siempre se puede parar, una posterga la decisión y tiende a seguir. Por dependencia, por amor, por entrega, por pura inercia o por todo a la vez.
Estoy tan convencida de que intentarlo merece la pena, sin más pruebas que unos cuantos recuerdos, que también a veces estoy convencida de que me autoengaño.
Yo sólo quería darlo todo de mí. Yo sólo quería sentir que alguien me protegería, me cuidaría y confiaría en mí. Yo sólo quería confiarme plenamente en brazos de alguien. Dejarme acunar. Saber que nunca me haría daño. Entender y conocer plenamente a alguien _sus inquietudes, su humanidad misma, sus deseos, sus anhelos_. Me vi inmersa, sin esperarlo, en un tipo de relación que no contemplaba, que no concebía y seguí ahí... sin saber seguir ahí. Pese a las señales de humo que tanto me hicieron toser.
De fondo una relación dominante/sumisa no es muy diferente a una relación de pareja. Lo he dicho muchas veces. El proceso de duelo es similar. Puede ser muy calmado o muy tormentoso. Muy doloroso o no tan doloroso. Este no pero tal vez sí goza, gracias a Dios, de un tiempo límite que parece acortarse a pasos de gigante. Y no es que tú seas malo y yo buena o viceversa.
Ahora sé que soy una sumisa potencial con mucho que ofrecer. Que hoy por hoy quisiera ofrecerlo a una persona en concreto pero... no puedo elegirlo yo. Podría elegir aquí y ahora no prolongar la agonía y cerrar mi círculo y que sea lo que Dios quiera a sabiendas de que el tiempo todo lo cura, que hay muchos peces en el mar, que estoy buena, que soy simpática, inteligente, amable y que muchos estarían loquitos por mí... y todas esas paridas varias que se le dicen a la novia cuando el novio la deja.
Mogollón de buitres me sobrevuelan ahora que no llevo collar. No es agradable. No lo es. El hada de plata sigue colgada en mi cuello. El hadadescalza sigue poblando salas caminando entre cristales rotos. El hada se muere en los brazos de nadie. Qué puta es la soledad a veces. Qué puta la incertidumbre. Qué puta la fiebre que no me deja dormir.
El día que muera el hada _a veces sé que morirá_ me cortaré el pelo. El día que el hada se muera dejaré de llevar faldas y vestidos. El día que el hada se muera dejaré mis pezones libres de pinzas y volveré a rasurar mi pubis con formas extrañas. No sucederá de un día para otro. Simplemente un día me daré cuenta de que no está ahí. Que se ha ido. Que no volverá jamás. Y escrito está que si un día el hada se muere (ojalá no muriera, ese es mi deseo ahora) me alegraré de que se haya muerto y habitaré otros momentos, tal vez un amo que me cuide cuando esté enferma como ahora, tal vez un amo odioso que me destroce, tal vez un amo que sepa hacerse entender, a quien yo sea capaz de comprender... tal vez ningún amo más y se quede todo así, en el camino, cortado por un abismo insalvable, sin saber ver el puente que hay a mi lado... soy tan torpe para algunas cosas...
En cierta ocasión un viejo amigo al que quise mucho decidió dejar nuestra amistad. El desencadenante, una discusión estúpida sobre la identificación de sonidos y fonemas; el diccionario me dio la razón y mi amigo no me lo perdonó. Surrealista sí. Me pasan muchas cosas surrealistas, ciertamente. El caso es que mi amigo dejó la amistad con la siguiente frase en un mensaje de móvil: "pensamos y percibimos las cosas de forma tan diferente que, hoy por hoy, nuestra relación, no la concibo. Te amo cósmicamente".
No volví a verle y dejé de quererle para siempre. Pero... ¿Existe una razón más poderosa para abandonar una relación que percibir la realidad de modo tan distinto que se haga imposible ponerse de acuerdo? ¿Sería posible girar la cabeza en la dirección adecuada y ver el dichoso puente?
¿Entrega? La necesaria y más. ¿Disposición? Toda. ¿Miedo? Mucho. ¿Hundirme? Jamás. Porque nadie merece tanto. Porque nadie es merecedor de que alguien se hunda por él... o por ellos en mi caso. No me hundiré. ¿Lo pasaría mal? Seguro. ¿Saldría adelante? Seguro.
Últimamente, precisamente para no hundirme, cada noche y cada mañana hago revista de todo aquello que me hace sentir plena y feliz. La lista es larga y preciosa
1- mi hijo
2- mi familia: padres y hermanos
3- mis amigos: Shunna, Miglo, Moravecman, Dulce quienes están más presentes estos días.
4- mi trabajo, su fondo, mis compañeros, los niños pequeños...
5- mis estudios
6- mis libros
7- mi cuenta corriente (por primera vez con fondos a estas alturas del mes, bendito sea Dios). Que el dinero no da la felicidad pero cómo jode no tenerlo.
8-las posibilidades reales de planes futuros que se abren ante mí
9-la esperanza en el futuro
10-mi capacidad de sonreír siempre, o casi siempre... pese a los momentos puntuales de angustia y tristeza.
11-el orgullo de haber resuelto al menos tres veces y sin trampas el cubo de rubik
12-saber que las anginas tienen los días contados
13-mis ganas de sorberme la vida
... podría seguir, pero es suficiente
Seguiré luchando mientras me importe o mientras crea que merece la pena hacerlo.
Pero he tomado la firme decisión de no hundirme jamás. De no rendirme nunca. Porque además hoy me he dado cuenta de que no pierdo nada; no se pierde. Las cosas duran o se acaban pero... no se pierde jamás. Ahí está lo vivido. Ahí está la experiencia. La vida no siempre toma la forma que deseamos pero lo cierto es que no siempre lo que deseamos es exactamente bueno para nosotros. Y aunque lo fuera... lo cierto es que siempre existe una alternativa.
Sigo en el camino a la entrega. Sigo siendo la perrita de Txiria. Sigo siendo el hada descalza... pero no me hundiré. Lo juro y me lo juro a mí misma en este instante. No permitiré que nada me hunda. Porque no merezco sentirme como un desperdicio. Ni abandonada. Ni necesitada. Definitivamente con todo lo que tengo para dar, todo lo que estoy dispuesta a dar... no lo merezco. Quiero dárselo a Él pero... si Él no lo quiere no lo perderé, porque es algo mío, un tesoro único, un ansia de entrega total, de confianza total, de libertad total que me late y seguirá latiendo siempre... aunque puede que desee un poco de silencio cuando todo termine. O, más bien, cuando abra los ojos y sea capaz de ver que todo ha terminado.

martes, 1 de diciembre de 2009

Confusión

Cada noche pego un possit junto al móvil que dice "NO LLAMAR", en cuanto me levanto miro el ordenador y les busco... cada día me juro no hacerlo más pero lo hago cada día. Me miro al espejo y contemplo el hada de plata que compré para conocerle y que es ahora mi nick... qué sinsentido no? dejo de ser hadadescalza para ser, de todos modos, algo que está ahí por Él. Busco cada día a la señora María ... cuando la veo no sé qué decir. A menudo agarro el teléfono en mis manos y luego decido dejarlo caer. Me pinto las uñas (ahora no porque se han puesto enfermas), dejo de fumar, hago deporte, me pongo vestidos (salvo cuando he de salir por el lado del barrizal)...
no me he cortado el pelo como juré que haría. Me río de mí misma, de mis arrebatos de ira, de mis falsas euforias... cada vez que hacía o hago algo contrario a lo que El quisiera me parto en dos...
Equivoqué el camino... de parte a parte. Qué mala alumna he sido.
Y el caso es que sigo buscando su presencia y su sombra y entro donde sé que está y espero que repare en mi presencia y cuando me saluda sonrío y me pongo contenta como cuando a un perro le dan una galleta. Y a ratos me derrumbo y estallo y no puedo parar, cuando me doy cuenta que no hay vuelta atrás o cuando me doy cuenta que hay una luz pero no sé de dónde viene.
Yo no sé de estas cosas. Yo soy virgen en esto. Yo no sé qué se hace en tal o cual situación. Yo no sé olfatear a mi Amo. Me siento tan estúpida...
No sé qué haré cuando no pueda más... o puede que se me pase, o puede que me vuelva loca del todo.
No lo comprendo, no entiendo el juego.
Soy lo que soy... cambiar una dirección, un nick, unos hábitos... fachada, sólo fachada. Soy lo que soy. La perrita de Txiria.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Tengo tanto frío

Son las tres de la madrugada; no puedo pegar ojo. Tengo ganas de dejarlo todo. Tengo ganas de salir corriendo. Tengo ganas de desaparecer. Estoy en uno de esos momentos en los que creo que no podré aguantar más. Esto es de locos. El abandono es uno de los dolores más insoportables que existen. Estoy en uno de esos momentos en los que no consigo entender nada. Todo son preguntas. No entiendo nada. Tengo que salir de esto como sea. Me he quedado tan rota. Resulta todo tan surrealista a veces... ¿Cuánto hace que lloro prácticamente todos los días por este tema?, a veces una voz interna me dice (y lleva razón) que no tiene ningún sentido pensar más en ello. A fin de cuentas, llevaba más tiempo sintiéndome mal que el que había estado sintiéndome bien. Y esas relaciones no compensan. Me ha costado mucho asumir que todo ha terminado. Sobretodo porque algo en mí sigue convencido de que era posible, que había una salida, que era cuestión de tiempo y no mucho encontrarla.
Hoy me he preguntado, más que nada, sobre mí misma. ¿Soy una sumisa? Porque... ¿realmente existe alguien en el mundo que merezca tanto? ¿O no tiene por qué merecerlo?
Hoy he acudido a una reunión sobre trastornos alimenticios y he reparado en el hecho de que por vez primera daba con alguien que deseaba que ganara peso, a quien no le importaría que incluso tuviera kilos de más. He perdido 10 kgs desde que me dijo "engorda". Peso 45 kgs. Lo mismo que cuando tenía 13 años. No lo he hecho a posta. Pero me ha resultado curioso.
Recuerdo una de mis últimas conversaciones con mi colega y amigo (creo que amo encubierto) que me dijo, "Ada, no te dejes morir".
No tengo fuerzas para seguir luchando. Hoy no.
Nada parece suficiente. Nadie parece suficiente. Esta noche dormiría en brazos de cualquiera. Necesito un abrazo. Tengo tanto frío... la soledad es tan puta a veces.
Hace ya años que, sin darme cuenta apenas, echo a patadas de mi vida a todo aquel que intenta acercarse. A pesar de ello, en los últimos años he ganado amigos leales y fieles, que cuentan conmigo en sus peores momentos y que me reprochan que no les recuerde en los míos.... y con los que sé que puedo contar.
Tengo tanto frío esta noche...
Puede que sea una minusválida emocional, incapaz de amar realmente, y... que mi deseo de entrega parta de la necesidad de tener algo que entregar. ¿qué tengo yo que dar?

Perdón y Gracias.

Quiero pedir perdón públicamente a todas aquellas personas que puedan haberse sentido heridas por mis palabras en las últimas semanas. Era cierto lo que pensaba, lo que decía y lo que sentía... pero era también fruto del dolor. Cuando la fiera está herida, ataca... y cuando una se siente amenazada, atacada o agredida (aunque no sea cierto), ataca.
Pido perdón en concreto a Txiria, María de Txiria y entregada{Tx}, que son quienes se han podido doler de las cosas que digo y puntualizo que es lógico, en mis circunstancias, sentir tristeza, rabia, dolor, ira e incluso odio y les pido que lo comprendan.
Doy gracias al señor Txiria por seguir siendo un caballero y hacerme saber que en él tengo a un amigo; por no machacarme en este momento, por no juzgarme duramente y ser consciente de lo que acabo de decir.
Doy gracias a Dulcetormento{J} por acogerme en su casa, llevarme al mar, abrazarme cuando me sorprendió llorando por la mañana junto a la ventana, cuidar mi cara, mi estómago y mis uñas, abrirme su corazón y ayudarme a eliminar una o dos capitas de cebolla...
Gracias al señor Moravecman, por calmarme en altos momentos de ansiedad, preocuparse por mí, estar ahí desde el día en que nos conocimos a las buenas y a las malas y buscar (y encontrar) la pequeña parte racional de mí que me ayuda a ver la realidad con un cristal que duela menos.
Gracias a _penelope_ por haberme extendido su mano en los primeros minutos.
Gracias al Sr_Sialuk y a ^lunita... (como se escriba) por preocuparse por mí y animarme.
Gracias a Rosa(CID) por sus sabios consejos y el ánimo que siempre me ha dado.
Gracias a Shunna por ayudarme a tomar tierra y hacerme más consciente de lo que no quiero.
Gracias al señor Tanaussu por hacerme reir.
Gracias a SirMallorca por estar ahí siempre.
Gracias a amelie por soportarme durante horas y horas.
Gracias al señor Aedes, que aún no sabe nada pero que sé que está ahí cuando le necesite.
Perdón si me dejo a alguien en el tintero, le ruego que alce la mano. Una tiene mala cabeza.

DUELO

La pérdida de un ser querido provoca en las personas, sea cual sea su naturaleza _salvo que se trate de un psicópata_, sean cuales sean sus circunstancias _salvo que se halle en un coma profundo_ una serie de pensamientos, sentimientos y emociones que a menudo se desbordan y parecen escapar a todo control y a toda lógica. Es un proceso que tarde o temprano se supera, mejor o peor, después del cual podremos recuperar nuesra alegría pero que genera unos cambios en nuestra personalidad más o menos profundos, más o menos evidentes pero lo cierto es que no volveremos a ser los mismos.
Decir que he superado el duelo sería por mi parte demasiado superficial, cínico, idiota y además menira. Estoy en ese proceso a sabiendas de que pasará; que aunque a veces crea morir, no moriré; que aunque parezca que durará siempre, no durará siempre; que algún día lo veré todo claro y que este hecho me ayudará a crecer, madurar, ser mejor persona, ayudarme a saber lo que quiero y sobre todo a saber lo que no quiero.
En esta última semana he tenido _y seguiré teniendo_ sentimientos de culpa, instantes de culpar al otro o a los otros, de tristeza, de impotencia, de esperanza, de odio, de miedo, de rencor y de falsa euforia. Todas estas emociones serán a través del tiempo cada vez menos frecuentes y menos intensas. Pero he de darme ese tiempo y perdonarme a mí misma por sentir lo que siento, por pensar lo que pienso y no juzgarme por sentirme estúpida o culpable por menospreciar (y hasta odiar) a los otros de vez en cuando.
Si alguien te juzga por estar inmerso en ese proceso y no te perdona lo que puedas sentir o pensar o decir esta siendo intolerante, estúpido y terriblemente injusto.
No tienes que dar a nadie, salvo a tí mismo, explicaciones por lo que piensas o sientes en un momento así. Tampoco es necesario _aunque no está de más_ que te comprenda todo el mundo. Sólo necesitas comprenderte a tí mismo, perdonarte a ti mismo y dejar de juzgarte a i mismo. No se trata de autocomplacencia; no significa que no reconozcas tus errores o que delegues en otros toda la responsabilidad de lo que ha sucedido. Se trata de salud mental. Se trata de no intentar comprenderlo todo de una sentada y saber que vas a seguir sintiéndote así durante un tiempo y de no creerte del todo todo lo que piensas porque ni el mndo se ha caído, ni el mundo es rosa, ni eres una mierda ni los demás son una mierda.
Anoche reía, por la mañana lloraba...
pero de todo se aprende algo.
Este momento me ha mostrado el verdadero rostro de cieras personas. Me demuestra quien permanece y quien merece marcharse o al menos ser ignorado. Con quién puedo contar y con quién no. Si algo soy es agradecida. Las personas que me están dando su mano en este instante tan crítico, tan doloroso y tan importante contarán conmigo toda la vida.
Sigo leyendo y releyendo logs. Sigo leyendo entre lineas y sigo percibiendo sutilezas, reviviendo situaciones y todos los días descubro algo diferente.
Llueve. Me dejo caer en las horas y en las olas, tranquila y esperanzada. La lluvia y el mar se lo llevan todo... todo.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Tu amo es el mejor hasta que conoces a otro

Parece que pasaron siglos. Es hora de cambiar la dirección del blog. A fin de cuentas... lo que no es no es. No hay más ciego que quien no quiere ver. De pronto te das cuenta, se hace la luz. No han pasado 24 horas desde mi última conversación, no hacen falta más... todo está tan claro que parece increíble.
He conocido a un Amo que me ha hecho sonreir. Me quito el luto. Vuelvo a la vida.
Esta perra tiene sed y beberá hasta quedar harta.

Gracias

La última patada se dio tan fuerte que... en lugar de dolerme, me sanó. Así que... gracias.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Más fuerte que yo

Cada día me juro a mí misma tomarme un descanso y no permitirme contactar con ellos de ninguna manera, ni darle vueltas al tema, ni pensar en ello siquiera... cada día me intento convencer de que todos somos prescindibles y cada día me levanto conteniendo las ganas de llamar, contactar, mirar siquiera deseando tomarme un día, un día sólo, un sólo día sin ellos... nada de ellos.
Sin mi collar me siento desnuda y tengo frío.
Sin su voz me vibra el oído y me falta el aliento.
Sin sus pies me sangran los labios y me estalla la frente.
A sus pies es el todo y la entrega,
el suelo y el cielo
el agua y la tierra...
Sin Usted, la libertad perdida,
la batalla sin tregua,
el corazón vacío...
Sin su collar me siento desnuda y tengo frío.

Quiero alejarme porque no sé acercarme más o mejor, porque no sé cómo.
Quiero alejarme porque no quiero hacerme más daño.
Quiero alejarme porque el orgullo tira de mí.
Pero, aunque quiero alejarme, es más fuerte que yo.
Me siento tan vacía.
Me siento tan derrotada.
Les echo tanto de menos...

No dejo de sentir y no puedo pensar. Estoy buscando salidas, entradas, respuestas... pero no puedo pensar con claridad. Sólo sé que el día que le conocí le dije "estoy donde quiero estar" y ahora... ahora, definitivamente no. No estoy donde quiero estar.
Para colmo, sigo perdiendo peso, sigo estando muy débil físicamente y sigo teniendo mucha fiebre y eso no ayuda. Me cuesta mucho mantener la calma.
No encuentro el camino.
Cuando no sabes hacia dónde ir, es mejor parar. Pero no puedo estarme quieta... es más fuerte que yo.
Una voz dentro de mí me dice "eres suya, actúa en consecuencia"... respiro hondo. ¿Qué otra cosa puedo hacer? A fin de cuentas... es más fuerte que yo.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Animal racional

Ayer me fui a la cama pasadas las tres y media de la madrugada, sin haber tocado un libro o un informe aunque esa había sido mi intención inicial cuando me senté en el despacho. Un día más perdido entre horas muertas y lágrimas inútiles. Cuando me fui a la cama pensé en cómo despertaría hoy... hora y medio de cháchara con un buen amigo a quien conocí cuando su emocionalidad estaba allí donde yo guardo un millón de euros, dieron su fruto _se ve_ durante la noche. Esa hora y media y la gelidez que me sembró ver cómo mis palabras siguen provocando lo que provocan y cuestionarme si, lo que yo deseo es lo de menos si no existe el modo de llegar a ello.
Hoy desperté con la determinación de comprar mi billete hacia el mar, cambiar de aires, divertirme y aclararme y no tomar ninguna decisión que no sea relativa a mi hijo o a mi trabajo o a mi salud hasta saber, SABER, exactamente dos cosas: si quiero y si puedo.
Hoy he mantenido con Txiria al despertar una conversación la mar de interesante, más bien un monólogo, más bien con el espejo del baño... pero imaginando a Txiria frente a mí. Le hablaba de tú con los ojos brillantes pero con la compostura recuperada y el alma atada y las ideas medidas. Le hablaba de tú en la que sería nuestra última conversación cara a cara sin reproches, pero cubriendo mi necesidad de decir todo... todo, lo bueno y lo malo, lo divino y lo humano, todo lo que me ronda, me obsesiona, me entristece, me hunde y me enloquece.... soltando todo y queriendo saber.
Hoy me desperté pensando que hoy no sería posible y que pasado un tiempo tal vez sería quien él pretendía pero... tarde. Hoy quise ser la amiga de Txiria. Conocerle bien, que me conozca bien y eso haría que el tiempo nos uniera de nuevo, tal vez de un modo distinto al que quisiera.
No olvido a mis hermanas pero hoy el protagonista es él. Y digo "él", con minúsculas, el hombre, no sólo el amo aunque el amo forme parte del hombre. Hoy he querido ser yo frente a él.
Tengo que retomar mi vida... mi cuerpo está resentido, mi trabajo acumulado. Hoy voy a retomar mi vida, cuésteme lo que me cueste. Porque mi vida me pertenece y tengo que cuidar de ella.
Hoy guardo el corazón en un cajón.

martes, 24 de noviembre de 2009

Buscando la luz

En medio de la oscuridad del abandono una piensa millones de cosas que le provocan millones de emociones. Siempre he escrito en mis diarios con toda la franqueza que me cabe en las teclas y siempre me ha dado problemas hacerlo porque nadie leerá mis lineas y sentirá lo mismo que yo al releerlas. A veces olvido que no puedo controlar lo que transmito porque no puedo estar en la cabeza de todo el que lo lee y, de todos modos, nunca escribo poniéndome en la cabeza del otro. Nunca ha habido más finalidad en mis cuadernos que escribir en ellos del mismo modo que hago en mis diarios íntimos, a sabiendas de que no soy una escritora nóbel y pocos los leerán pero lanzados ahí, como un reto para quien sepa leer.
Hoy he ido a la estación de autobuses y me he sentado durante más de una hora al raso antes de ir a la taquilla. Me he ido sin nada y he caminado despacio hacia casa, rota de haber llorado durante todo el día buscando una luz y reprochándome no tener cojones y jurándome regresar mañana.
Lo que me ha sucedido es que por un momento he decidido dejar de sentir para ponerme a pensar. Y he pensado en algo que me ha dicho alguien que me conoce más que yo misma: "¿Quién te ha dicho que una sumisa deba probar constantemente a su Amo? ¿Tu amo te ha dicho que mantengas un pulso? ¿No puedes limitarte a ser sumisa sin más, a entregarte sin más?"
No sé si es tarde para caer en la cuenta de todo aquello en lo que he errado. Tal vez es tarde para volver a Sus pies, pero no para aprender de ello.
El proceso de hoy me ha alejado kilómetros de lo que pensaba ayer... y antes de ayer. Sin embargo hoy se me reprocha lo que ayer dije. Pese a que ayer dije muchas, muchísimas cosas y llegué a conclusiones muy sanas y muy ciertas. Pero, una vez más siento que no he transmitido exactamente lo que deseo transmitir, que es lo que siento y lo que pienso y regreso a la impotencia de esos días atrás que me han traído directamente al vacío que ahora me consume y me pregunto de nuevo si merece la pena intentarlo o sería más sano asumir que lo que no es no es y no puede llegar a ser.
Les echo de menos. Les lloro cada día. A ratos creo enloquecer. Algo en mí se rebela a asumir la pérdida antes de jugar la última carta. Algo en mi se busca en las mangas vacías de ases. Algo en mi me grita "haz algo!!!!!". Algo en mí me hunde y me hunde y me hunde más...
Si se diera la súplica y si se diera el perdón, si se diera el comienzo y la oportunidad, si se diera el castigo y la redención... ¿Llegaría a donde quiero llegar o regresaría al mismo lugar?
Barajo cada posible respuesta, cada posible consecuencia... no me quiero rendir y lo digo ahora, después de haberme rendido y pienso... ¿En qué momento puedo decir que ya no se puede?
Sigue siendo mi Amo ... así lo siento. Pero no tengo amo.
Amanezco y pienso... mi Amo tenga un buen día.... el día me queda grande y luego me falta tiempo. Regreso a sus pies cuando cierro los ojos y deseo... deseo pertenecerle y deseo olvidarle. Deseo que me perdone y deseo no perdonarme.
Le diría... he escrito en un cuaderno lo que le diría...
"Usted me ha enseñado tantas cosas, me ha abierto tanto los ojos que me deslumbré y me cegué. Son cosas que pasan cuando ves la luz. Me siento torpe por no haber visto lo evidente.
Permítame una vez más llamarle mi Amo porque en mi corazón es mi Amo desde el primer momento y nunca ha dejado de serlo.
Si pudera volver a un punto cualquiera de los últimos tres meses sabiendo lo que sé ahora, haría las cosas de otra manera.
Sea Usted mi maestro, enseñeme lo que he de aprender para servirle siempre. Mi Señor, mi Maestro, mi Guia, mi Dueño... que mi corazón se quedó a sus pies y ando sin alma dejándome comer por los buitres.
Yo sé cual es mi lugar y yo le sé capaz de mantenerme en él."
Pero si le viera me quedaría en blanco.
Le necesito... necesito su suelo y su pie, su fusta y su mano, su mirada y su abrazo.
No volveré a ser la misma.
Le necesito pero Él no me necesita a mí, porque yo no soy lo que Él necesita. Él no quiere una sumisa que no le entienda. Y yo... no le entiendo.
¿Seguro que no hay una luz?

lunes, 23 de noviembre de 2009

Desde la calma

Este estado ha llegado tan pronto que no me fío de mí misma. Pero quiero aprovecharlo para dejar constancia de mis pensamientos claros, el momento en que no me guía el miedo, la rabia, la decepción, la tristeza o la impotencia. Ahora que estoy tranquila, ahora que lo veo todo claro, deseo escribir cómo lo percibo todo en este momento.
Cuando vivo cara a cara con las personas no suelo ser el centro, más bien trato de pasar desapercibida, hablo más bien poco y cuando lo hago es sobre el mundo, sobre ideas, sobre libros... no de mí misma. Por teléfono y a través de una pantalla soy muy diferente, me bloqueo, me cuesta ver al otro, me cuesta conectar y no sé hablar de otra cosa que de mí misma. Como hasta hace poco nadie me hizo reparar en ello no me daba cuenta y es evidente que cambiar un sistema que siempre te ha funcionado es difícil y es un proceso más bien largo.
Desde mi punto de vista yo sí que cambié mucho más que en años, pero desde el suyo ese cambio era tenue y demasiado lento.
Desde mi punto de vista di de mí todo lo que pude y más, desde el suyo di poco, tal vez lo que yo puedo dar no es suficiente y eso no es culpa de nadie.
Desde mi punto de vista me estaban machacando, desde el suyo, me estaban domando. Creo sinceramente que apretaron tanto las tuercas que me desorienté y estallé, llegando a un punto de no retorno en el que yo ya no tenía la capacidad de responder. Yo me daba de ostias contra un muro y ellos se sentían impotentes.
Desde su punto de vista me daban oportunidades, desde el mío estaban ojo avizor y cada vez mis movimientos estaban más limitados y el giro resultaba artificial.
Ellos lo llaman sometimiento... yo sentía anulación.
Desde mi punto de vista me hacían daño, desde el suyo, me estaban ayudando.
La comunicación es la base, más aún en una relación a distancia en la que lo que queda es esto.
Si la comunicación no fluye todo lo demás se derrumba poco a poco. No me di cuenta de que hacía mucho que estaba en el punto de no retorno.
Hoy por hoy, si existiera la posibilidad de regresar a los pies de mi Amo no lo haría porque no me siento capaz de dar lo que piden, independientemente de si creo que lo merecen o no. Y no regresaría tampoco porque sigo sintiendo que ni yo soy capaz de dar los pasos adecuados ni ellos capaces de encauzarlos. Y digo ellos porque he percibido presión por parte de los tres y algunas veces he llegado a sentir que tenía tres amos en lugar de uno, aunque sé que eso no es correcto.
Pienso que todo se jodió desde que enfermé y creo que no son conscientes de lo enferma y débil que me siento realmente y que me estaban sobrevalorando y pensaban que yo sería capaz de darme mucho más. Creo que mi Amo me ha dejado en un momento muy difícil para mí, en el que me siento demasiado débil para casi todo y en ese sentido me siento abandonada.
He llegado a pensar que iban a por mí, que estaban deseando de deshacerse de mí, quedar como santos y yo como lo peor, que me han inoculado la culpa y el miedo y que me han hecho sentir como una puta mierda. Creo también que aquí todos tenemos cierto grado de responsabilidad y ellos se zafan de su parte, cubriéndose unos a otros. También creo que nunca puede ser argumento para llevar la razón el hecho de ser mayoría. Si la mayoría llevara siempre la razón, la tierra seguiría siendo plana y el universo giraría alrededor de la Tierra pero no es así.
Creo que un hombre que incumple su palabra pierde puntos y que mi Amo ha incumplido su palabra y sus razones no son para mí suficientes, aunque para él si lo sean. Una vez más, puntos de vista incompatibles.
Creo que entregada, pese a hacer lo que debía, no se ha comportado conmigo como yo lo hubiera hecho con ella y siento que me ha fallado.
Creo que la señora María ha sido gélida conmigo y que para reprocharme contantemente que yo trate de adivinar las intenciones de otros, ella lo ha hecho conmigo también, no ya adivinando sino acusando directamente, y eso me ha decepcionado muchísimo.
Pero también creo que igual que yo lo he intentado todo, ellos también lo han intentado todo.
Creo que les he agotado y yo me he agotado, hacía mucho que les estaba advirtiendo que estaba agotada a muchos niveles pero no lo tuvieron en cuenta.
He recibido experiencias y emociones que jamás imaginé. Sobre todo, he vivido la experiencia de entregarme a niveles que nunca hubiera previsto y lamento que ellos no lo hayan percibido de ese modo. Creo que si ellos hubieran sido conscientes realmente del grado de confianza, esfuerzo y entrega que he tenido en estos tres meses no hubiera habido tantos malentendidos y mi amo no me hubiera arrancado el collar de un modo tan repentino y, según percibo, despiadado.
También creo que si hubiera mantenido la esperanza, no lo hubiera dado todo por perdido antes de tiempo y hubiera tenido los reaños de suplicar, ahora no estaría escribiendo estas lineas.
Y que si ellos hubieran dado a lo positivo al menos el mismo peso que a lo negativo tampoco estaría aquí. Creo que hace mucho que sólo se centraban en los errores y mis logros pasaban desapercibidos. El primer error pesaba mucho más que todo lo demás.
Si hace un par de meses supiera todo lo que sé ahora pediría ayuda a mis hermanas, escribiría más a menudo en un diario privado en el que desfogarme para no hacerlo con ellos, les haría partícipes de todas mis dudas y les llamaría más a menudo. Diría más a menudo "necesito abrazarte", diría más a menudo "cómo estás", rogaría más a menudo a mi Amo que me guiara y mantendría la calma cada vez que sintiera que el mundo se derrumba porque... el mundo se ha derrumbado muchas veces, demasiadas y cada vez que se balanceaba el castillo de naipes, en lugar de estabilizarlo yo empujaba la base torpemente con el dedo. Pero no me siento culpable porque la culpa no es útil y porque no lo hacía a posta.
A veces he sentido que me tratan como si lo hiciera a posta.
Si hubiera sabido hace un par de meses lo que sé ahora, ahora no estaría aquí. Y ahora mi orgullo es tan fuerte que no existe amo en el mundo que pueda derribarlo. Ya no. Me resultaría demasiado humillante regresar a los pies de mi amo ante la vista de todos los que lo han dado por acabado para siempre. El orgullo es ahora más fuerte que el deseo y el orgullo acabó con todo y acabará conmigo. No tengo fuerzas para luchar contra él. El orgullo era asunto de mi amo y ya no lo es.
Piqué muy alto. No me conformaba cualquier amo, quería el mejor. Y ni me conformo con otro y es justo que el mejor amo no se conforme conmigo. Por lo tanto, mis tiempos de sumisión han terminado. Dije con dolor y mantengo desde la calma, que no quiero otro amo.
Estaba buscando bolsas en Bilbao y Madrid, vivía buscando el modo de acercarme. Era mi amo el centro de mi vida y todo giraba en torno a él.
Programaba mi trabajo para pasar con él el mayor tiempo posible. Ahora he de poner una pegatina en el móvil que me recuerde que no he de llamarle. Visto con vaqueros, que no le gustaban, cada día... en recuerdo de la libertad ganada que es, en realidad, la libertad perdida. Si bien solía presumir de que los vaqueros eran mi segunda piel, ahora me queman las piernas.
Me levantaba a veces más temprano para que mandarle un e-mail fuera lo primero que hiciera. Releía los logs para buscar pistas o por el simple gusto de hacerlo.
Le tenía en la boca todo el tiempo, hablaba de él a todas horas, estaba orgullosa de él y de mis hermanas y, si soy sincera conmigo misma, lo sigo estando. Me siento orgullosa de haber sido de él, de haber estado junto a ellas, de haberle servido, aunque haya sido por poco tiempo.
Creo que no ha sido justo. Creo que podría haber logrado encauzarme, que si alguien tenía la capacidad de hacerlo era él. Para mí ha fracasado, pero no porque no tuviera la capacidad de convertirme en lo que él quería, sino porque se rindió demasiado pronto. Un amo ha de tener recursos y paciencia. Creo que él tiene los recursos.
No quiero otra oportunidad, no ahora. Ahora, aún sabiendo lo que sé, no tengo fuerzas para otra oportunidad, la desperdiciaría como he hecho con todas. Sería muy burlesco que otro amo se nutriera de lo que soy ahora. Asumo la pérdida con una sonrisa porque elegí bien, no podía haber elegido mejor. Las circunstancias jugaron contra nosotros. Yo he perdido pero, ahora lo sé, ellos también han perdido, porque lo que yo ofrecía no era poco. Creo que no tuvimos paciencia.
Me sentí atacada y abandonada. Es lógico. Pero no es cierto.
Su abandono se me clavó como un puñal en la frente y no dudo que tendré momentos distintos a este en los que regrese la tristeza, la impotencia y hasta el odio. Pero cuando eso suceda volveré a leer lo que escrito ahora. Y leeré que, por primera vez en mi vida, confié mucho más que en muchos años, cedí más que nunca, entregué como nunca, gocé como nunca y lloré más que nunca. Que, en pocos meses brotó de mí lo mejor... y también lo peor, pero en pocos meses se empezaron a derribar los muros creados y reforzados durante años, por eso he sufrido más en pocos meses que en cinco años y por eso ahora soy mucho más humana, que no más débil y vuelvo a sentir la vida intensamente, aunque eso signifique sentirse rota de vez en cuando. Más vale sentirse rota, como ahora, que no sentir nada, como antes.
Todo ha terminado, sí... ya no hago llamadas, ya no envío e-mails, ya no me pongo faldas, ya no pido permiso, fumo 40 cigarrillos diarios, tomo más de cinco cafés, me salto dos comidas diarias y me autolesiono las manos y los brazos... todo ha terminado y, no obstante, a veces siento que sigo perteneciendo a Txiria, porque una no deja de pertenecer a un amo sólo porque este haya decidido arrancar tu collar. Ser de alguien o no serlo es algo tan hondo que va más allá de un momento puntual, de una decisión concreta. No estoy ya en sus manos, no estoy a sus pies, pero ... sigo siendo suya. De algún modo, suceda lo que suceda, siempre lo seré y, el hada de plata que llevo al cuello y que va conmigo, me calma y me lo recuerda.
Digo y repito, porque no me lo creo, que no volvería con él aunque pudiera. Pero, siendo franca conmigo misma, en paz y con el corazón en la mano, como lo tengo ahora, que una ligera presión de su mano en mi cabeza bastaría para tardar un segundo... máximo dos, en tocar el suelo con la frente y volar a sus pies.
Se puede seguir amando sin que siga doliendo.
Mi amo y mis hermanas son personas francas, coherentes, buenas y valiosas. Y me siento dichosa y afortunada por haber compartido con ellos un tiempo... aunque más de la mitad de ese tiempo haya sido dificil para mí.
Mientras siga sintiendo en mi corazón la pertenencia que siento ahora, seguirá existiendo este blog como tal porque, mi corazón sabe que, en realidad, ser o no ser suya, quiera yo o no quiera, en realidad, depende de él.

domingo, 22 de noviembre de 2009

El regreso del hada

Semanas atrás perdí el hada de plata que había encontrado el día que iba a encontrar a Txiria. Entonces lo percibí como un mal augurio; de hecho, las últimas semanas han sido para mí, al menos a grandes rasgos, un infierno mezclado con pequeñas gotitas de alegría, muy dosificadas.
Durante estos últimos días me he empeñado en succionar insistentemente de tres biberones para sacar una gotita de leche que siempre me sabía a poco, cuando no amarga... como si no hubiera biberones en el mundo.
Ahora mismo, en este preciso instante, me siento tranquila, calmada, aceptando que las cosas se terminan y para ello no tiene por qué ser del mejor modo, ni tiene por qué ser justo. Se acaban y te queda lo que has vivido y lo que has aprendido. Y esa experiencia y conocimiento los disfrutará otro amo; otro hallará parte del trabajo hecho y todo será más sencillo para ambos. Ahora estoy tranquila y positiva... si bien a lo largo del día ha habido para todo; hubo lugar para la rabia, para la tristeza, para la nostalgia, para la impotencia, la decepción y hasta para el odio. Así han sido los últimos tres días y los vivo a sabiendas de que con la pérdida he ganado más de lo que perdí, gano yo y gana quien me tenga a sus pies.
Cuando más de la mitad del tiempo que lleva durando una relación se vive con la impresión de que se sufre más de lo que se goza, cuando te sientes más juzgado que querido, cuando sientes abandono y amenaza de abandono constantemente a la vuelta de la esquina, cuando la desconfianza empieza a derretir las bases recién creadas como si fueran de chocolate, cuando sientes que has perdido la pista, cuando hace tiempo que no entiendes nada, cuando te preguntas cada día si merece la pena intentarlo... cuando sucede todo eso, el final es doloroso, sí, es inevitable si te importa que lo sea pero... también es un alivio.
Si bien alguna vez pareció acabarse y supliqué para intentarlo de nuevo, ahora no lo haría si tuviera la oportunidad. Estoy segura de que está bien así, a pesar del vacío... será relativamente fácil de llenar, porque ya hacía tiempo que había grietas y sentía vacío. Suena triste, pero es la verdad.
Como buena perrita abandonada soy también una superviviente. Pero el sentimiento de decepción es tan profundo que acaso echo de menos las sensaciones, pero no a las personas que las provocaron.
Miro hacia arriba y veo los alambres plagaditos de buitres buscando presa. A ratos me siento tan dolida que siento que cualquiera me vale y a ratos tan dolida que pienso que no me vale nadie... y a veces tan profundamente dolida que pienso que a nadie le sirvo para servirle.
Todo es confuso. Se mezclan los buenos y los malos recuerdos, el deseo de pensar bien y el instinto de pensar mal; el asco, el cariño, el insulto, el halago, el deseo y el miedo.
Me miro al espejo y hoy veo una mujer distinta a la de ayer. La de ayer estaba destrozada, con los ojos rojos, envejecida, con la mirada desesperada, suplicante, incoherente y perdida. La mujer de hoy me mira con dureza, con la frente alta, la vista altiva, la tensión en su rostro, la mirada gélida y el deseo dormido.
Regresando a casa y buscando las llaves en el bolso hallé el hada de plata que perdí... ahí estaba la cadena pegada a un chupachups gastado pegado a un trozo de esparadrapo... mi bolso, un desastre, reflejo de mi alma desordenada y repleta de recuerdos inservibles. Alcé la cadena frente a mí y miré al hada como si nunca la hubiera visto... parecía una burla. Durante un buen rato no supe si guardarla, si tirarla... después, en honor de lo que me hizo descubrir... me la colgué al cuello y ahí está. Al hacerlo, he sonreído.
Borrón y cuenta nueva, el muerto al hoyo y el vivo al bollo, hay muchos peces en el mar, yo gano tú pierdes... y todos esos dichos y refranes que se dicen cuando lloramos por una pérdida para paliar el dolor me vinieron a la mente. Por de pronto, hoy ya no me he permitido llorar, cada vez que se me ensancha la garganta y me brotan las lágrimas me chisteo a mí misma y me digo "ni una más, basta"... tengo suficientes tareas pendientes como para ocupar mi mente, mi tiempo y mi espíritu con pensamientos más prácticos y menos dolorosos.
Hoy estoy más cerca de lo que deseo que ayer. Hoy soy más entera, más fuerte y más firme.
Y un día el hada volverá a volar.
Me quedé con el nick de hadadescalza por él, es cierto. Me prometí no usarlo nunca más si esto se acababa, pero ahora tengo mis dudas. A fin de cuentas, no soy la única que no cumple su palabra. Las palabras se las lleva el viento, aunque hayan quedado grabadas en los logs. Una de las lecciones más decepcionantes y dolorosas que he aprendido con esta corta pero intensa experiencia, una de tantas.
Me habían advertido tantas veces de cuánto lamentaría este momento y estaba tan preparada para él que, a la hora de la verdad, resulta mucho más llevadero de lo que había imaginado y no me cabe la menor duda de que no pasará mucho tiempo hasta que llegue a pensar que no hay nada que lamentar.
Hoy estoy mucho más tranquila. Consciente de que el fracaso no me pertenece, al menos no en su totalidad y no en su mayor parte. El verdadero amo lo sabría.
Hoy se me ha endurecido el corazón. Suele suceder cuando sientes que te han hecho daño.
Ya no soy la perrita de Txira, ni volveré a serlo así que mantener este blog no tiene sentido. Si yo, que soy una negada para la informática, consigo cambiar la dirección y el título... lo mantendré para escribir sobre mis futuras experiencias, conocimientos y emociones asociados al BDSM, si no es así, lo suprimiré o, simplemente, lo abandonaré...
como se abandonan los zapatos viejos (Sabina)

sábado, 31 de octubre de 2009

Distancia

Las mejores decisiones que he tomado en la vida son las que no he pensado demasiado. Porque si realmente hubiera medido el esfuerzo que iba a suponer tener a tu amo en la otra punta de la península, no hubiera sido suya y me hubiera perdido todo lo que estoy viviendo ahora.

No es sencillo, pero también es cierto que está resultando menos difícil de lo que había imaginado al principio. Mi Amo tiene el arte de saber estar, aunque no esté.

miércoles, 21 de octubre de 2009

A lo mejor no sirvo para esto

De pronto alguien descubre de un plumazo y ante tus ojos tu verdadera naturaleza sin piedad y sin tregua y te das cuenta de que tal vez no vale tanto la pena perder un sólo segundo al lado de alguien como tú y que a lo mejor no vales para eso de ser sumisa, ni para ser amiga ni para ser persona si me apuras.
Cuando yo estoy enferma me molesta que lo sepa mucha gente porque me molesta que esté el teléfono sonando todo el tiempo. Y cuando un amigo o amiga míos enferman no suelo llamarles para evitar importunarles, acaso les llamo una vez o dos y, por supuesto, ellos saben que pueden llamarme siempre que quieran.
También es cierto que en ese sentido soy reservada, no suelo preguntar y no entro en detalles para evitar que se me tache de cotilla, morbosa o cosas peores...
En mi afán de no molestar a los otros evito actitudes que a otras personas les encantan porque no caigo en la cuenta de que a algunas personas sí que les gusta que se acuerden de ellas cuando están enfermas y que les pregunten por su salud y que se preocupen por ellas. Que aquí el bicho raro soy yo.
Parece mentira que a veces me suceda esta especie de minusvalía emocional que me impide ponerme en el pellejo del otro y tener un gesto gratuíto, un gesto sencillo, que dé pistas al otro sobre lo que sientes hacia él.
No estaré con Él si mi hermana no está conmigo. Por primera vez desde que la compré, descuelgo el hada descalza de mi cuello y es la primera vez que siento el peso de un vacío.
He conocido a muchas personas que te preguntan por tu salud y te llaman y hasta tienen detalles preciosos contigo... y luego te la clavan por detrás. También he conocido a personas que no llaman jamás pero siempre puedes contar con ellas, entre las que me cuento. Lamento mucho que me resulte tan difícil unir emoción y gesto. Una vez más vuelvo a hacer daño sin pretenderlo.
Sin rencores, sin acritud, sin victimismos de ningún tipo.
Mi Amo Txiria es el mejor Amo que he conocido jamás (y no quiero a otro), la señora María de Txiria un modelo para mí y entregada{Tx} mi tati querida.
¿Realmente necesitan a su lado a alguien como yo? ¿Qué puedo aportarles?
A lo mejor, sencillamente, no sirvo para esto.

lunes, 19 de octubre de 2009

Abandono

He leído y oído _y lo creo_ que el abandono es el mayor castigo al que puede ser sometida una sumisa. De hecho el abandono es una de las emociones más dolorosas que puede experimentar el ser humano. No hablo sólo del abandono tal cual, el que sucede cuando te dejan... hablo más bien de la sensación de abandono que se vive en la espera, como una perrita hambrienta raspando a la puerta del Amo, muerta de sed, de hambre y de frío, esperando una caricia o unas migajas.
¿Cuánto tiempo puede soportar una sumisa esa sensación? ¿Cuánto tiempo se puede soportar el miedo a que el abandono sea definitivo?
La distancia complica las cosas y es sencillo dejarse abatir. Recuerdo las palabras de mi Amo al oído, minutos después de haberle llamado Amo por vez primera. Me dijo "no te abandonaré". Me aferro a esas palabras a sabiendas de que fueron sinceras y la intención es cierta. Tomo tierra y me agarro a la realidad, a ese mundo que existe más allá del chat y más allá del Amo y soy consciente de que no es porque no puede ser, que no hay abandono, que nunca lo habrá y si lo hay será cierto y definitivo, no intuído, no simplemente sentido, no habrá dejadez... así quiero creerlo, sin embargo hoy tengo frío, mucho frío... y un mar de dudas.

lunes, 5 de octubre de 2009

Minutos antes

Unos minutos antes de conocer a mi Amo, su esclava y su sumisa y mucho antes de saber que horas después estaría a sus pies, esperaba en la barra de un bar su llegada; estaba expectante, nerviosa... acababa de comprar en un mercadillo que había en la calle un hada descalza de plata, una idea que tenía en mente desde antes del encuentro pero que no había conseguido hasta que no llegué a mi destino. Fue mi Amo quien eligió el nick y quise llevar al cuello algo que me caracterizara como el hada descalza, un detalle que luego se convertiría, casi sin quererlo, en mi collar de salir a la calle y que, cuando me miraba al espejo, me recordaba quién soy, a quién pertenezco y por qué. La distancia es muy puta. El hada me hace sentirle cerca.
Como decía, le esperaba sentada en la barra del bar y tomé mi libretita y me puse a escribir ... y fue esto lo que escribí
"La pantera negra se pasea por la barra del bar silenciosa, acechante... esquiva ágilmente las copas y las botellas vigilando el aire y esperando a la rata el ruido o la palabra... o espera por el gusto de esperar en ese afán de dejar que todo fluya, nada permanezca y... tarde o temprano, más bien temprano, nada será lo mismo.
El hada descalza se sienta agachada sobre un taburete con las alas mojadas de pena y cerveza, manteniendo el equilibrio en su quietud sin límites. Mira a la pantera y no deja de temerla y desearla..."

A los pies de mi Amo Txiria



Hace cincuenta días que, posando la frente en el suelo a los pies de mi Amo, le llamé Amo por vez primera. Me nació solo, directo del alma a la boca y en aquel instante supe que nada sería lo mismo. Crezco a pasos de gigante y a veces siento vértigo y me asusto. Me asusta admitir que soy vulnerable. Me asusta darme cuenta de que soy capaz de querer tanto, de dar tanto. Nunca he sido tan libre y, sin embargo, la plenitud asusta... especialmente cuando llega de un modo que no habíamos planeado.

Despotricaba de aquellos que sentían el bdsm como algo más que un juego de rol. Presumía de ser indomable y en cierto modo me enorgullecía de que los hombres y los amos acabaran a mis pies... huía y buscaba al mismo tiempo.

Pensé que no superaría la maldición de los 21 días, esa por la que todas mis relaciones no solían superar el plazo de tres semanas... pero ... han pasado 50 días.

Me hubiera gustado comenzar este blog desde el día primero pero las cosas nunca suceden como las planeamos así que, he pensado que el dia 50 es un día tan bello como cualquier otro para plasmar en un blog cómo voy creciendo día a día a los pies de mi Amo Txiria y de la mano de su esclava María y mi tati... entregada.

Nunca he sido tan libre.

Pocas veces he sido tan feliz.


A sus pies... en sus manos mi Amo