lunes, 30 de noviembre de 2009

DUELO

La pérdida de un ser querido provoca en las personas, sea cual sea su naturaleza _salvo que se trate de un psicópata_, sean cuales sean sus circunstancias _salvo que se halle en un coma profundo_ una serie de pensamientos, sentimientos y emociones que a menudo se desbordan y parecen escapar a todo control y a toda lógica. Es un proceso que tarde o temprano se supera, mejor o peor, después del cual podremos recuperar nuesra alegría pero que genera unos cambios en nuestra personalidad más o menos profundos, más o menos evidentes pero lo cierto es que no volveremos a ser los mismos.
Decir que he superado el duelo sería por mi parte demasiado superficial, cínico, idiota y además menira. Estoy en ese proceso a sabiendas de que pasará; que aunque a veces crea morir, no moriré; que aunque parezca que durará siempre, no durará siempre; que algún día lo veré todo claro y que este hecho me ayudará a crecer, madurar, ser mejor persona, ayudarme a saber lo que quiero y sobre todo a saber lo que no quiero.
En esta última semana he tenido _y seguiré teniendo_ sentimientos de culpa, instantes de culpar al otro o a los otros, de tristeza, de impotencia, de esperanza, de odio, de miedo, de rencor y de falsa euforia. Todas estas emociones serán a través del tiempo cada vez menos frecuentes y menos intensas. Pero he de darme ese tiempo y perdonarme a mí misma por sentir lo que siento, por pensar lo que pienso y no juzgarme por sentirme estúpida o culpable por menospreciar (y hasta odiar) a los otros de vez en cuando.
Si alguien te juzga por estar inmerso en ese proceso y no te perdona lo que puedas sentir o pensar o decir esta siendo intolerante, estúpido y terriblemente injusto.
No tienes que dar a nadie, salvo a tí mismo, explicaciones por lo que piensas o sientes en un momento así. Tampoco es necesario _aunque no está de más_ que te comprenda todo el mundo. Sólo necesitas comprenderte a tí mismo, perdonarte a ti mismo y dejar de juzgarte a i mismo. No se trata de autocomplacencia; no significa que no reconozcas tus errores o que delegues en otros toda la responsabilidad de lo que ha sucedido. Se trata de salud mental. Se trata de no intentar comprenderlo todo de una sentada y saber que vas a seguir sintiéndote así durante un tiempo y de no creerte del todo todo lo que piensas porque ni el mndo se ha caído, ni el mundo es rosa, ni eres una mierda ni los demás son una mierda.
Anoche reía, por la mañana lloraba...
pero de todo se aprende algo.
Este momento me ha mostrado el verdadero rostro de cieras personas. Me demuestra quien permanece y quien merece marcharse o al menos ser ignorado. Con quién puedo contar y con quién no. Si algo soy es agradecida. Las personas que me están dando su mano en este instante tan crítico, tan doloroso y tan importante contarán conmigo toda la vida.
Sigo leyendo y releyendo logs. Sigo leyendo entre lineas y sigo percibiendo sutilezas, reviviendo situaciones y todos los días descubro algo diferente.
Llueve. Me dejo caer en las horas y en las olas, tranquila y esperanzada. La lluvia y el mar se lo llevan todo... todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario