Son las tres de la madrugada; no puedo pegar ojo. Tengo ganas de dejarlo todo. Tengo ganas de salir corriendo. Tengo ganas de desaparecer. Estoy en uno de esos momentos en los que creo que no podré aguantar más. Esto es de locos. El abandono es uno de los dolores más insoportables que existen. Estoy en uno de esos momentos en los que no consigo entender nada. Todo son preguntas. No entiendo nada. Tengo que salir de esto como sea. Me he quedado tan rota. Resulta todo tan surrealista a veces... ¿Cuánto hace que lloro prácticamente todos los días por este tema?, a veces una voz interna me dice (y lleva razón) que no tiene ningún sentido pensar más en ello. A fin de cuentas, llevaba más tiempo sintiéndome mal que el que había estado sintiéndome bien. Y esas relaciones no compensan. Me ha costado mucho asumir que todo ha terminado. Sobretodo porque algo en mí sigue convencido de que era posible, que había una salida, que era cuestión de tiempo y no mucho encontrarla.
Hoy me he preguntado, más que nada, sobre mí misma. ¿Soy una sumisa? Porque... ¿realmente existe alguien en el mundo que merezca tanto? ¿O no tiene por qué merecerlo?
Hoy he acudido a una reunión sobre trastornos alimenticios y he reparado en el hecho de que por vez primera daba con alguien que deseaba que ganara peso, a quien no le importaría que incluso tuviera kilos de más. He perdido 10 kgs desde que me dijo "engorda". Peso 45 kgs. Lo mismo que cuando tenía 13 años. No lo he hecho a posta. Pero me ha resultado curioso.
Recuerdo una de mis últimas conversaciones con mi colega y amigo (creo que amo encubierto) que me dijo, "Ada, no te dejes morir".
No tengo fuerzas para seguir luchando. Hoy no.
Nada parece suficiente. Nadie parece suficiente. Esta noche dormiría en brazos de cualquiera. Necesito un abrazo. Tengo tanto frío... la soledad es tan puta a veces.
Hace ya años que, sin darme cuenta apenas, echo a patadas de mi vida a todo aquel que intenta acercarse. A pesar de ello, en los últimos años he ganado amigos leales y fieles, que cuentan conmigo en sus peores momentos y que me reprochan que no les recuerde en los míos.... y con los que sé que puedo contar.
Tengo tanto frío esta noche...
Puede que sea una minusválida emocional, incapaz de amar realmente, y... que mi deseo de entrega parta de la necesidad de tener algo que entregar. ¿qué tengo yo que dar?
lunes, 30 de noviembre de 2009
Perdón y Gracias.
Quiero pedir perdón públicamente a todas aquellas personas que puedan haberse sentido heridas por mis palabras en las últimas semanas. Era cierto lo que pensaba, lo que decía y lo que sentía... pero era también fruto del dolor. Cuando la fiera está herida, ataca... y cuando una se siente amenazada, atacada o agredida (aunque no sea cierto), ataca.
Pido perdón en concreto a Txiria, María de Txiria y entregada{Tx}, que son quienes se han podido doler de las cosas que digo y puntualizo que es lógico, en mis circunstancias, sentir tristeza, rabia, dolor, ira e incluso odio y les pido que lo comprendan.
Doy gracias al señor Txiria por seguir siendo un caballero y hacerme saber que en él tengo a un amigo; por no machacarme en este momento, por no juzgarme duramente y ser consciente de lo que acabo de decir.
Doy gracias a Dulcetormento{J} por acogerme en su casa, llevarme al mar, abrazarme cuando me sorprendió llorando por la mañana junto a la ventana, cuidar mi cara, mi estómago y mis uñas, abrirme su corazón y ayudarme a eliminar una o dos capitas de cebolla...
Gracias al señor Moravecman, por calmarme en altos momentos de ansiedad, preocuparse por mí, estar ahí desde el día en que nos conocimos a las buenas y a las malas y buscar (y encontrar) la pequeña parte racional de mí que me ayuda a ver la realidad con un cristal que duela menos.
Gracias a _penelope_ por haberme extendido su mano en los primeros minutos.
Gracias al Sr_Sialuk y a ^lunita... (como se escriba) por preocuparse por mí y animarme.
Gracias a Rosa(CID) por sus sabios consejos y el ánimo que siempre me ha dado.
Gracias a Shunna por ayudarme a tomar tierra y hacerme más consciente de lo que no quiero.
Gracias al señor Tanaussu por hacerme reir.
Gracias a SirMallorca por estar ahí siempre.
Gracias a amelie por soportarme durante horas y horas.
Gracias al señor Aedes, que aún no sabe nada pero que sé que está ahí cuando le necesite.
Perdón si me dejo a alguien en el tintero, le ruego que alce la mano. Una tiene mala cabeza.
Pido perdón en concreto a Txiria, María de Txiria y entregada{Tx}, que son quienes se han podido doler de las cosas que digo y puntualizo que es lógico, en mis circunstancias, sentir tristeza, rabia, dolor, ira e incluso odio y les pido que lo comprendan.
Doy gracias al señor Txiria por seguir siendo un caballero y hacerme saber que en él tengo a un amigo; por no machacarme en este momento, por no juzgarme duramente y ser consciente de lo que acabo de decir.
Doy gracias a Dulcetormento{J} por acogerme en su casa, llevarme al mar, abrazarme cuando me sorprendió llorando por la mañana junto a la ventana, cuidar mi cara, mi estómago y mis uñas, abrirme su corazón y ayudarme a eliminar una o dos capitas de cebolla...
Gracias al señor Moravecman, por calmarme en altos momentos de ansiedad, preocuparse por mí, estar ahí desde el día en que nos conocimos a las buenas y a las malas y buscar (y encontrar) la pequeña parte racional de mí que me ayuda a ver la realidad con un cristal que duela menos.
Gracias a _penelope_ por haberme extendido su mano en los primeros minutos.
Gracias al Sr_Sialuk y a ^lunita... (como se escriba) por preocuparse por mí y animarme.
Gracias a Rosa(CID) por sus sabios consejos y el ánimo que siempre me ha dado.
Gracias a Shunna por ayudarme a tomar tierra y hacerme más consciente de lo que no quiero.
Gracias al señor Tanaussu por hacerme reir.
Gracias a SirMallorca por estar ahí siempre.
Gracias a amelie por soportarme durante horas y horas.
Gracias al señor Aedes, que aún no sabe nada pero que sé que está ahí cuando le necesite.
Perdón si me dejo a alguien en el tintero, le ruego que alce la mano. Una tiene mala cabeza.
DUELO
La pérdida de un ser querido provoca en las personas, sea cual sea su naturaleza _salvo que se trate de un psicópata_, sean cuales sean sus circunstancias _salvo que se halle en un coma profundo_ una serie de pensamientos, sentimientos y emociones que a menudo se desbordan y parecen escapar a todo control y a toda lógica. Es un proceso que tarde o temprano se supera, mejor o peor, después del cual podremos recuperar nuesra alegría pero que genera unos cambios en nuestra personalidad más o menos profundos, más o menos evidentes pero lo cierto es que no volveremos a ser los mismos.
Decir que he superado el duelo sería por mi parte demasiado superficial, cínico, idiota y además menira. Estoy en ese proceso a sabiendas de que pasará; que aunque a veces crea morir, no moriré; que aunque parezca que durará siempre, no durará siempre; que algún día lo veré todo claro y que este hecho me ayudará a crecer, madurar, ser mejor persona, ayudarme a saber lo que quiero y sobre todo a saber lo que no quiero.
En esta última semana he tenido _y seguiré teniendo_ sentimientos de culpa, instantes de culpar al otro o a los otros, de tristeza, de impotencia, de esperanza, de odio, de miedo, de rencor y de falsa euforia. Todas estas emociones serán a través del tiempo cada vez menos frecuentes y menos intensas. Pero he de darme ese tiempo y perdonarme a mí misma por sentir lo que siento, por pensar lo que pienso y no juzgarme por sentirme estúpida o culpable por menospreciar (y hasta odiar) a los otros de vez en cuando.
Si alguien te juzga por estar inmerso en ese proceso y no te perdona lo que puedas sentir o pensar o decir esta siendo intolerante, estúpido y terriblemente injusto.
No tienes que dar a nadie, salvo a tí mismo, explicaciones por lo que piensas o sientes en un momento así. Tampoco es necesario _aunque no está de más_ que te comprenda todo el mundo. Sólo necesitas comprenderte a tí mismo, perdonarte a ti mismo y dejar de juzgarte a i mismo. No se trata de autocomplacencia; no significa que no reconozcas tus errores o que delegues en otros toda la responsabilidad de lo que ha sucedido. Se trata de salud mental. Se trata de no intentar comprenderlo todo de una sentada y saber que vas a seguir sintiéndote así durante un tiempo y de no creerte del todo todo lo que piensas porque ni el mndo se ha caído, ni el mundo es rosa, ni eres una mierda ni los demás son una mierda.
Anoche reía, por la mañana lloraba...
pero de todo se aprende algo.
Este momento me ha mostrado el verdadero rostro de cieras personas. Me demuestra quien permanece y quien merece marcharse o al menos ser ignorado. Con quién puedo contar y con quién no. Si algo soy es agradecida. Las personas que me están dando su mano en este instante tan crítico, tan doloroso y tan importante contarán conmigo toda la vida.
Sigo leyendo y releyendo logs. Sigo leyendo entre lineas y sigo percibiendo sutilezas, reviviendo situaciones y todos los días descubro algo diferente.
Llueve. Me dejo caer en las horas y en las olas, tranquila y esperanzada. La lluvia y el mar se lo llevan todo... todo.
Decir que he superado el duelo sería por mi parte demasiado superficial, cínico, idiota y además menira. Estoy en ese proceso a sabiendas de que pasará; que aunque a veces crea morir, no moriré; que aunque parezca que durará siempre, no durará siempre; que algún día lo veré todo claro y que este hecho me ayudará a crecer, madurar, ser mejor persona, ayudarme a saber lo que quiero y sobre todo a saber lo que no quiero.
En esta última semana he tenido _y seguiré teniendo_ sentimientos de culpa, instantes de culpar al otro o a los otros, de tristeza, de impotencia, de esperanza, de odio, de miedo, de rencor y de falsa euforia. Todas estas emociones serán a través del tiempo cada vez menos frecuentes y menos intensas. Pero he de darme ese tiempo y perdonarme a mí misma por sentir lo que siento, por pensar lo que pienso y no juzgarme por sentirme estúpida o culpable por menospreciar (y hasta odiar) a los otros de vez en cuando.
Si alguien te juzga por estar inmerso en ese proceso y no te perdona lo que puedas sentir o pensar o decir esta siendo intolerante, estúpido y terriblemente injusto.
No tienes que dar a nadie, salvo a tí mismo, explicaciones por lo que piensas o sientes en un momento así. Tampoco es necesario _aunque no está de más_ que te comprenda todo el mundo. Sólo necesitas comprenderte a tí mismo, perdonarte a ti mismo y dejar de juzgarte a i mismo. No se trata de autocomplacencia; no significa que no reconozcas tus errores o que delegues en otros toda la responsabilidad de lo que ha sucedido. Se trata de salud mental. Se trata de no intentar comprenderlo todo de una sentada y saber que vas a seguir sintiéndote así durante un tiempo y de no creerte del todo todo lo que piensas porque ni el mndo se ha caído, ni el mundo es rosa, ni eres una mierda ni los demás son una mierda.
Anoche reía, por la mañana lloraba...
pero de todo se aprende algo.
Este momento me ha mostrado el verdadero rostro de cieras personas. Me demuestra quien permanece y quien merece marcharse o al menos ser ignorado. Con quién puedo contar y con quién no. Si algo soy es agradecida. Las personas que me están dando su mano en este instante tan crítico, tan doloroso y tan importante contarán conmigo toda la vida.
Sigo leyendo y releyendo logs. Sigo leyendo entre lineas y sigo percibiendo sutilezas, reviviendo situaciones y todos los días descubro algo diferente.
Llueve. Me dejo caer en las horas y en las olas, tranquila y esperanzada. La lluvia y el mar se lo llevan todo... todo.
viernes, 27 de noviembre de 2009
Tu amo es el mejor hasta que conoces a otro
Parece que pasaron siglos. Es hora de cambiar la dirección del blog. A fin de cuentas... lo que no es no es. No hay más ciego que quien no quiere ver. De pronto te das cuenta, se hace la luz. No han pasado 24 horas desde mi última conversación, no hacen falta más... todo está tan claro que parece increíble.
He conocido a un Amo que me ha hecho sonreir. Me quito el luto. Vuelvo a la vida.
Esta perra tiene sed y beberá hasta quedar harta.
He conocido a un Amo que me ha hecho sonreir. Me quito el luto. Vuelvo a la vida.
Esta perra tiene sed y beberá hasta quedar harta.
jueves, 26 de noviembre de 2009
Más fuerte que yo
Cada día me juro a mí misma tomarme un descanso y no permitirme contactar con ellos de ninguna manera, ni darle vueltas al tema, ni pensar en ello siquiera... cada día me intento convencer de que todos somos prescindibles y cada día me levanto conteniendo las ganas de llamar, contactar, mirar siquiera deseando tomarme un día, un día sólo, un sólo día sin ellos... nada de ellos.
Sin mi collar me siento desnuda y tengo frío.
Sin su voz me vibra el oído y me falta el aliento.
Sin sus pies me sangran los labios y me estalla la frente.
A sus pies es el todo y la entrega,
el suelo y el cielo
el agua y la tierra...
Sin Usted, la libertad perdida,
la batalla sin tregua,
el corazón vacío...
Sin su collar me siento desnuda y tengo frío.
Quiero alejarme porque no sé acercarme más o mejor, porque no sé cómo.
Quiero alejarme porque no quiero hacerme más daño.
Quiero alejarme porque el orgullo tira de mí.
Pero, aunque quiero alejarme, es más fuerte que yo.
Me siento tan vacía.
Me siento tan derrotada.
Les echo tanto de menos...
No dejo de sentir y no puedo pensar. Estoy buscando salidas, entradas, respuestas... pero no puedo pensar con claridad. Sólo sé que el día que le conocí le dije "estoy donde quiero estar" y ahora... ahora, definitivamente no. No estoy donde quiero estar.
Para colmo, sigo perdiendo peso, sigo estando muy débil físicamente y sigo teniendo mucha fiebre y eso no ayuda. Me cuesta mucho mantener la calma.
No encuentro el camino.
Cuando no sabes hacia dónde ir, es mejor parar. Pero no puedo estarme quieta... es más fuerte que yo.
Una voz dentro de mí me dice "eres suya, actúa en consecuencia"... respiro hondo. ¿Qué otra cosa puedo hacer? A fin de cuentas... es más fuerte que yo.
Sin mi collar me siento desnuda y tengo frío.
Sin su voz me vibra el oído y me falta el aliento.
Sin sus pies me sangran los labios y me estalla la frente.
A sus pies es el todo y la entrega,
el suelo y el cielo
el agua y la tierra...
Sin Usted, la libertad perdida,
la batalla sin tregua,
el corazón vacío...
Sin su collar me siento desnuda y tengo frío.
Quiero alejarme porque no sé acercarme más o mejor, porque no sé cómo.
Quiero alejarme porque no quiero hacerme más daño.
Quiero alejarme porque el orgullo tira de mí.
Pero, aunque quiero alejarme, es más fuerte que yo.
Me siento tan vacía.
Me siento tan derrotada.
Les echo tanto de menos...
No dejo de sentir y no puedo pensar. Estoy buscando salidas, entradas, respuestas... pero no puedo pensar con claridad. Sólo sé que el día que le conocí le dije "estoy donde quiero estar" y ahora... ahora, definitivamente no. No estoy donde quiero estar.
Para colmo, sigo perdiendo peso, sigo estando muy débil físicamente y sigo teniendo mucha fiebre y eso no ayuda. Me cuesta mucho mantener la calma.
No encuentro el camino.
Cuando no sabes hacia dónde ir, es mejor parar. Pero no puedo estarme quieta... es más fuerte que yo.
Una voz dentro de mí me dice "eres suya, actúa en consecuencia"... respiro hondo. ¿Qué otra cosa puedo hacer? A fin de cuentas... es más fuerte que yo.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
Animal racional
Ayer me fui a la cama pasadas las tres y media de la madrugada, sin haber tocado un libro o un informe aunque esa había sido mi intención inicial cuando me senté en el despacho. Un día más perdido entre horas muertas y lágrimas inútiles. Cuando me fui a la cama pensé en cómo despertaría hoy... hora y medio de cháchara con un buen amigo a quien conocí cuando su emocionalidad estaba allí donde yo guardo un millón de euros, dieron su fruto _se ve_ durante la noche. Esa hora y media y la gelidez que me sembró ver cómo mis palabras siguen provocando lo que provocan y cuestionarme si, lo que yo deseo es lo de menos si no existe el modo de llegar a ello.
Hoy desperté con la determinación de comprar mi billete hacia el mar, cambiar de aires, divertirme y aclararme y no tomar ninguna decisión que no sea relativa a mi hijo o a mi trabajo o a mi salud hasta saber, SABER, exactamente dos cosas: si quiero y si puedo.
Hoy he mantenido con Txiria al despertar una conversación la mar de interesante, más bien un monólogo, más bien con el espejo del baño... pero imaginando a Txiria frente a mí. Le hablaba de tú con los ojos brillantes pero con la compostura recuperada y el alma atada y las ideas medidas. Le hablaba de tú en la que sería nuestra última conversación cara a cara sin reproches, pero cubriendo mi necesidad de decir todo... todo, lo bueno y lo malo, lo divino y lo humano, todo lo que me ronda, me obsesiona, me entristece, me hunde y me enloquece.... soltando todo y queriendo saber.
Hoy me desperté pensando que hoy no sería posible y que pasado un tiempo tal vez sería quien él pretendía pero... tarde. Hoy quise ser la amiga de Txiria. Conocerle bien, que me conozca bien y eso haría que el tiempo nos uniera de nuevo, tal vez de un modo distinto al que quisiera.
No olvido a mis hermanas pero hoy el protagonista es él. Y digo "él", con minúsculas, el hombre, no sólo el amo aunque el amo forme parte del hombre. Hoy he querido ser yo frente a él.
Tengo que retomar mi vida... mi cuerpo está resentido, mi trabajo acumulado. Hoy voy a retomar mi vida, cuésteme lo que me cueste. Porque mi vida me pertenece y tengo que cuidar de ella.
Hoy guardo el corazón en un cajón.
Hoy desperté con la determinación de comprar mi billete hacia el mar, cambiar de aires, divertirme y aclararme y no tomar ninguna decisión que no sea relativa a mi hijo o a mi trabajo o a mi salud hasta saber, SABER, exactamente dos cosas: si quiero y si puedo.
Hoy he mantenido con Txiria al despertar una conversación la mar de interesante, más bien un monólogo, más bien con el espejo del baño... pero imaginando a Txiria frente a mí. Le hablaba de tú con los ojos brillantes pero con la compostura recuperada y el alma atada y las ideas medidas. Le hablaba de tú en la que sería nuestra última conversación cara a cara sin reproches, pero cubriendo mi necesidad de decir todo... todo, lo bueno y lo malo, lo divino y lo humano, todo lo que me ronda, me obsesiona, me entristece, me hunde y me enloquece.... soltando todo y queriendo saber.
Hoy me desperté pensando que hoy no sería posible y que pasado un tiempo tal vez sería quien él pretendía pero... tarde. Hoy quise ser la amiga de Txiria. Conocerle bien, que me conozca bien y eso haría que el tiempo nos uniera de nuevo, tal vez de un modo distinto al que quisiera.
No olvido a mis hermanas pero hoy el protagonista es él. Y digo "él", con minúsculas, el hombre, no sólo el amo aunque el amo forme parte del hombre. Hoy he querido ser yo frente a él.
Tengo que retomar mi vida... mi cuerpo está resentido, mi trabajo acumulado. Hoy voy a retomar mi vida, cuésteme lo que me cueste. Porque mi vida me pertenece y tengo que cuidar de ella.
Hoy guardo el corazón en un cajón.
martes, 24 de noviembre de 2009
Buscando la luz
En medio de la oscuridad del abandono una piensa millones de cosas que le provocan millones de emociones. Siempre he escrito en mis diarios con toda la franqueza que me cabe en las teclas y siempre me ha dado problemas hacerlo porque nadie leerá mis lineas y sentirá lo mismo que yo al releerlas. A veces olvido que no puedo controlar lo que transmito porque no puedo estar en la cabeza de todo el que lo lee y, de todos modos, nunca escribo poniéndome en la cabeza del otro. Nunca ha habido más finalidad en mis cuadernos que escribir en ellos del mismo modo que hago en mis diarios íntimos, a sabiendas de que no soy una escritora nóbel y pocos los leerán pero lanzados ahí, como un reto para quien sepa leer.
Hoy he ido a la estación de autobuses y me he sentado durante más de una hora al raso antes de ir a la taquilla. Me he ido sin nada y he caminado despacio hacia casa, rota de haber llorado durante todo el día buscando una luz y reprochándome no tener cojones y jurándome regresar mañana.
Lo que me ha sucedido es que por un momento he decidido dejar de sentir para ponerme a pensar. Y he pensado en algo que me ha dicho alguien que me conoce más que yo misma: "¿Quién te ha dicho que una sumisa deba probar constantemente a su Amo? ¿Tu amo te ha dicho que mantengas un pulso? ¿No puedes limitarte a ser sumisa sin más, a entregarte sin más?"
No sé si es tarde para caer en la cuenta de todo aquello en lo que he errado. Tal vez es tarde para volver a Sus pies, pero no para aprender de ello.
El proceso de hoy me ha alejado kilómetros de lo que pensaba ayer... y antes de ayer. Sin embargo hoy se me reprocha lo que ayer dije. Pese a que ayer dije muchas, muchísimas cosas y llegué a conclusiones muy sanas y muy ciertas. Pero, una vez más siento que no he transmitido exactamente lo que deseo transmitir, que es lo que siento y lo que pienso y regreso a la impotencia de esos días atrás que me han traído directamente al vacío que ahora me consume y me pregunto de nuevo si merece la pena intentarlo o sería más sano asumir que lo que no es no es y no puede llegar a ser.
Les echo de menos. Les lloro cada día. A ratos creo enloquecer. Algo en mí se rebela a asumir la pérdida antes de jugar la última carta. Algo en mi se busca en las mangas vacías de ases. Algo en mi me grita "haz algo!!!!!". Algo en mí me hunde y me hunde y me hunde más...
Si se diera la súplica y si se diera el perdón, si se diera el comienzo y la oportunidad, si se diera el castigo y la redención... ¿Llegaría a donde quiero llegar o regresaría al mismo lugar?
Barajo cada posible respuesta, cada posible consecuencia... no me quiero rendir y lo digo ahora, después de haberme rendido y pienso... ¿En qué momento puedo decir que ya no se puede?
Sigue siendo mi Amo ... así lo siento. Pero no tengo amo.
Amanezco y pienso... mi Amo tenga un buen día.... el día me queda grande y luego me falta tiempo. Regreso a sus pies cuando cierro los ojos y deseo... deseo pertenecerle y deseo olvidarle. Deseo que me perdone y deseo no perdonarme.
Le diría... he escrito en un cuaderno lo que le diría...
"Usted me ha enseñado tantas cosas, me ha abierto tanto los ojos que me deslumbré y me cegué. Son cosas que pasan cuando ves la luz. Me siento torpe por no haber visto lo evidente.
Permítame una vez más llamarle mi Amo porque en mi corazón es mi Amo desde el primer momento y nunca ha dejado de serlo.
Si pudera volver a un punto cualquiera de los últimos tres meses sabiendo lo que sé ahora, haría las cosas de otra manera.
Sea Usted mi maestro, enseñeme lo que he de aprender para servirle siempre. Mi Señor, mi Maestro, mi Guia, mi Dueño... que mi corazón se quedó a sus pies y ando sin alma dejándome comer por los buitres.
Yo sé cual es mi lugar y yo le sé capaz de mantenerme en él."
Pero si le viera me quedaría en blanco.
Le necesito... necesito su suelo y su pie, su fusta y su mano, su mirada y su abrazo.
No volveré a ser la misma.
Le necesito pero Él no me necesita a mí, porque yo no soy lo que Él necesita. Él no quiere una sumisa que no le entienda. Y yo... no le entiendo.
¿Seguro que no hay una luz?
Hoy he ido a la estación de autobuses y me he sentado durante más de una hora al raso antes de ir a la taquilla. Me he ido sin nada y he caminado despacio hacia casa, rota de haber llorado durante todo el día buscando una luz y reprochándome no tener cojones y jurándome regresar mañana.
Lo que me ha sucedido es que por un momento he decidido dejar de sentir para ponerme a pensar. Y he pensado en algo que me ha dicho alguien que me conoce más que yo misma: "¿Quién te ha dicho que una sumisa deba probar constantemente a su Amo? ¿Tu amo te ha dicho que mantengas un pulso? ¿No puedes limitarte a ser sumisa sin más, a entregarte sin más?"
No sé si es tarde para caer en la cuenta de todo aquello en lo que he errado. Tal vez es tarde para volver a Sus pies, pero no para aprender de ello.
El proceso de hoy me ha alejado kilómetros de lo que pensaba ayer... y antes de ayer. Sin embargo hoy se me reprocha lo que ayer dije. Pese a que ayer dije muchas, muchísimas cosas y llegué a conclusiones muy sanas y muy ciertas. Pero, una vez más siento que no he transmitido exactamente lo que deseo transmitir, que es lo que siento y lo que pienso y regreso a la impotencia de esos días atrás que me han traído directamente al vacío que ahora me consume y me pregunto de nuevo si merece la pena intentarlo o sería más sano asumir que lo que no es no es y no puede llegar a ser.
Les echo de menos. Les lloro cada día. A ratos creo enloquecer. Algo en mí se rebela a asumir la pérdida antes de jugar la última carta. Algo en mi se busca en las mangas vacías de ases. Algo en mi me grita "haz algo!!!!!". Algo en mí me hunde y me hunde y me hunde más...
Si se diera la súplica y si se diera el perdón, si se diera el comienzo y la oportunidad, si se diera el castigo y la redención... ¿Llegaría a donde quiero llegar o regresaría al mismo lugar?
Barajo cada posible respuesta, cada posible consecuencia... no me quiero rendir y lo digo ahora, después de haberme rendido y pienso... ¿En qué momento puedo decir que ya no se puede?
Sigue siendo mi Amo ... así lo siento. Pero no tengo amo.
Amanezco y pienso... mi Amo tenga un buen día.... el día me queda grande y luego me falta tiempo. Regreso a sus pies cuando cierro los ojos y deseo... deseo pertenecerle y deseo olvidarle. Deseo que me perdone y deseo no perdonarme.
Le diría... he escrito en un cuaderno lo que le diría...
"Usted me ha enseñado tantas cosas, me ha abierto tanto los ojos que me deslumbré y me cegué. Son cosas que pasan cuando ves la luz. Me siento torpe por no haber visto lo evidente.
Permítame una vez más llamarle mi Amo porque en mi corazón es mi Amo desde el primer momento y nunca ha dejado de serlo.
Si pudera volver a un punto cualquiera de los últimos tres meses sabiendo lo que sé ahora, haría las cosas de otra manera.
Sea Usted mi maestro, enseñeme lo que he de aprender para servirle siempre. Mi Señor, mi Maestro, mi Guia, mi Dueño... que mi corazón se quedó a sus pies y ando sin alma dejándome comer por los buitres.
Yo sé cual es mi lugar y yo le sé capaz de mantenerme en él."
Pero si le viera me quedaría en blanco.
Le necesito... necesito su suelo y su pie, su fusta y su mano, su mirada y su abrazo.
No volveré a ser la misma.
Le necesito pero Él no me necesita a mí, porque yo no soy lo que Él necesita. Él no quiere una sumisa que no le entienda. Y yo... no le entiendo.
¿Seguro que no hay una luz?
lunes, 23 de noviembre de 2009
Desde la calma
Este estado ha llegado tan pronto que no me fío de mí misma. Pero quiero aprovecharlo para dejar constancia de mis pensamientos claros, el momento en que no me guía el miedo, la rabia, la decepción, la tristeza o la impotencia. Ahora que estoy tranquila, ahora que lo veo todo claro, deseo escribir cómo lo percibo todo en este momento.
Cuando vivo cara a cara con las personas no suelo ser el centro, más bien trato de pasar desapercibida, hablo más bien poco y cuando lo hago es sobre el mundo, sobre ideas, sobre libros... no de mí misma. Por teléfono y a través de una pantalla soy muy diferente, me bloqueo, me cuesta ver al otro, me cuesta conectar y no sé hablar de otra cosa que de mí misma. Como hasta hace poco nadie me hizo reparar en ello no me daba cuenta y es evidente que cambiar un sistema que siempre te ha funcionado es difícil y es un proceso más bien largo.
Desde mi punto de vista yo sí que cambié mucho más que en años, pero desde el suyo ese cambio era tenue y demasiado lento.
Desde mi punto de vista di de mí todo lo que pude y más, desde el suyo di poco, tal vez lo que yo puedo dar no es suficiente y eso no es culpa de nadie.
Desde mi punto de vista me estaban machacando, desde el suyo, me estaban domando. Creo sinceramente que apretaron tanto las tuercas que me desorienté y estallé, llegando a un punto de no retorno en el que yo ya no tenía la capacidad de responder. Yo me daba de ostias contra un muro y ellos se sentían impotentes.
Desde su punto de vista me daban oportunidades, desde el mío estaban ojo avizor y cada vez mis movimientos estaban más limitados y el giro resultaba artificial.
Ellos lo llaman sometimiento... yo sentía anulación.
Desde mi punto de vista me hacían daño, desde el suyo, me estaban ayudando.
La comunicación es la base, más aún en una relación a distancia en la que lo que queda es esto.
Si la comunicación no fluye todo lo demás se derrumba poco a poco. No me di cuenta de que hacía mucho que estaba en el punto de no retorno.
Hoy por hoy, si existiera la posibilidad de regresar a los pies de mi Amo no lo haría porque no me siento capaz de dar lo que piden, independientemente de si creo que lo merecen o no. Y no regresaría tampoco porque sigo sintiendo que ni yo soy capaz de dar los pasos adecuados ni ellos capaces de encauzarlos. Y digo ellos porque he percibido presión por parte de los tres y algunas veces he llegado a sentir que tenía tres amos en lugar de uno, aunque sé que eso no es correcto.
Pienso que todo se jodió desde que enfermé y creo que no son conscientes de lo enferma y débil que me siento realmente y que me estaban sobrevalorando y pensaban que yo sería capaz de darme mucho más. Creo que mi Amo me ha dejado en un momento muy difícil para mí, en el que me siento demasiado débil para casi todo y en ese sentido me siento abandonada.
He llegado a pensar que iban a por mí, que estaban deseando de deshacerse de mí, quedar como santos y yo como lo peor, que me han inoculado la culpa y el miedo y que me han hecho sentir como una puta mierda. Creo también que aquí todos tenemos cierto grado de responsabilidad y ellos se zafan de su parte, cubriéndose unos a otros. También creo que nunca puede ser argumento para llevar la razón el hecho de ser mayoría. Si la mayoría llevara siempre la razón, la tierra seguiría siendo plana y el universo giraría alrededor de la Tierra pero no es así.
Creo que un hombre que incumple su palabra pierde puntos y que mi Amo ha incumplido su palabra y sus razones no son para mí suficientes, aunque para él si lo sean. Una vez más, puntos de vista incompatibles.
Creo que entregada, pese a hacer lo que debía, no se ha comportado conmigo como yo lo hubiera hecho con ella y siento que me ha fallado.
Creo que la señora María ha sido gélida conmigo y que para reprocharme contantemente que yo trate de adivinar las intenciones de otros, ella lo ha hecho conmigo también, no ya adivinando sino acusando directamente, y eso me ha decepcionado muchísimo.
Pero también creo que igual que yo lo he intentado todo, ellos también lo han intentado todo.
Creo que les he agotado y yo me he agotado, hacía mucho que les estaba advirtiendo que estaba agotada a muchos niveles pero no lo tuvieron en cuenta.
He recibido experiencias y emociones que jamás imaginé. Sobre todo, he vivido la experiencia de entregarme a niveles que nunca hubiera previsto y lamento que ellos no lo hayan percibido de ese modo. Creo que si ellos hubieran sido conscientes realmente del grado de confianza, esfuerzo y entrega que he tenido en estos tres meses no hubiera habido tantos malentendidos y mi amo no me hubiera arrancado el collar de un modo tan repentino y, según percibo, despiadado.
También creo que si hubiera mantenido la esperanza, no lo hubiera dado todo por perdido antes de tiempo y hubiera tenido los reaños de suplicar, ahora no estaría escribiendo estas lineas.
Y que si ellos hubieran dado a lo positivo al menos el mismo peso que a lo negativo tampoco estaría aquí. Creo que hace mucho que sólo se centraban en los errores y mis logros pasaban desapercibidos. El primer error pesaba mucho más que todo lo demás.
Si hace un par de meses supiera todo lo que sé ahora pediría ayuda a mis hermanas, escribiría más a menudo en un diario privado en el que desfogarme para no hacerlo con ellos, les haría partícipes de todas mis dudas y les llamaría más a menudo. Diría más a menudo "necesito abrazarte", diría más a menudo "cómo estás", rogaría más a menudo a mi Amo que me guiara y mantendría la calma cada vez que sintiera que el mundo se derrumba porque... el mundo se ha derrumbado muchas veces, demasiadas y cada vez que se balanceaba el castillo de naipes, en lugar de estabilizarlo yo empujaba la base torpemente con el dedo. Pero no me siento culpable porque la culpa no es útil y porque no lo hacía a posta.
A veces he sentido que me tratan como si lo hiciera a posta.
Si hubiera sabido hace un par de meses lo que sé ahora, ahora no estaría aquí. Y ahora mi orgullo es tan fuerte que no existe amo en el mundo que pueda derribarlo. Ya no. Me resultaría demasiado humillante regresar a los pies de mi amo ante la vista de todos los que lo han dado por acabado para siempre. El orgullo es ahora más fuerte que el deseo y el orgullo acabó con todo y acabará conmigo. No tengo fuerzas para luchar contra él. El orgullo era asunto de mi amo y ya no lo es.
Piqué muy alto. No me conformaba cualquier amo, quería el mejor. Y ni me conformo con otro y es justo que el mejor amo no se conforme conmigo. Por lo tanto, mis tiempos de sumisión han terminado. Dije con dolor y mantengo desde la calma, que no quiero otro amo.
Estaba buscando bolsas en Bilbao y Madrid, vivía buscando el modo de acercarme. Era mi amo el centro de mi vida y todo giraba en torno a él.
Programaba mi trabajo para pasar con él el mayor tiempo posible. Ahora he de poner una pegatina en el móvil que me recuerde que no he de llamarle. Visto con vaqueros, que no le gustaban, cada día... en recuerdo de la libertad ganada que es, en realidad, la libertad perdida. Si bien solía presumir de que los vaqueros eran mi segunda piel, ahora me queman las piernas.
Me levantaba a veces más temprano para que mandarle un e-mail fuera lo primero que hiciera. Releía los logs para buscar pistas o por el simple gusto de hacerlo.
Le tenía en la boca todo el tiempo, hablaba de él a todas horas, estaba orgullosa de él y de mis hermanas y, si soy sincera conmigo misma, lo sigo estando. Me siento orgullosa de haber sido de él, de haber estado junto a ellas, de haberle servido, aunque haya sido por poco tiempo.
Creo que no ha sido justo. Creo que podría haber logrado encauzarme, que si alguien tenía la capacidad de hacerlo era él. Para mí ha fracasado, pero no porque no tuviera la capacidad de convertirme en lo que él quería, sino porque se rindió demasiado pronto. Un amo ha de tener recursos y paciencia. Creo que él tiene los recursos.
No quiero otra oportunidad, no ahora. Ahora, aún sabiendo lo que sé, no tengo fuerzas para otra oportunidad, la desperdiciaría como he hecho con todas. Sería muy burlesco que otro amo se nutriera de lo que soy ahora. Asumo la pérdida con una sonrisa porque elegí bien, no podía haber elegido mejor. Las circunstancias jugaron contra nosotros. Yo he perdido pero, ahora lo sé, ellos también han perdido, porque lo que yo ofrecía no era poco. Creo que no tuvimos paciencia.
Me sentí atacada y abandonada. Es lógico. Pero no es cierto.
Su abandono se me clavó como un puñal en la frente y no dudo que tendré momentos distintos a este en los que regrese la tristeza, la impotencia y hasta el odio. Pero cuando eso suceda volveré a leer lo que escrito ahora. Y leeré que, por primera vez en mi vida, confié mucho más que en muchos años, cedí más que nunca, entregué como nunca, gocé como nunca y lloré más que nunca. Que, en pocos meses brotó de mí lo mejor... y también lo peor, pero en pocos meses se empezaron a derribar los muros creados y reforzados durante años, por eso he sufrido más en pocos meses que en cinco años y por eso ahora soy mucho más humana, que no más débil y vuelvo a sentir la vida intensamente, aunque eso signifique sentirse rota de vez en cuando. Más vale sentirse rota, como ahora, que no sentir nada, como antes.
Todo ha terminado, sí... ya no hago llamadas, ya no envío e-mails, ya no me pongo faldas, ya no pido permiso, fumo 40 cigarrillos diarios, tomo más de cinco cafés, me salto dos comidas diarias y me autolesiono las manos y los brazos... todo ha terminado y, no obstante, a veces siento que sigo perteneciendo a Txiria, porque una no deja de pertenecer a un amo sólo porque este haya decidido arrancar tu collar. Ser de alguien o no serlo es algo tan hondo que va más allá de un momento puntual, de una decisión concreta. No estoy ya en sus manos, no estoy a sus pies, pero ... sigo siendo suya. De algún modo, suceda lo que suceda, siempre lo seré y, el hada de plata que llevo al cuello y que va conmigo, me calma y me lo recuerda.
Digo y repito, porque no me lo creo, que no volvería con él aunque pudiera. Pero, siendo franca conmigo misma, en paz y con el corazón en la mano, como lo tengo ahora, que una ligera presión de su mano en mi cabeza bastaría para tardar un segundo... máximo dos, en tocar el suelo con la frente y volar a sus pies.
Se puede seguir amando sin que siga doliendo.
Mi amo y mis hermanas son personas francas, coherentes, buenas y valiosas. Y me siento dichosa y afortunada por haber compartido con ellos un tiempo... aunque más de la mitad de ese tiempo haya sido dificil para mí.
Mientras siga sintiendo en mi corazón la pertenencia que siento ahora, seguirá existiendo este blog como tal porque, mi corazón sabe que, en realidad, ser o no ser suya, quiera yo o no quiera, en realidad, depende de él.
Cuando vivo cara a cara con las personas no suelo ser el centro, más bien trato de pasar desapercibida, hablo más bien poco y cuando lo hago es sobre el mundo, sobre ideas, sobre libros... no de mí misma. Por teléfono y a través de una pantalla soy muy diferente, me bloqueo, me cuesta ver al otro, me cuesta conectar y no sé hablar de otra cosa que de mí misma. Como hasta hace poco nadie me hizo reparar en ello no me daba cuenta y es evidente que cambiar un sistema que siempre te ha funcionado es difícil y es un proceso más bien largo.
Desde mi punto de vista yo sí que cambié mucho más que en años, pero desde el suyo ese cambio era tenue y demasiado lento.
Desde mi punto de vista di de mí todo lo que pude y más, desde el suyo di poco, tal vez lo que yo puedo dar no es suficiente y eso no es culpa de nadie.
Desde mi punto de vista me estaban machacando, desde el suyo, me estaban domando. Creo sinceramente que apretaron tanto las tuercas que me desorienté y estallé, llegando a un punto de no retorno en el que yo ya no tenía la capacidad de responder. Yo me daba de ostias contra un muro y ellos se sentían impotentes.
Desde su punto de vista me daban oportunidades, desde el mío estaban ojo avizor y cada vez mis movimientos estaban más limitados y el giro resultaba artificial.
Ellos lo llaman sometimiento... yo sentía anulación.
Desde mi punto de vista me hacían daño, desde el suyo, me estaban ayudando.
La comunicación es la base, más aún en una relación a distancia en la que lo que queda es esto.
Si la comunicación no fluye todo lo demás se derrumba poco a poco. No me di cuenta de que hacía mucho que estaba en el punto de no retorno.
Hoy por hoy, si existiera la posibilidad de regresar a los pies de mi Amo no lo haría porque no me siento capaz de dar lo que piden, independientemente de si creo que lo merecen o no. Y no regresaría tampoco porque sigo sintiendo que ni yo soy capaz de dar los pasos adecuados ni ellos capaces de encauzarlos. Y digo ellos porque he percibido presión por parte de los tres y algunas veces he llegado a sentir que tenía tres amos en lugar de uno, aunque sé que eso no es correcto.
Pienso que todo se jodió desde que enfermé y creo que no son conscientes de lo enferma y débil que me siento realmente y que me estaban sobrevalorando y pensaban que yo sería capaz de darme mucho más. Creo que mi Amo me ha dejado en un momento muy difícil para mí, en el que me siento demasiado débil para casi todo y en ese sentido me siento abandonada.
He llegado a pensar que iban a por mí, que estaban deseando de deshacerse de mí, quedar como santos y yo como lo peor, que me han inoculado la culpa y el miedo y que me han hecho sentir como una puta mierda. Creo también que aquí todos tenemos cierto grado de responsabilidad y ellos se zafan de su parte, cubriéndose unos a otros. También creo que nunca puede ser argumento para llevar la razón el hecho de ser mayoría. Si la mayoría llevara siempre la razón, la tierra seguiría siendo plana y el universo giraría alrededor de la Tierra pero no es así.
Creo que un hombre que incumple su palabra pierde puntos y que mi Amo ha incumplido su palabra y sus razones no son para mí suficientes, aunque para él si lo sean. Una vez más, puntos de vista incompatibles.
Creo que entregada, pese a hacer lo que debía, no se ha comportado conmigo como yo lo hubiera hecho con ella y siento que me ha fallado.
Creo que la señora María ha sido gélida conmigo y que para reprocharme contantemente que yo trate de adivinar las intenciones de otros, ella lo ha hecho conmigo también, no ya adivinando sino acusando directamente, y eso me ha decepcionado muchísimo.
Pero también creo que igual que yo lo he intentado todo, ellos también lo han intentado todo.
Creo que les he agotado y yo me he agotado, hacía mucho que les estaba advirtiendo que estaba agotada a muchos niveles pero no lo tuvieron en cuenta.
He recibido experiencias y emociones que jamás imaginé. Sobre todo, he vivido la experiencia de entregarme a niveles que nunca hubiera previsto y lamento que ellos no lo hayan percibido de ese modo. Creo que si ellos hubieran sido conscientes realmente del grado de confianza, esfuerzo y entrega que he tenido en estos tres meses no hubiera habido tantos malentendidos y mi amo no me hubiera arrancado el collar de un modo tan repentino y, según percibo, despiadado.
También creo que si hubiera mantenido la esperanza, no lo hubiera dado todo por perdido antes de tiempo y hubiera tenido los reaños de suplicar, ahora no estaría escribiendo estas lineas.
Y que si ellos hubieran dado a lo positivo al menos el mismo peso que a lo negativo tampoco estaría aquí. Creo que hace mucho que sólo se centraban en los errores y mis logros pasaban desapercibidos. El primer error pesaba mucho más que todo lo demás.
Si hace un par de meses supiera todo lo que sé ahora pediría ayuda a mis hermanas, escribiría más a menudo en un diario privado en el que desfogarme para no hacerlo con ellos, les haría partícipes de todas mis dudas y les llamaría más a menudo. Diría más a menudo "necesito abrazarte", diría más a menudo "cómo estás", rogaría más a menudo a mi Amo que me guiara y mantendría la calma cada vez que sintiera que el mundo se derrumba porque... el mundo se ha derrumbado muchas veces, demasiadas y cada vez que se balanceaba el castillo de naipes, en lugar de estabilizarlo yo empujaba la base torpemente con el dedo. Pero no me siento culpable porque la culpa no es útil y porque no lo hacía a posta.
A veces he sentido que me tratan como si lo hiciera a posta.
Si hubiera sabido hace un par de meses lo que sé ahora, ahora no estaría aquí. Y ahora mi orgullo es tan fuerte que no existe amo en el mundo que pueda derribarlo. Ya no. Me resultaría demasiado humillante regresar a los pies de mi amo ante la vista de todos los que lo han dado por acabado para siempre. El orgullo es ahora más fuerte que el deseo y el orgullo acabó con todo y acabará conmigo. No tengo fuerzas para luchar contra él. El orgullo era asunto de mi amo y ya no lo es.
Piqué muy alto. No me conformaba cualquier amo, quería el mejor. Y ni me conformo con otro y es justo que el mejor amo no se conforme conmigo. Por lo tanto, mis tiempos de sumisión han terminado. Dije con dolor y mantengo desde la calma, que no quiero otro amo.
Estaba buscando bolsas en Bilbao y Madrid, vivía buscando el modo de acercarme. Era mi amo el centro de mi vida y todo giraba en torno a él.
Programaba mi trabajo para pasar con él el mayor tiempo posible. Ahora he de poner una pegatina en el móvil que me recuerde que no he de llamarle. Visto con vaqueros, que no le gustaban, cada día... en recuerdo de la libertad ganada que es, en realidad, la libertad perdida. Si bien solía presumir de que los vaqueros eran mi segunda piel, ahora me queman las piernas.
Me levantaba a veces más temprano para que mandarle un e-mail fuera lo primero que hiciera. Releía los logs para buscar pistas o por el simple gusto de hacerlo.
Le tenía en la boca todo el tiempo, hablaba de él a todas horas, estaba orgullosa de él y de mis hermanas y, si soy sincera conmigo misma, lo sigo estando. Me siento orgullosa de haber sido de él, de haber estado junto a ellas, de haberle servido, aunque haya sido por poco tiempo.
Creo que no ha sido justo. Creo que podría haber logrado encauzarme, que si alguien tenía la capacidad de hacerlo era él. Para mí ha fracasado, pero no porque no tuviera la capacidad de convertirme en lo que él quería, sino porque se rindió demasiado pronto. Un amo ha de tener recursos y paciencia. Creo que él tiene los recursos.
No quiero otra oportunidad, no ahora. Ahora, aún sabiendo lo que sé, no tengo fuerzas para otra oportunidad, la desperdiciaría como he hecho con todas. Sería muy burlesco que otro amo se nutriera de lo que soy ahora. Asumo la pérdida con una sonrisa porque elegí bien, no podía haber elegido mejor. Las circunstancias jugaron contra nosotros. Yo he perdido pero, ahora lo sé, ellos también han perdido, porque lo que yo ofrecía no era poco. Creo que no tuvimos paciencia.
Me sentí atacada y abandonada. Es lógico. Pero no es cierto.
Su abandono se me clavó como un puñal en la frente y no dudo que tendré momentos distintos a este en los que regrese la tristeza, la impotencia y hasta el odio. Pero cuando eso suceda volveré a leer lo que escrito ahora. Y leeré que, por primera vez en mi vida, confié mucho más que en muchos años, cedí más que nunca, entregué como nunca, gocé como nunca y lloré más que nunca. Que, en pocos meses brotó de mí lo mejor... y también lo peor, pero en pocos meses se empezaron a derribar los muros creados y reforzados durante años, por eso he sufrido más en pocos meses que en cinco años y por eso ahora soy mucho más humana, que no más débil y vuelvo a sentir la vida intensamente, aunque eso signifique sentirse rota de vez en cuando. Más vale sentirse rota, como ahora, que no sentir nada, como antes.
Todo ha terminado, sí... ya no hago llamadas, ya no envío e-mails, ya no me pongo faldas, ya no pido permiso, fumo 40 cigarrillos diarios, tomo más de cinco cafés, me salto dos comidas diarias y me autolesiono las manos y los brazos... todo ha terminado y, no obstante, a veces siento que sigo perteneciendo a Txiria, porque una no deja de pertenecer a un amo sólo porque este haya decidido arrancar tu collar. Ser de alguien o no serlo es algo tan hondo que va más allá de un momento puntual, de una decisión concreta. No estoy ya en sus manos, no estoy a sus pies, pero ... sigo siendo suya. De algún modo, suceda lo que suceda, siempre lo seré y, el hada de plata que llevo al cuello y que va conmigo, me calma y me lo recuerda.
Digo y repito, porque no me lo creo, que no volvería con él aunque pudiera. Pero, siendo franca conmigo misma, en paz y con el corazón en la mano, como lo tengo ahora, que una ligera presión de su mano en mi cabeza bastaría para tardar un segundo... máximo dos, en tocar el suelo con la frente y volar a sus pies.
Se puede seguir amando sin que siga doliendo.
Mi amo y mis hermanas son personas francas, coherentes, buenas y valiosas. Y me siento dichosa y afortunada por haber compartido con ellos un tiempo... aunque más de la mitad de ese tiempo haya sido dificil para mí.
Mientras siga sintiendo en mi corazón la pertenencia que siento ahora, seguirá existiendo este blog como tal porque, mi corazón sabe que, en realidad, ser o no ser suya, quiera yo o no quiera, en realidad, depende de él.
domingo, 22 de noviembre de 2009
El regreso del hada
Semanas atrás perdí el hada de plata que había encontrado el día que iba a encontrar a Txiria. Entonces lo percibí como un mal augurio; de hecho, las últimas semanas han sido para mí, al menos a grandes rasgos, un infierno mezclado con pequeñas gotitas de alegría, muy dosificadas.
Durante estos últimos días me he empeñado en succionar insistentemente de tres biberones para sacar una gotita de leche que siempre me sabía a poco, cuando no amarga... como si no hubiera biberones en el mundo.
Ahora mismo, en este preciso instante, me siento tranquila, calmada, aceptando que las cosas se terminan y para ello no tiene por qué ser del mejor modo, ni tiene por qué ser justo. Se acaban y te queda lo que has vivido y lo que has aprendido. Y esa experiencia y conocimiento los disfrutará otro amo; otro hallará parte del trabajo hecho y todo será más sencillo para ambos. Ahora estoy tranquila y positiva... si bien a lo largo del día ha habido para todo; hubo lugar para la rabia, para la tristeza, para la nostalgia, para la impotencia, la decepción y hasta para el odio. Así han sido los últimos tres días y los vivo a sabiendas de que con la pérdida he ganado más de lo que perdí, gano yo y gana quien me tenga a sus pies.
Cuando más de la mitad del tiempo que lleva durando una relación se vive con la impresión de que se sufre más de lo que se goza, cuando te sientes más juzgado que querido, cuando sientes abandono y amenaza de abandono constantemente a la vuelta de la esquina, cuando la desconfianza empieza a derretir las bases recién creadas como si fueran de chocolate, cuando sientes que has perdido la pista, cuando hace tiempo que no entiendes nada, cuando te preguntas cada día si merece la pena intentarlo... cuando sucede todo eso, el final es doloroso, sí, es inevitable si te importa que lo sea pero... también es un alivio.
Si bien alguna vez pareció acabarse y supliqué para intentarlo de nuevo, ahora no lo haría si tuviera la oportunidad. Estoy segura de que está bien así, a pesar del vacío... será relativamente fácil de llenar, porque ya hacía tiempo que había grietas y sentía vacío. Suena triste, pero es la verdad.
Como buena perrita abandonada soy también una superviviente. Pero el sentimiento de decepción es tan profundo que acaso echo de menos las sensaciones, pero no a las personas que las provocaron.
Miro hacia arriba y veo los alambres plagaditos de buitres buscando presa. A ratos me siento tan dolida que siento que cualquiera me vale y a ratos tan dolida que pienso que no me vale nadie... y a veces tan profundamente dolida que pienso que a nadie le sirvo para servirle.
Todo es confuso. Se mezclan los buenos y los malos recuerdos, el deseo de pensar bien y el instinto de pensar mal; el asco, el cariño, el insulto, el halago, el deseo y el miedo.
Me miro al espejo y hoy veo una mujer distinta a la de ayer. La de ayer estaba destrozada, con los ojos rojos, envejecida, con la mirada desesperada, suplicante, incoherente y perdida. La mujer de hoy me mira con dureza, con la frente alta, la vista altiva, la tensión en su rostro, la mirada gélida y el deseo dormido.
Regresando a casa y buscando las llaves en el bolso hallé el hada de plata que perdí... ahí estaba la cadena pegada a un chupachups gastado pegado a un trozo de esparadrapo... mi bolso, un desastre, reflejo de mi alma desordenada y repleta de recuerdos inservibles. Alcé la cadena frente a mí y miré al hada como si nunca la hubiera visto... parecía una burla. Durante un buen rato no supe si guardarla, si tirarla... después, en honor de lo que me hizo descubrir... me la colgué al cuello y ahí está. Al hacerlo, he sonreído.
Borrón y cuenta nueva, el muerto al hoyo y el vivo al bollo, hay muchos peces en el mar, yo gano tú pierdes... y todos esos dichos y refranes que se dicen cuando lloramos por una pérdida para paliar el dolor me vinieron a la mente. Por de pronto, hoy ya no me he permitido llorar, cada vez que se me ensancha la garganta y me brotan las lágrimas me chisteo a mí misma y me digo "ni una más, basta"... tengo suficientes tareas pendientes como para ocupar mi mente, mi tiempo y mi espíritu con pensamientos más prácticos y menos dolorosos.
Hoy estoy más cerca de lo que deseo que ayer. Hoy soy más entera, más fuerte y más firme.
Y un día el hada volverá a volar.
Me quedé con el nick de hadadescalza por él, es cierto. Me prometí no usarlo nunca más si esto se acababa, pero ahora tengo mis dudas. A fin de cuentas, no soy la única que no cumple su palabra. Las palabras se las lleva el viento, aunque hayan quedado grabadas en los logs. Una de las lecciones más decepcionantes y dolorosas que he aprendido con esta corta pero intensa experiencia, una de tantas.
Me habían advertido tantas veces de cuánto lamentaría este momento y estaba tan preparada para él que, a la hora de la verdad, resulta mucho más llevadero de lo que había imaginado y no me cabe la menor duda de que no pasará mucho tiempo hasta que llegue a pensar que no hay nada que lamentar.
Hoy estoy mucho más tranquila. Consciente de que el fracaso no me pertenece, al menos no en su totalidad y no en su mayor parte. El verdadero amo lo sabría.
Hoy se me ha endurecido el corazón. Suele suceder cuando sientes que te han hecho daño.
Ya no soy la perrita de Txira, ni volveré a serlo así que mantener este blog no tiene sentido. Si yo, que soy una negada para la informática, consigo cambiar la dirección y el título... lo mantendré para escribir sobre mis futuras experiencias, conocimientos y emociones asociados al BDSM, si no es así, lo suprimiré o, simplemente, lo abandonaré...
como se abandonan los zapatos viejos (Sabina)
Durante estos últimos días me he empeñado en succionar insistentemente de tres biberones para sacar una gotita de leche que siempre me sabía a poco, cuando no amarga... como si no hubiera biberones en el mundo.
Ahora mismo, en este preciso instante, me siento tranquila, calmada, aceptando que las cosas se terminan y para ello no tiene por qué ser del mejor modo, ni tiene por qué ser justo. Se acaban y te queda lo que has vivido y lo que has aprendido. Y esa experiencia y conocimiento los disfrutará otro amo; otro hallará parte del trabajo hecho y todo será más sencillo para ambos. Ahora estoy tranquila y positiva... si bien a lo largo del día ha habido para todo; hubo lugar para la rabia, para la tristeza, para la nostalgia, para la impotencia, la decepción y hasta para el odio. Así han sido los últimos tres días y los vivo a sabiendas de que con la pérdida he ganado más de lo que perdí, gano yo y gana quien me tenga a sus pies.
Cuando más de la mitad del tiempo que lleva durando una relación se vive con la impresión de que se sufre más de lo que se goza, cuando te sientes más juzgado que querido, cuando sientes abandono y amenaza de abandono constantemente a la vuelta de la esquina, cuando la desconfianza empieza a derretir las bases recién creadas como si fueran de chocolate, cuando sientes que has perdido la pista, cuando hace tiempo que no entiendes nada, cuando te preguntas cada día si merece la pena intentarlo... cuando sucede todo eso, el final es doloroso, sí, es inevitable si te importa que lo sea pero... también es un alivio.
Si bien alguna vez pareció acabarse y supliqué para intentarlo de nuevo, ahora no lo haría si tuviera la oportunidad. Estoy segura de que está bien así, a pesar del vacío... será relativamente fácil de llenar, porque ya hacía tiempo que había grietas y sentía vacío. Suena triste, pero es la verdad.
Como buena perrita abandonada soy también una superviviente. Pero el sentimiento de decepción es tan profundo que acaso echo de menos las sensaciones, pero no a las personas que las provocaron.
Miro hacia arriba y veo los alambres plagaditos de buitres buscando presa. A ratos me siento tan dolida que siento que cualquiera me vale y a ratos tan dolida que pienso que no me vale nadie... y a veces tan profundamente dolida que pienso que a nadie le sirvo para servirle.
Todo es confuso. Se mezclan los buenos y los malos recuerdos, el deseo de pensar bien y el instinto de pensar mal; el asco, el cariño, el insulto, el halago, el deseo y el miedo.
Me miro al espejo y hoy veo una mujer distinta a la de ayer. La de ayer estaba destrozada, con los ojos rojos, envejecida, con la mirada desesperada, suplicante, incoherente y perdida. La mujer de hoy me mira con dureza, con la frente alta, la vista altiva, la tensión en su rostro, la mirada gélida y el deseo dormido.
Regresando a casa y buscando las llaves en el bolso hallé el hada de plata que perdí... ahí estaba la cadena pegada a un chupachups gastado pegado a un trozo de esparadrapo... mi bolso, un desastre, reflejo de mi alma desordenada y repleta de recuerdos inservibles. Alcé la cadena frente a mí y miré al hada como si nunca la hubiera visto... parecía una burla. Durante un buen rato no supe si guardarla, si tirarla... después, en honor de lo que me hizo descubrir... me la colgué al cuello y ahí está. Al hacerlo, he sonreído.
Borrón y cuenta nueva, el muerto al hoyo y el vivo al bollo, hay muchos peces en el mar, yo gano tú pierdes... y todos esos dichos y refranes que se dicen cuando lloramos por una pérdida para paliar el dolor me vinieron a la mente. Por de pronto, hoy ya no me he permitido llorar, cada vez que se me ensancha la garganta y me brotan las lágrimas me chisteo a mí misma y me digo "ni una más, basta"... tengo suficientes tareas pendientes como para ocupar mi mente, mi tiempo y mi espíritu con pensamientos más prácticos y menos dolorosos.
Hoy estoy más cerca de lo que deseo que ayer. Hoy soy más entera, más fuerte y más firme.
Y un día el hada volverá a volar.
Me quedé con el nick de hadadescalza por él, es cierto. Me prometí no usarlo nunca más si esto se acababa, pero ahora tengo mis dudas. A fin de cuentas, no soy la única que no cumple su palabra. Las palabras se las lleva el viento, aunque hayan quedado grabadas en los logs. Una de las lecciones más decepcionantes y dolorosas que he aprendido con esta corta pero intensa experiencia, una de tantas.
Me habían advertido tantas veces de cuánto lamentaría este momento y estaba tan preparada para él que, a la hora de la verdad, resulta mucho más llevadero de lo que había imaginado y no me cabe la menor duda de que no pasará mucho tiempo hasta que llegue a pensar que no hay nada que lamentar.
Hoy estoy mucho más tranquila. Consciente de que el fracaso no me pertenece, al menos no en su totalidad y no en su mayor parte. El verdadero amo lo sabría.
Hoy se me ha endurecido el corazón. Suele suceder cuando sientes que te han hecho daño.
Ya no soy la perrita de Txira, ni volveré a serlo así que mantener este blog no tiene sentido. Si yo, que soy una negada para la informática, consigo cambiar la dirección y el título... lo mantendré para escribir sobre mis futuras experiencias, conocimientos y emociones asociados al BDSM, si no es así, lo suprimiré o, simplemente, lo abandonaré...
como se abandonan los zapatos viejos (Sabina)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
