Son las tres de la madrugada; no puedo pegar ojo. Tengo ganas de dejarlo todo. Tengo ganas de salir corriendo. Tengo ganas de desaparecer. Estoy en uno de esos momentos en los que creo que no podré aguantar más. Esto es de locos. El abandono es uno de los dolores más insoportables que existen. Estoy en uno de esos momentos en los que no consigo entender nada. Todo son preguntas. No entiendo nada. Tengo que salir de esto como sea. Me he quedado tan rota. Resulta todo tan surrealista a veces... ¿Cuánto hace que lloro prácticamente todos los días por este tema?, a veces una voz interna me dice (y lleva razón) que no tiene ningún sentido pensar más en ello. A fin de cuentas, llevaba más tiempo sintiéndome mal que el que había estado sintiéndome bien. Y esas relaciones no compensan. Me ha costado mucho asumir que todo ha terminado. Sobretodo porque algo en mí sigue convencido de que era posible, que había una salida, que era cuestión de tiempo y no mucho encontrarla.
Hoy me he preguntado, más que nada, sobre mí misma. ¿Soy una sumisa? Porque... ¿realmente existe alguien en el mundo que merezca tanto? ¿O no tiene por qué merecerlo?
Hoy he acudido a una reunión sobre trastornos alimenticios y he reparado en el hecho de que por vez primera daba con alguien que deseaba que ganara peso, a quien no le importaría que incluso tuviera kilos de más. He perdido 10 kgs desde que me dijo "engorda". Peso 45 kgs. Lo mismo que cuando tenía 13 años. No lo he hecho a posta. Pero me ha resultado curioso.
Recuerdo una de mis últimas conversaciones con mi colega y amigo (creo que amo encubierto) que me dijo, "Ada, no te dejes morir".
No tengo fuerzas para seguir luchando. Hoy no.
Nada parece suficiente. Nadie parece suficiente. Esta noche dormiría en brazos de cualquiera. Necesito un abrazo. Tengo tanto frío... la soledad es tan puta a veces.
Hace ya años que, sin darme cuenta apenas, echo a patadas de mi vida a todo aquel que intenta acercarse. A pesar de ello, en los últimos años he ganado amigos leales y fieles, que cuentan conmigo en sus peores momentos y que me reprochan que no les recuerde en los míos.... y con los que sé que puedo contar.
Tengo tanto frío esta noche...
Puede que sea una minusválida emocional, incapaz de amar realmente, y... que mi deseo de entrega parta de la necesidad de tener algo que entregar. ¿qué tengo yo que dar?
lunes, 30 de noviembre de 2009
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