Este estado ha llegado tan pronto que no me fío de mí misma. Pero quiero aprovecharlo para dejar constancia de mis pensamientos claros, el momento en que no me guía el miedo, la rabia, la decepción, la tristeza o la impotencia. Ahora que estoy tranquila, ahora que lo veo todo claro, deseo escribir cómo lo percibo todo en este momento.
Cuando vivo cara a cara con las personas no suelo ser el centro, más bien trato de pasar desapercibida, hablo más bien poco y cuando lo hago es sobre el mundo, sobre ideas, sobre libros... no de mí misma. Por teléfono y a través de una pantalla soy muy diferente, me bloqueo, me cuesta ver al otro, me cuesta conectar y no sé hablar de otra cosa que de mí misma. Como hasta hace poco nadie me hizo reparar en ello no me daba cuenta y es evidente que cambiar un sistema que siempre te ha funcionado es difícil y es un proceso más bien largo.
Desde mi punto de vista yo sí que cambié mucho más que en años, pero desde el suyo ese cambio era tenue y demasiado lento.
Desde mi punto de vista di de mí todo lo que pude y más, desde el suyo di poco, tal vez lo que yo puedo dar no es suficiente y eso no es culpa de nadie.
Desde mi punto de vista me estaban machacando, desde el suyo, me estaban domando. Creo sinceramente que apretaron tanto las tuercas que me desorienté y estallé, llegando a un punto de no retorno en el que yo ya no tenía la capacidad de responder. Yo me daba de ostias contra un muro y ellos se sentían impotentes.
Desde su punto de vista me daban oportunidades, desde el mío estaban ojo avizor y cada vez mis movimientos estaban más limitados y el giro resultaba artificial.
Ellos lo llaman sometimiento... yo sentía anulación.
Desde mi punto de vista me hacían daño, desde el suyo, me estaban ayudando.
La comunicación es la base, más aún en una relación a distancia en la que lo que queda es esto.
Si la comunicación no fluye todo lo demás se derrumba poco a poco. No me di cuenta de que hacía mucho que estaba en el punto de no retorno.
Hoy por hoy, si existiera la posibilidad de regresar a los pies de mi Amo no lo haría porque no me siento capaz de dar lo que piden, independientemente de si creo que lo merecen o no. Y no regresaría tampoco porque sigo sintiendo que ni yo soy capaz de dar los pasos adecuados ni ellos capaces de encauzarlos. Y digo ellos porque he percibido presión por parte de los tres y algunas veces he llegado a sentir que tenía tres amos en lugar de uno, aunque sé que eso no es correcto.
Pienso que todo se jodió desde que enfermé y creo que no son conscientes de lo enferma y débil que me siento realmente y que me estaban sobrevalorando y pensaban que yo sería capaz de darme mucho más. Creo que mi Amo me ha dejado en un momento muy difícil para mí, en el que me siento demasiado débil para casi todo y en ese sentido me siento abandonada.
He llegado a pensar que iban a por mí, que estaban deseando de deshacerse de mí, quedar como santos y yo como lo peor, que me han inoculado la culpa y el miedo y que me han hecho sentir como una puta mierda. Creo también que aquí todos tenemos cierto grado de responsabilidad y ellos se zafan de su parte, cubriéndose unos a otros. También creo que nunca puede ser argumento para llevar la razón el hecho de ser mayoría. Si la mayoría llevara siempre la razón, la tierra seguiría siendo plana y el universo giraría alrededor de la Tierra pero no es así.
Creo que un hombre que incumple su palabra pierde puntos y que mi Amo ha incumplido su palabra y sus razones no son para mí suficientes, aunque para él si lo sean. Una vez más, puntos de vista incompatibles.
Creo que entregada, pese a hacer lo que debía, no se ha comportado conmigo como yo lo hubiera hecho con ella y siento que me ha fallado.
Creo que la señora María ha sido gélida conmigo y que para reprocharme contantemente que yo trate de adivinar las intenciones de otros, ella lo ha hecho conmigo también, no ya adivinando sino acusando directamente, y eso me ha decepcionado muchísimo.
Pero también creo que igual que yo lo he intentado todo, ellos también lo han intentado todo.
Creo que les he agotado y yo me he agotado, hacía mucho que les estaba advirtiendo que estaba agotada a muchos niveles pero no lo tuvieron en cuenta.
He recibido experiencias y emociones que jamás imaginé. Sobre todo, he vivido la experiencia de entregarme a niveles que nunca hubiera previsto y lamento que ellos no lo hayan percibido de ese modo. Creo que si ellos hubieran sido conscientes realmente del grado de confianza, esfuerzo y entrega que he tenido en estos tres meses no hubiera habido tantos malentendidos y mi amo no me hubiera arrancado el collar de un modo tan repentino y, según percibo, despiadado.
También creo que si hubiera mantenido la esperanza, no lo hubiera dado todo por perdido antes de tiempo y hubiera tenido los reaños de suplicar, ahora no estaría escribiendo estas lineas.
Y que si ellos hubieran dado a lo positivo al menos el mismo peso que a lo negativo tampoco estaría aquí. Creo que hace mucho que sólo se centraban en los errores y mis logros pasaban desapercibidos. El primer error pesaba mucho más que todo lo demás.
Si hace un par de meses supiera todo lo que sé ahora pediría ayuda a mis hermanas, escribiría más a menudo en un diario privado en el que desfogarme para no hacerlo con ellos, les haría partícipes de todas mis dudas y les llamaría más a menudo. Diría más a menudo "necesito abrazarte", diría más a menudo "cómo estás", rogaría más a menudo a mi Amo que me guiara y mantendría la calma cada vez que sintiera que el mundo se derrumba porque... el mundo se ha derrumbado muchas veces, demasiadas y cada vez que se balanceaba el castillo de naipes, en lugar de estabilizarlo yo empujaba la base torpemente con el dedo. Pero no me siento culpable porque la culpa no es útil y porque no lo hacía a posta.
A veces he sentido que me tratan como si lo hiciera a posta.
Si hubiera sabido hace un par de meses lo que sé ahora, ahora no estaría aquí. Y ahora mi orgullo es tan fuerte que no existe amo en el mundo que pueda derribarlo. Ya no. Me resultaría demasiado humillante regresar a los pies de mi amo ante la vista de todos los que lo han dado por acabado para siempre. El orgullo es ahora más fuerte que el deseo y el orgullo acabó con todo y acabará conmigo. No tengo fuerzas para luchar contra él. El orgullo era asunto de mi amo y ya no lo es.
Piqué muy alto. No me conformaba cualquier amo, quería el mejor. Y ni me conformo con otro y es justo que el mejor amo no se conforme conmigo. Por lo tanto, mis tiempos de sumisión han terminado. Dije con dolor y mantengo desde la calma, que no quiero otro amo.
Estaba buscando bolsas en Bilbao y Madrid, vivía buscando el modo de acercarme. Era mi amo el centro de mi vida y todo giraba en torno a él.
Programaba mi trabajo para pasar con él el mayor tiempo posible. Ahora he de poner una pegatina en el móvil que me recuerde que no he de llamarle. Visto con vaqueros, que no le gustaban, cada día... en recuerdo de la libertad ganada que es, en realidad, la libertad perdida. Si bien solía presumir de que los vaqueros eran mi segunda piel, ahora me queman las piernas.
Me levantaba a veces más temprano para que mandarle un e-mail fuera lo primero que hiciera. Releía los logs para buscar pistas o por el simple gusto de hacerlo.
Le tenía en la boca todo el tiempo, hablaba de él a todas horas, estaba orgullosa de él y de mis hermanas y, si soy sincera conmigo misma, lo sigo estando. Me siento orgullosa de haber sido de él, de haber estado junto a ellas, de haberle servido, aunque haya sido por poco tiempo.
Creo que no ha sido justo. Creo que podría haber logrado encauzarme, que si alguien tenía la capacidad de hacerlo era él. Para mí ha fracasado, pero no porque no tuviera la capacidad de convertirme en lo que él quería, sino porque se rindió demasiado pronto. Un amo ha de tener recursos y paciencia. Creo que él tiene los recursos.
No quiero otra oportunidad, no ahora. Ahora, aún sabiendo lo que sé, no tengo fuerzas para otra oportunidad, la desperdiciaría como he hecho con todas. Sería muy burlesco que otro amo se nutriera de lo que soy ahora. Asumo la pérdida con una sonrisa porque elegí bien, no podía haber elegido mejor. Las circunstancias jugaron contra nosotros. Yo he perdido pero, ahora lo sé, ellos también han perdido, porque lo que yo ofrecía no era poco. Creo que no tuvimos paciencia.
Me sentí atacada y abandonada. Es lógico. Pero no es cierto.
Su abandono se me clavó como un puñal en la frente y no dudo que tendré momentos distintos a este en los que regrese la tristeza, la impotencia y hasta el odio. Pero cuando eso suceda volveré a leer lo que escrito ahora. Y leeré que, por primera vez en mi vida, confié mucho más que en muchos años, cedí más que nunca, entregué como nunca, gocé como nunca y lloré más que nunca. Que, en pocos meses brotó de mí lo mejor... y también lo peor, pero en pocos meses se empezaron a derribar los muros creados y reforzados durante años, por eso he sufrido más en pocos meses que en cinco años y por eso ahora soy mucho más humana, que no más débil y vuelvo a sentir la vida intensamente, aunque eso signifique sentirse rota de vez en cuando. Más vale sentirse rota, como ahora, que no sentir nada, como antes.
Todo ha terminado, sí... ya no hago llamadas, ya no envío e-mails, ya no me pongo faldas, ya no pido permiso, fumo 40 cigarrillos diarios, tomo más de cinco cafés, me salto dos comidas diarias y me autolesiono las manos y los brazos... todo ha terminado y, no obstante, a veces siento que sigo perteneciendo a Txiria, porque una no deja de pertenecer a un amo sólo porque este haya decidido arrancar tu collar. Ser de alguien o no serlo es algo tan hondo que va más allá de un momento puntual, de una decisión concreta. No estoy ya en sus manos, no estoy a sus pies, pero ... sigo siendo suya. De algún modo, suceda lo que suceda, siempre lo seré y, el hada de plata que llevo al cuello y que va conmigo, me calma y me lo recuerda.
Digo y repito, porque no me lo creo, que no volvería con él aunque pudiera. Pero, siendo franca conmigo misma, en paz y con el corazón en la mano, como lo tengo ahora, que una ligera presión de su mano en mi cabeza bastaría para tardar un segundo... máximo dos, en tocar el suelo con la frente y volar a sus pies.
Se puede seguir amando sin que siga doliendo.
Mi amo y mis hermanas son personas francas, coherentes, buenas y valiosas. Y me siento dichosa y afortunada por haber compartido con ellos un tiempo... aunque más de la mitad de ese tiempo haya sido dificil para mí.
Mientras siga sintiendo en mi corazón la pertenencia que siento ahora, seguirá existiendo este blog como tal porque, mi corazón sabe que, en realidad, ser o no ser suya, quiera yo o no quiera, en realidad, depende de él.
lunes, 23 de noviembre de 2009
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