Si algo he aprendido de mis experiencias de duelo, sobre todo lo que estoy aprendiendo de esta última, es que duelo y dolor no han de ir necesariamente unidos de la mano. El proceso de duelo no es más que una dinámica de separación de algo con lo que antes contabas y ya no que no tiene por qué ser más costosa y dolorosa que el proceso de unirse a algo y contar con ello _un proceso que sin darnos cuenta también implica renuncias y nuevos delos_. Cuando aprendemos a pertenecer a un amo, entramos voluntariamente en un proceso de adaptación y de cambio hacia algo, en pos de algo. Cuando nos separamos de algo el proceso es un poco más difícil porque no existe un objetivo que perseguir, no fijamos nuestra mirada en un tótem al que dirigirnos, sino que nuestro objetivo se basa en algo que no queremos o que ya no existe. Las direcciones son múltiples e inciertas y cada vez que miramos atrás para saber si nos hemos alejado lo suficiente nos ligamos de nuevo a ello. Es necesario inventar un nuevo vínculo, establecer un nuevo objetivo, una linea de meta distinta a la que dejamos atrás.
A menudo olvido los beneficios terapéuticos que tiene el hecho de ser esclava de una misma por un día, adorarse a sí misma por un día, no para satisfacer a otro sino por el gusto de valorarte como algo valioso y único, algo que merece atención y tiempo. Si no lo haces tú misma ¿Qué esperas que haga otro?.
Después de dos días de come come pun pun he decidido dedicar a mi cuerpo serrano tres horas, tres horas nada menos: un peeling corporal, una limpieza de cutis, manicura, tratamiento de cuero cabelludo, corte de pelo y peinado. Esa dedicación ha puesto en marcha una espiral de sucesos que han ido haciendo que me sintiera cada vez mejor. Una no puede tener una piel tan tersa y no estar depilada... me he depilado. Qué desperdicio de peinado sin un conjunto bonito... me he vestido bien, me he maquillado. Acto seguido he sentido la necesidad de hacer un regalo y le he comprado algo a mi madre con una bonita dedicatoria. Y luego he dado un paseo porque yo lo valgo, porque me sentía bien. Había escogido hasta con más cuidado la ropa interior...
Quienes me conocen saben que tiendo al descuido y al desaliño, fruto del olvido que suelo ejercer sobre mi persona. Rara vez recuerdo que soy la persona más importante de mi vida. Y hoy el duelo lo llevo de otro modo, muy distinto al de ayer. Hoy no me importaría mucho que la sumisa que aún sigue con mi amo me cuente sin venir a cuento lo felices y dichosos que son juntos y lo bien que están (no creo que lo haga más porque he amenazado con volver) :)
Ayer me costó mantener la fuerza suficiente como para mantenerme en pie y firme. Tomar la decisión de dejar un amo al que adoras no es sencilla. Hoy todo pinta de otra manera. Tres horas cambian un mundo. Un minuto cambia el mundo.
Realmente hoy no me duele la felicidad del otro aunque al tiempo me alegre. Hoy no estoy dividida. Hoy realmente me doy cuenta de que mi felicidad poco o nada tiene que ver con la felicidad de otros. Soy una persona independiente de aquellas de las que me he desligado, con más o menos voluntariedad.
Soy una mujer muy cotizada y si quiero ser valorada en mi justa medida no me queda más remedio que reparar en mi propio valor como mujer, como amante, como sumisa, como persona porque... a fin de cuentas, no podemos exigir de otros una valoración personal que vaya más allá que la valoración que hacemos sobre nosotros mismos.
Es muy posible que mi decisión fuera equivocada. O puede que no haya una sola respuesta válida ante las cuestiones que nos hacemos. Contemplo con paz un pasado que está ahí, en ese lugar desde hace poco y me doy cuenta de que el impulso de alejarse de algo que amas siempre tiene un sentido y que ese impulso no puede llevarte sino hacia adelante.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
viernes, 10 de diciembre de 2010
Un poquito de paz
Anoche me tumbé vestida en el sofá antes de salir un rato... y me he despertado a las siete y pico de la mañana. Esta vez recordé llevar el móvil porque odio no saber la hora que es si me despierto durante la noche, o tener que encender la luz para ver la hora. Pero no lo llevé por si mi amo me llamaba o me mandaba un mensaje. No había desazón ninguna y por eso me dormí, tranquila, igual que ayer y antes de ayer.
Me siento un poco ridícula por haber decidido creer en lo increíble y burlar las evidencias vez tras vez. Y es que me gusta confiar en alguien y a veces prefiero pensar que mi cerrazón es debida a mi personalidad infame y obtusa. La relación dominante-sumisa es honda y deja huella, siempre. Lamentablemente con el paso del tiempo el recuerdo que ha quedado no ha sido bonito, como esperaba. Esperaba que el tiempo dejara sólo el lado bueno de las cosas, ya que todos los amos que han pasado por mi vida han dejado en ella un aprendizaje y algunas sensaciones muy hermosas y, sobre todo, he aprendido mucho de mí misma. Pero lo cierto es que cada uno de ellos ha dejado cicatrices más o menos hondas: todos ellos tienen algo en común aparte de su faceta de amos: pensar que son mejores que ningún otro y que ningún amo te dará lo que ellos te dan; exigir un grado de entrega que no se corresponde con el tiempo ni la intensidad de la relación; tener una extraña historia con una madre dominante y machacadora y, sobre todo y lo que más me afecta a mí de cara al futuro: todos mienten, todos, sin excepción, han mentido... y se han quedado tan anchos.
Sin embargo hoy habito el duelo con una paz diferente... será porque llevo tres días durmiendo tranquila o porque he salido por ahí y disfrutado del sexo (más o menos primitivo, pero suficiente para cubrir las necesidades básicas de sentirse deseada y desfogar un poco), será porque ya no hay incertidumbre posible, porque ya no ando pendiente del teléfono o el messenger o porque me centro en lo que tengo más que en lo que perdí... o por una _tal vez engañosa_ impresión de que lo perdido es fácilmente recuperable con un poquito de súplica.
Sea como sea estoy súper tranquila. Nada que ver con el pasado diciembre, cuando daba brazadas sin rumbo para mantenerme a flote. Además como mi ex-amo no se dignó responder (lo entiendo) esta vez tampoco recibo patadas en la cara sin esperarlo ni de su parte ni de parte de otra sumisa que, como dije, tiene prohibido hablar conmigo (y que además jamás me daría una patada en la cara y mucho menos en una situación como esta... y mucho menos en una situación como aquella).
Me alegra que mi actitud haya cambiado tanto. Pensaba que lo estaría pasando fatal a estas alturas, sin embargo, no es dolor... es anestesia (anestesia de la general).
Esta vez no idolatro, ni admiro a mi ex-amo. Valoro los buenos momentos, valoro lo que di y lo que recibí pero no lo echo de menos... no demasiado. Supongo que he aprendido que a veces las personas pasan por tu vida y se van más deprisa que otras, pero todos se acaban marchando a no ser que te marches tú. A veces los caminos vuelven a cruzarse y a veces no.
Algo valorable y común a todos ellos es su buena educación, su saber estar y su caballerosidad, su lado noble, su sensibilidad y su humanidad. Y en ese sentido puedo afirmar que he tenido mucha suerte o que he sabido elegir bien. No volvería con ninguno de ellos (dos cíber, dos reales), pero sí es cierto que el lado bueno de lo que me han aportado pesa lo suficiente en la balanza como para no decir "no soy sumisa nunca más"... sería una pena.... el mundo perdería a una gran sumisa. Hoy más que nunca estoy plenamente convencida de esa frase que a menudo pronunciamos con falso orgullo y llenitas de dolor "ellos se lo pierden".
Este cuerpo serrano, esta mente privilegiada, este humor inteligente (negro, ácido pero inteligente), esta necesidad y capacidad de entrega, esta necesidad de amar plenamente, este ardor y deseo constantes, esta energía... todo lo que me forma y me conforma no puede quedar libre mucho tiempo. Y sé que soy una gran sumisa para el amo que sea lo suficientemente coherente, paciente e inteligente. Y no es que los otros no lo fueran... lo son _supongo_ pero no lo fueron para mí. Tal vez para sus otras sumisas.
Ahora no busco. Sé que llegará solo. Estas cosas llegan solas. Ahora me limito a vivir un poquito de paz, curo las heridas, analizo las situaciones, confirmo o desmiento mis teorías, conformo una imagen bien definida de lo que deseo, la dibujo, creo en ella... y llegará. Cuando el alumno está preparado el maestro aparece.
Gracias Lilit por tu escucha, tu paciencia, tu coherencia y tus sabias palabras. Gracias por respetarme cuando sabías que estaba equivocada y gracias por tu apoyo indefinido, tu alegría y tu respeto en todo momento.
Me siento un poco ridícula por haber decidido creer en lo increíble y burlar las evidencias vez tras vez. Y es que me gusta confiar en alguien y a veces prefiero pensar que mi cerrazón es debida a mi personalidad infame y obtusa. La relación dominante-sumisa es honda y deja huella, siempre. Lamentablemente con el paso del tiempo el recuerdo que ha quedado no ha sido bonito, como esperaba. Esperaba que el tiempo dejara sólo el lado bueno de las cosas, ya que todos los amos que han pasado por mi vida han dejado en ella un aprendizaje y algunas sensaciones muy hermosas y, sobre todo, he aprendido mucho de mí misma. Pero lo cierto es que cada uno de ellos ha dejado cicatrices más o menos hondas: todos ellos tienen algo en común aparte de su faceta de amos: pensar que son mejores que ningún otro y que ningún amo te dará lo que ellos te dan; exigir un grado de entrega que no se corresponde con el tiempo ni la intensidad de la relación; tener una extraña historia con una madre dominante y machacadora y, sobre todo y lo que más me afecta a mí de cara al futuro: todos mienten, todos, sin excepción, han mentido... y se han quedado tan anchos.
Sin embargo hoy habito el duelo con una paz diferente... será porque llevo tres días durmiendo tranquila o porque he salido por ahí y disfrutado del sexo (más o menos primitivo, pero suficiente para cubrir las necesidades básicas de sentirse deseada y desfogar un poco), será porque ya no hay incertidumbre posible, porque ya no ando pendiente del teléfono o el messenger o porque me centro en lo que tengo más que en lo que perdí... o por una _tal vez engañosa_ impresión de que lo perdido es fácilmente recuperable con un poquito de súplica.
Sea como sea estoy súper tranquila. Nada que ver con el pasado diciembre, cuando daba brazadas sin rumbo para mantenerme a flote. Además como mi ex-amo no se dignó responder (lo entiendo) esta vez tampoco recibo patadas en la cara sin esperarlo ni de su parte ni de parte de otra sumisa que, como dije, tiene prohibido hablar conmigo (y que además jamás me daría una patada en la cara y mucho menos en una situación como esta... y mucho menos en una situación como aquella).
Me alegra que mi actitud haya cambiado tanto. Pensaba que lo estaría pasando fatal a estas alturas, sin embargo, no es dolor... es anestesia (anestesia de la general).
Esta vez no idolatro, ni admiro a mi ex-amo. Valoro los buenos momentos, valoro lo que di y lo que recibí pero no lo echo de menos... no demasiado. Supongo que he aprendido que a veces las personas pasan por tu vida y se van más deprisa que otras, pero todos se acaban marchando a no ser que te marches tú. A veces los caminos vuelven a cruzarse y a veces no.
Algo valorable y común a todos ellos es su buena educación, su saber estar y su caballerosidad, su lado noble, su sensibilidad y su humanidad. Y en ese sentido puedo afirmar que he tenido mucha suerte o que he sabido elegir bien. No volvería con ninguno de ellos (dos cíber, dos reales), pero sí es cierto que el lado bueno de lo que me han aportado pesa lo suficiente en la balanza como para no decir "no soy sumisa nunca más"... sería una pena.... el mundo perdería a una gran sumisa. Hoy más que nunca estoy plenamente convencida de esa frase que a menudo pronunciamos con falso orgullo y llenitas de dolor "ellos se lo pierden".
Este cuerpo serrano, esta mente privilegiada, este humor inteligente (negro, ácido pero inteligente), esta necesidad y capacidad de entrega, esta necesidad de amar plenamente, este ardor y deseo constantes, esta energía... todo lo que me forma y me conforma no puede quedar libre mucho tiempo. Y sé que soy una gran sumisa para el amo que sea lo suficientemente coherente, paciente e inteligente. Y no es que los otros no lo fueran... lo son _supongo_ pero no lo fueron para mí. Tal vez para sus otras sumisas.
Ahora no busco. Sé que llegará solo. Estas cosas llegan solas. Ahora me limito a vivir un poquito de paz, curo las heridas, analizo las situaciones, confirmo o desmiento mis teorías, conformo una imagen bien definida de lo que deseo, la dibujo, creo en ella... y llegará. Cuando el alumno está preparado el maestro aparece.
Gracias Lilit por tu escucha, tu paciencia, tu coherencia y tus sabias palabras. Gracias por respetarme cuando sabías que estaba equivocada y gracias por tu apoyo indefinido, tu alegría y tu respeto en todo momento.
Horizontes nuevos... nada lejanos
Mi situación en los últimos días ha sido tan similar en algunos aspectos al año anterior por estas fechas que a veces me parecía que llevaba un año inmersa en un mal sueño, que todo volvía a ser lo mismo... eso también me ha dado la oportunidad de aprender algo de mi pasado y hacer real el "nunca más" después de que acabara la espinosa situación con "los innombrables" (que luego se me ofenden, aunque para mí que ya nacieron ofendidos, pobres)
Dije que NUNCA MÁS aceptaría un amo (o me dejaría aceptar por un amo, los discursos dialécticos los dejo para los pejigueras del chat, a fin de cuentas cada cual me interpreta como le da la gana) que tuviera más sumisas... ni una sola; precisamente dije NO a esa situación para evitar revivir de un modo, ni remotamente parecido, el desasosiego de sentirme en el punto de mira de más de una persona, vigilada o en medio de una extravagante competitividad de la que nunca he querido tomar parte. Por lo tanto mi amo ocultó que ya tenía una sumisa cuando me tomó a mí...; lo cierto es que entendí el engaño y lo perdoné porque ya estaba enganchada y su abandono de una semana casi me hace picadillo.
Su sumisa y yo nos hicimos amiguitas hasta que empecé a percibir que ella me utilizaba para tener constantemente información sobre mi amo. Preguntaba toditos los días, varias veces, si había hablado con él... si ella sabía que yo hablaba con él por teléfono o chat, le contactaba y conseguía que él dejara de estar en contacto conmigo en ese momento. Lo primero que hizo fue ponerle a parir... supongo que para que me entrara el miedito y yo me alejara... pero decidí comprobar por mí misma si eran ciertas las barbaridades que contaba. La mayoría no lo eran y el resto no me afectaban.
Nuestro primer encuentro dejó el sabor agridulce de el encanto de su presencia mezclado con las llamadas persistentes de su otra sumisa, siempre preguntando si estaba con él... me agobió tanto la situación que mi dueño lo notó y decidió prohibirnos hablar la una con la otra. Para mí fue un alivio porque había llegado un punto en el que me sentía presionada y vigilada y eso me agobiaba muchísimo. Lo que me pareció mal es que él le contara a ella todo lo que le había contado en confianza, sobre cómo me sentía, mis impresiones... adornado vete a saber cómo.
Al no poder hablar entre nosotras y aclarar situaciones diversas nos fuimos tomando manía mutua. Ella percibía ocultos en mi facebook comentarios ofensivos hacia ella (que no eran más que la frase de Eduardo Punset por la que había comenzado a leer el libro ese día) y comenzó a hacer comentarios realmente ofensivos que me herían profundamente.
Mi dueño dijo que la que mintiera de las dos se iba a tomar por culo... según mi dueño (no creo ni una palabra suya) ella lo inventó todo, pero no rompió con ella. "Le he dicho que ni una más" _me dijo_ (¿Cuántas veces le escuché pronunciar lo mismo?). Dos días después mi amo me dijo que su otra sumisa le había mostrado conversaciones privadas que yo había mantenido con terceras personas... no hubo consecuencias. Un par de días después me entró un amo diciéndome que "fulanadecopas" (la otra sumisa) le había dicho que yo era libre...
En todo este berenjenal mi dueño montaba un negocio y su sumisa se iba a vivir con él. Me abandonó de a poquito diciendo que tuviera paciencia, que "en tres días todo vuelve a la normalidad"... y la normalidad se aplazaba y aplazaba indefinidamente.
Solía decir "te llamo en cinco minutos"... horas y horas y horas...y más promesas de mayor o menor envergadura que se incumplían sin tregua... ya no podía creer nada que dijera mi amo. No hay más ciego que el que no quiere ver pero la evidencia me cegaba cada día más...
Supe luego que mi dueño había estado jugando a enfrentar a sus sumisas _le parecería divertido_ no sé si más o menos conscientemente. "El innombrable" también lo hizo a menudo. ¿Qué atractivo encuentran los amos en enfrentar a sus sumisas entre sí para luego hacerse los cansaditos? Tal vez haya un por qué en todo esto pero... para mí es una hijoputez como una catedral. De nuevo reviví la ansiedad, la incertidumbre y el sinvivir... de nuevo la decepción de pertenecer a un amo incapaz de mantener su palabra, aunque sea facilita y hacer alarde de la coherencia y seriedad de la que tantísimo les gusta presumir, excusados tras pobrísimos argumentos que cuestionan no sé si su inteligencia o la mía. De nuevo un amo que miente, un amo que abandona, un amo que permite que sus sumisas se tiren de los pelos (más o menos virtualmente), de nuevo un amo que se deja llevar por acusaciones falsas de otra sumisa, de nuevo un amo que exige un grado de implicación emocional forzada que no siente ni de lejos, de nuevo un amo que es incapaz de mantenerte a su lado y te escupe lejos de él cargándote de culpa. ¿Cuántas veces tuve que escuchar del innombrable y sus secuaces "la culpa es tuya"???? Esta vez no. Algo aprendí de todo aquel infierno que me mantuvo angustiada durante meses. Esta vez no he dado tregua a la angustia. No he creído gratuítamente en un amo que me daba razones sobradas para desconfiar de él (del pasado se aprende).
Mi amo, que tanto se ofendía si se me ocurría compararle con el innombrable... es igual o incluso peor que él: más cínico, más mentiroso...
Pero esta vez yo he sido quien ha tomado la determinación de romper la espiral de dolor gratuíto y esta vez he sido yo quien ha puesto fecha límite a la angustia (y yo sí que cumplo mis fechas... no como otros).
Ahora soy una mujer libre de veras. Libre como nunca. Las lágrimas dejaron de correr desde el mismo instante en el que mandé el e-mail en el que acababa con todo (sí, le he dejado por e-mail... no merece la molestia de esperar a poder hablar con él cinco minutos seguidos). Esta vez no durará el dolor más de lo que duele un golpe en el codo porque he aprendido mucho, muchísimo, de los amos que se las dan de expertos y de las sumisas hijas de puta. Y he aprendido sobre todo que no merecen ni una lágrima, ni un replanteamiento, ni odio siquiera... tan sólo merecen pasar al olvido. Ahí les tengo... asomaron por el parecido de la situación y de nuevo, pero esta vez bastante más deprisa, saco la basura antes de que huela mal... si no es así, la basura sigue atufando un año después.
Será sencillo subir el listón, todos mis amos lo dejaron casi a ras del suelo. Mantengo las condiciones que nunca cumplí: ni un amo de lejos, ni un amo con sumisa, ni un amo que consuma mis escasos recursos. Y mantengo la que siempre cumplí: ni un amo casado.
Es tiempo del amante normal... el que se marca unos cuantos puntos romántico-festivos contigo y te arropa de ternura para variar. No está mal. Un poco primario para mi gusto, pero no está mal. Sucedió anoche y sucederá esta noche... tal vez también suceda mañana. Viene bien para superar el trago... las penas con "pan" son menos.
Nota: No pido ni pediré disculpas a los que se den por ofendidos. Doy lo que me das. Respondo en consecuencia... ya estoy un poco cansadita de los que te clavan el cuchillo y se quejan de que les salpicaste de sangre. Hay mucho pajillero mental en el mundo del chat.
Dije que NUNCA MÁS aceptaría un amo (o me dejaría aceptar por un amo, los discursos dialécticos los dejo para los pejigueras del chat, a fin de cuentas cada cual me interpreta como le da la gana) que tuviera más sumisas... ni una sola; precisamente dije NO a esa situación para evitar revivir de un modo, ni remotamente parecido, el desasosiego de sentirme en el punto de mira de más de una persona, vigilada o en medio de una extravagante competitividad de la que nunca he querido tomar parte. Por lo tanto mi amo ocultó que ya tenía una sumisa cuando me tomó a mí...; lo cierto es que entendí el engaño y lo perdoné porque ya estaba enganchada y su abandono de una semana casi me hace picadillo.
Su sumisa y yo nos hicimos amiguitas hasta que empecé a percibir que ella me utilizaba para tener constantemente información sobre mi amo. Preguntaba toditos los días, varias veces, si había hablado con él... si ella sabía que yo hablaba con él por teléfono o chat, le contactaba y conseguía que él dejara de estar en contacto conmigo en ese momento. Lo primero que hizo fue ponerle a parir... supongo que para que me entrara el miedito y yo me alejara... pero decidí comprobar por mí misma si eran ciertas las barbaridades que contaba. La mayoría no lo eran y el resto no me afectaban.
Nuestro primer encuentro dejó el sabor agridulce de el encanto de su presencia mezclado con las llamadas persistentes de su otra sumisa, siempre preguntando si estaba con él... me agobió tanto la situación que mi dueño lo notó y decidió prohibirnos hablar la una con la otra. Para mí fue un alivio porque había llegado un punto en el que me sentía presionada y vigilada y eso me agobiaba muchísimo. Lo que me pareció mal es que él le contara a ella todo lo que le había contado en confianza, sobre cómo me sentía, mis impresiones... adornado vete a saber cómo.
Al no poder hablar entre nosotras y aclarar situaciones diversas nos fuimos tomando manía mutua. Ella percibía ocultos en mi facebook comentarios ofensivos hacia ella (que no eran más que la frase de Eduardo Punset por la que había comenzado a leer el libro ese día) y comenzó a hacer comentarios realmente ofensivos que me herían profundamente.
Mi dueño dijo que la que mintiera de las dos se iba a tomar por culo... según mi dueño (no creo ni una palabra suya) ella lo inventó todo, pero no rompió con ella. "Le he dicho que ni una más" _me dijo_ (¿Cuántas veces le escuché pronunciar lo mismo?). Dos días después mi amo me dijo que su otra sumisa le había mostrado conversaciones privadas que yo había mantenido con terceras personas... no hubo consecuencias. Un par de días después me entró un amo diciéndome que "fulanadecopas" (la otra sumisa) le había dicho que yo era libre...
En todo este berenjenal mi dueño montaba un negocio y su sumisa se iba a vivir con él. Me abandonó de a poquito diciendo que tuviera paciencia, que "en tres días todo vuelve a la normalidad"... y la normalidad se aplazaba y aplazaba indefinidamente.
Solía decir "te llamo en cinco minutos"... horas y horas y horas...y más promesas de mayor o menor envergadura que se incumplían sin tregua... ya no podía creer nada que dijera mi amo. No hay más ciego que el que no quiere ver pero la evidencia me cegaba cada día más...
Supe luego que mi dueño había estado jugando a enfrentar a sus sumisas _le parecería divertido_ no sé si más o menos conscientemente. "El innombrable" también lo hizo a menudo. ¿Qué atractivo encuentran los amos en enfrentar a sus sumisas entre sí para luego hacerse los cansaditos? Tal vez haya un por qué en todo esto pero... para mí es una hijoputez como una catedral. De nuevo reviví la ansiedad, la incertidumbre y el sinvivir... de nuevo la decepción de pertenecer a un amo incapaz de mantener su palabra, aunque sea facilita y hacer alarde de la coherencia y seriedad de la que tantísimo les gusta presumir, excusados tras pobrísimos argumentos que cuestionan no sé si su inteligencia o la mía. De nuevo un amo que miente, un amo que abandona, un amo que permite que sus sumisas se tiren de los pelos (más o menos virtualmente), de nuevo un amo que se deja llevar por acusaciones falsas de otra sumisa, de nuevo un amo que exige un grado de implicación emocional forzada que no siente ni de lejos, de nuevo un amo que es incapaz de mantenerte a su lado y te escupe lejos de él cargándote de culpa. ¿Cuántas veces tuve que escuchar del innombrable y sus secuaces "la culpa es tuya"???? Esta vez no. Algo aprendí de todo aquel infierno que me mantuvo angustiada durante meses. Esta vez no he dado tregua a la angustia. No he creído gratuítamente en un amo que me daba razones sobradas para desconfiar de él (del pasado se aprende).
Mi amo, que tanto se ofendía si se me ocurría compararle con el innombrable... es igual o incluso peor que él: más cínico, más mentiroso...
Pero esta vez yo he sido quien ha tomado la determinación de romper la espiral de dolor gratuíto y esta vez he sido yo quien ha puesto fecha límite a la angustia (y yo sí que cumplo mis fechas... no como otros).
Ahora soy una mujer libre de veras. Libre como nunca. Las lágrimas dejaron de correr desde el mismo instante en el que mandé el e-mail en el que acababa con todo (sí, le he dejado por e-mail... no merece la molestia de esperar a poder hablar con él cinco minutos seguidos). Esta vez no durará el dolor más de lo que duele un golpe en el codo porque he aprendido mucho, muchísimo, de los amos que se las dan de expertos y de las sumisas hijas de puta. Y he aprendido sobre todo que no merecen ni una lágrima, ni un replanteamiento, ni odio siquiera... tan sólo merecen pasar al olvido. Ahí les tengo... asomaron por el parecido de la situación y de nuevo, pero esta vez bastante más deprisa, saco la basura antes de que huela mal... si no es así, la basura sigue atufando un año después.
Será sencillo subir el listón, todos mis amos lo dejaron casi a ras del suelo. Mantengo las condiciones que nunca cumplí: ni un amo de lejos, ni un amo con sumisa, ni un amo que consuma mis escasos recursos. Y mantengo la que siempre cumplí: ni un amo casado.
Es tiempo del amante normal... el que se marca unos cuantos puntos romántico-festivos contigo y te arropa de ternura para variar. No está mal. Un poco primario para mi gusto, pero no está mal. Sucedió anoche y sucederá esta noche... tal vez también suceda mañana. Viene bien para superar el trago... las penas con "pan" son menos.
Nota: No pido ni pediré disculpas a los que se den por ofendidos. Doy lo que me das. Respondo en consecuencia... ya estoy un poco cansadita de los que te clavan el cuchillo y se quejan de que les salpicaste de sangre. Hay mucho pajillero mental en el mundo del chat.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
