Anoche me tumbé vestida en el sofá antes de salir un rato... y me he despertado a las siete y pico de la mañana. Esta vez recordé llevar el móvil porque odio no saber la hora que es si me despierto durante la noche, o tener que encender la luz para ver la hora. Pero no lo llevé por si mi amo me llamaba o me mandaba un mensaje. No había desazón ninguna y por eso me dormí, tranquila, igual que ayer y antes de ayer.
Me siento un poco ridícula por haber decidido creer en lo increíble y burlar las evidencias vez tras vez. Y es que me gusta confiar en alguien y a veces prefiero pensar que mi cerrazón es debida a mi personalidad infame y obtusa. La relación dominante-sumisa es honda y deja huella, siempre. Lamentablemente con el paso del tiempo el recuerdo que ha quedado no ha sido bonito, como esperaba. Esperaba que el tiempo dejara sólo el lado bueno de las cosas, ya que todos los amos que han pasado por mi vida han dejado en ella un aprendizaje y algunas sensaciones muy hermosas y, sobre todo, he aprendido mucho de mí misma. Pero lo cierto es que cada uno de ellos ha dejado cicatrices más o menos hondas: todos ellos tienen algo en común aparte de su faceta de amos: pensar que son mejores que ningún otro y que ningún amo te dará lo que ellos te dan; exigir un grado de entrega que no se corresponde con el tiempo ni la intensidad de la relación; tener una extraña historia con una madre dominante y machacadora y, sobre todo y lo que más me afecta a mí de cara al futuro: todos mienten, todos, sin excepción, han mentido... y se han quedado tan anchos.
Sin embargo hoy habito el duelo con una paz diferente... será porque llevo tres días durmiendo tranquila o porque he salido por ahí y disfrutado del sexo (más o menos primitivo, pero suficiente para cubrir las necesidades básicas de sentirse deseada y desfogar un poco), será porque ya no hay incertidumbre posible, porque ya no ando pendiente del teléfono o el messenger o porque me centro en lo que tengo más que en lo que perdí... o por una _tal vez engañosa_ impresión de que lo perdido es fácilmente recuperable con un poquito de súplica.
Sea como sea estoy súper tranquila. Nada que ver con el pasado diciembre, cuando daba brazadas sin rumbo para mantenerme a flote. Además como mi ex-amo no se dignó responder (lo entiendo) esta vez tampoco recibo patadas en la cara sin esperarlo ni de su parte ni de parte de otra sumisa que, como dije, tiene prohibido hablar conmigo (y que además jamás me daría una patada en la cara y mucho menos en una situación como esta... y mucho menos en una situación como aquella).
Me alegra que mi actitud haya cambiado tanto. Pensaba que lo estaría pasando fatal a estas alturas, sin embargo, no es dolor... es anestesia (anestesia de la general).
Esta vez no idolatro, ni admiro a mi ex-amo. Valoro los buenos momentos, valoro lo que di y lo que recibí pero no lo echo de menos... no demasiado. Supongo que he aprendido que a veces las personas pasan por tu vida y se van más deprisa que otras, pero todos se acaban marchando a no ser que te marches tú. A veces los caminos vuelven a cruzarse y a veces no.
Algo valorable y común a todos ellos es su buena educación, su saber estar y su caballerosidad, su lado noble, su sensibilidad y su humanidad. Y en ese sentido puedo afirmar que he tenido mucha suerte o que he sabido elegir bien. No volvería con ninguno de ellos (dos cíber, dos reales), pero sí es cierto que el lado bueno de lo que me han aportado pesa lo suficiente en la balanza como para no decir "no soy sumisa nunca más"... sería una pena.... el mundo perdería a una gran sumisa. Hoy más que nunca estoy plenamente convencida de esa frase que a menudo pronunciamos con falso orgullo y llenitas de dolor "ellos se lo pierden".
Este cuerpo serrano, esta mente privilegiada, este humor inteligente (negro, ácido pero inteligente), esta necesidad y capacidad de entrega, esta necesidad de amar plenamente, este ardor y deseo constantes, esta energía... todo lo que me forma y me conforma no puede quedar libre mucho tiempo. Y sé que soy una gran sumisa para el amo que sea lo suficientemente coherente, paciente e inteligente. Y no es que los otros no lo fueran... lo son _supongo_ pero no lo fueron para mí. Tal vez para sus otras sumisas.
Ahora no busco. Sé que llegará solo. Estas cosas llegan solas. Ahora me limito a vivir un poquito de paz, curo las heridas, analizo las situaciones, confirmo o desmiento mis teorías, conformo una imagen bien definida de lo que deseo, la dibujo, creo en ella... y llegará. Cuando el alumno está preparado el maestro aparece.
Gracias Lilit por tu escucha, tu paciencia, tu coherencia y tus sabias palabras. Gracias por respetarme cuando sabías que estaba equivocada y gracias por tu apoyo indefinido, tu alegría y tu respeto en todo momento.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario