Después del abandono es normal tener días bobos; desde que amaneció les he tenido presentes durante todo el día; la tristeza me ha gobernado durante todo el tiempo y la distracción ha sido mi bandera. He vuelto a los vestidos; los pantalones me queman las piernas y ayer mismo compré algo de ropa. Dejé en la tienda un vestidito que me llamaba por mi nombre sólo porque pensé automáticamente en Él cuando lo tomé, por ser tan fácil de destapar, tan accesible y tan bonito.
Contra estos días yo recomiendo salir a la calle. Hoy es un buen día para hacerlo. El tiempo es bueno, el día soleado. A media tarde un enérgico paseo con mi hijo; luego iremos al teatro. Cuando en tu corazón sea de noche, busca la luz.
jueves, 17 de diciembre de 2009
miércoles, 16 de diciembre de 2009
¿Cuestión de elección?
Una mujer, ¿elige ser sumisa?, ¿realmente se trata de una elección o es algo tan hondo y tan nuestro que realmente no podemos elegirlo?
Sobre los homosexuales se han realizado estudios a tutiplén para determinar el origen bioquímico, fisiológico, neurológico y psicológico de tal condición. Que yo sepa aún no existen estudios tan profundos sobre los determinantes bioquímicos y neurológicos de la dominación y la sumisión. Sí existen estudios psicológicos que no ponen de acuerdo a los expertos y, a día de hoy, estamos catalogados como parafílicos y nuestra tendencia catalogada como un trastorno, al igual que lo era la homosexualidad hace unos años.
No elegi un amo. Sucedió sin más; un día no tenía amo y al día siguiente lo tenía, como pasa con los granos del culo o las arrugas de la frente. Un día me miré al espejo y tenía un collar en el cuello. Y un día me arrancaron el collar y fue como si me hubieran arrancado parte de mi alma. Nada que ver con los granos que desaparecen y las arrugas que desaparecen, que no los echas de menos... el dolor es intenso, el vacío es inmenso. Intelectualmente, comprendo el proceso de duelo, conozco las consecuencias, los tiempos. Sé que pasará. Lo he comentado docenas de veces desde el abandono de Txiria. Y lo mismo que sucede cuando una pareja rompe contigo, parece que te vas a morir... pero no te mueres, un día caes en la cuenta de que hace tiempo que no piensas en esa persona, o la recuerdas sin dolor, sin rencor, incluso con una sonrisa y ya estás preparado para que te partan el corazón otra vez.
Hoy, pasando datos de una agenda a otra he visto una casualidad curiosa: mi ex y Txiria cumplen años el mismo día. Poco parecen tener en común aparte de esa coincidencia. Pero me ha hecho gracia la casualidad porque, pese a que mi relación con Txiria era de una naturaleza absolutamente diferente y ha durado tan solo tres meses, lo cierto es que ha resultado una experiencia tan intensa que las emociones que he vivido al comienzo del duelo eran muy similares... por aquel entonces me dije "pareja estable nunca más"... han pasado cinco años, casi seis, y no he vuelto a tener una pareja estable. También me he dicho "sumi nunca más"... pero realmente, ¿se puede dejar de ser sumisa? Ahora que no tengo amo... ¿sigo siendo sumisa? ¿lo he sido alguna vez? ¿ser sumisa depende de que tengas amo o no lo tengas?
Creo que como mucho podemos elegir el modo en que somos lo que somos y podemos elegir engañarnos a nosotros mismos incluso, o podemos elegir otras cosas que nos llenan más y hacer renuncias. También podemos someternos a un exhaustivo y eterno análisis psicológico para tratar de descubrir las causas de nuestras inquietudes. Podemos filosofar eternamente.
Hoy por hoy mi elección es muy clara: elijo realizarme a través de aquello que me haga sentir bien: mi hijo, mi familia, mis amigos, un paseo por el parque y... de terciarse, una sesión, un nuevo amo o una relación vainilla incluso si supone una renuncia temporal al bdsm. Entre una relación bdsm y una historia de amor, hoy eligiría una historia de amor, en el caso de que fueran mutuamente excluyentes. Si se pudiera tener todo, elijo tenerlo todo.
Hace tan solo unas semanas renunciaba voluntariamente a la posibilidad de tener un compañero porque me parecía prácticamente imposible compatibilizar una relación estable con lo que tenía en ese momento, sin plantearme siquiera si esa renuncia no era excesiva para alguien a quien apenas conocía. Ahora pienso en mi hijo, en mi cama vacía, en mi soledad de todos los días, en mi deseo de compartir. Y si antes me parecía irrenunciable exigir una parcela íntima en la que realizar mis inquietudes de sumisión, hoy renunciaría en pro de un desayuno en la cama, un paseo con mi hijo o un masaje en los pies.
Pero dado que estoy en pleno duelo y que mis emociones están montadas en una especie de montaña rusa, es posible que dentro de diez minutos piense todo lo contrario.
NOTA PARA EL LECTOR: no me tomes en serio; es posible que cuando leas estas lineas no piense nada de lo que he dicho. Estoy bajo los efectos de un duelo en trámites de curación.
Sobre los homosexuales se han realizado estudios a tutiplén para determinar el origen bioquímico, fisiológico, neurológico y psicológico de tal condición. Que yo sepa aún no existen estudios tan profundos sobre los determinantes bioquímicos y neurológicos de la dominación y la sumisión. Sí existen estudios psicológicos que no ponen de acuerdo a los expertos y, a día de hoy, estamos catalogados como parafílicos y nuestra tendencia catalogada como un trastorno, al igual que lo era la homosexualidad hace unos años.
No elegi un amo. Sucedió sin más; un día no tenía amo y al día siguiente lo tenía, como pasa con los granos del culo o las arrugas de la frente. Un día me miré al espejo y tenía un collar en el cuello. Y un día me arrancaron el collar y fue como si me hubieran arrancado parte de mi alma. Nada que ver con los granos que desaparecen y las arrugas que desaparecen, que no los echas de menos... el dolor es intenso, el vacío es inmenso. Intelectualmente, comprendo el proceso de duelo, conozco las consecuencias, los tiempos. Sé que pasará. Lo he comentado docenas de veces desde el abandono de Txiria. Y lo mismo que sucede cuando una pareja rompe contigo, parece que te vas a morir... pero no te mueres, un día caes en la cuenta de que hace tiempo que no piensas en esa persona, o la recuerdas sin dolor, sin rencor, incluso con una sonrisa y ya estás preparado para que te partan el corazón otra vez.
Hoy, pasando datos de una agenda a otra he visto una casualidad curiosa: mi ex y Txiria cumplen años el mismo día. Poco parecen tener en común aparte de esa coincidencia. Pero me ha hecho gracia la casualidad porque, pese a que mi relación con Txiria era de una naturaleza absolutamente diferente y ha durado tan solo tres meses, lo cierto es que ha resultado una experiencia tan intensa que las emociones que he vivido al comienzo del duelo eran muy similares... por aquel entonces me dije "pareja estable nunca más"... han pasado cinco años, casi seis, y no he vuelto a tener una pareja estable. También me he dicho "sumi nunca más"... pero realmente, ¿se puede dejar de ser sumisa? Ahora que no tengo amo... ¿sigo siendo sumisa? ¿lo he sido alguna vez? ¿ser sumisa depende de que tengas amo o no lo tengas?
Creo que como mucho podemos elegir el modo en que somos lo que somos y podemos elegir engañarnos a nosotros mismos incluso, o podemos elegir otras cosas que nos llenan más y hacer renuncias. También podemos someternos a un exhaustivo y eterno análisis psicológico para tratar de descubrir las causas de nuestras inquietudes. Podemos filosofar eternamente.
Hoy por hoy mi elección es muy clara: elijo realizarme a través de aquello que me haga sentir bien: mi hijo, mi familia, mis amigos, un paseo por el parque y... de terciarse, una sesión, un nuevo amo o una relación vainilla incluso si supone una renuncia temporal al bdsm. Entre una relación bdsm y una historia de amor, hoy eligiría una historia de amor, en el caso de que fueran mutuamente excluyentes. Si se pudiera tener todo, elijo tenerlo todo.
Hace tan solo unas semanas renunciaba voluntariamente a la posibilidad de tener un compañero porque me parecía prácticamente imposible compatibilizar una relación estable con lo que tenía en ese momento, sin plantearme siquiera si esa renuncia no era excesiva para alguien a quien apenas conocía. Ahora pienso en mi hijo, en mi cama vacía, en mi soledad de todos los días, en mi deseo de compartir. Y si antes me parecía irrenunciable exigir una parcela íntima en la que realizar mis inquietudes de sumisión, hoy renunciaría en pro de un desayuno en la cama, un paseo con mi hijo o un masaje en los pies.
Pero dado que estoy en pleno duelo y que mis emociones están montadas en una especie de montaña rusa, es posible que dentro de diez minutos piense todo lo contrario.
NOTA PARA EL LECTOR: no me tomes en serio; es posible que cuando leas estas lineas no piense nada de lo que he dicho. Estoy bajo los efectos de un duelo en trámites de curación.
Carne de buitre
A la oscura sombra del abandono sólo veo buitres cuando alzo la vista, dominantes golosos en busca de carnaza disfrazados de buenas intenciones. El duelo se ha tornado tranquilo. Rara vez me domina la desesperación o la rabia. Tampoco me molesto demasiado en darle vueltas. No creo que sirviera de nada. Un día decido no escribir. Otro día decido no llamar. Otro día cambio el nick... pasos hacia atrás. No hablo de ello con nadie, tan sólo para decir que estoy bien.
Cada vez que viene el pasado a martillearme y me doy cuenta, lo que hago es mirar al futuro. Es mucho más práctico. Por supuesto, trato de mirar al futuro siempre con esperanza, imaginando el amplio abanico de posibilidades que se abre ante mis ojos y resulta sorprendente comprobar cómo el aire del portazo abrió docenas de puertas delante de mí.
Independientemente de si me sigo sintiendo o no de alguien, la verdad es que en este nuevo golpe mi perspectiva de las cosas ha cambiado muchísimo. Me sigo sintiendo suya, cierto, pero no quiero sentirme suya ni ser suya. Supongo que esa voluntad mía facilitará las cosas. El dolor pasará pronto y, entre tanto, daré pasos hacia adelante buscando aquello que me haga feliz y no alimentando más el pasado.
Y es que el objetivo último de cualquier decisión que tomemos en la vida ha de ser necesariamente ese: ser felices, sentirnos mejor, enriquecernos, aportar, recibir, ser mejores personas, crecer...
Mi relación con Txiria y compañía había tomado el cariz de una creciente espiral de dolor, impotencia y desconcierto que llegó a paralizarme y a hacerme dudar de todo, incluso de mí misma, especialmente de mí misma.
Ayer me miré al espejo y me vi, con los ojos brillantes de tanto llorar, los labios hinchados, la tez pálida, las ojeras profundas y,no obstante, preciosa. "Eres preciosa" _dije en voz alta_ "eres una mujer guapa, interesante, inteligente, divertida, fuerte, autónoma, eficiente, creativa, cariñosa, constante ¿Qué deseas? .. puedes hacer realidad lo que desees, pero sólo si crees que lo mereces. Obtenemos lo que creemos que merecemos, o al menos, eso facilita mucho las cosas".
No pude dar más de lo que di. Tal vez pude hacer las cosas de otro modo pero cada día estoy más convencida de que realmente no estaba en mis manos. Esto que me ha sucedido me ha servido para conocerme mejor a mí misma y para hacerme más consciente de lo que quiero y, muy especialmente, de lo que no quiero.
Y no quiero irme a la cama llorando noche tras noche, y no quiero pensar cada frase que voy a decir por temor a que no sea adecuada, y no quiero sentir presión para conversar cuando no me apetece, ni quiero sentirme a cada rato estúpida, agresiva o egoísta, y no quiero sentir que mi esfuerzo cae en saco roto ... no quiero, no quiero y no quiero y puede que no quiera siquiera ser sumisa.
Lo que quiero es ser feliz, ser mejor persona, crecer y eso no era posible en esas circunstancias. No lo era.
Entretanto paseo por las salas prudentemete con mi antiprivis a cuestas porque lo cierto es que hasta frío da el aleteo de los buitres que me huelen las heridas y desean poseerme. Y yo a veces me siento tan vulnerable, que me temo que soy carne de buitre.
Cada vez que viene el pasado a martillearme y me doy cuenta, lo que hago es mirar al futuro. Es mucho más práctico. Por supuesto, trato de mirar al futuro siempre con esperanza, imaginando el amplio abanico de posibilidades que se abre ante mis ojos y resulta sorprendente comprobar cómo el aire del portazo abrió docenas de puertas delante de mí.
Independientemente de si me sigo sintiendo o no de alguien, la verdad es que en este nuevo golpe mi perspectiva de las cosas ha cambiado muchísimo. Me sigo sintiendo suya, cierto, pero no quiero sentirme suya ni ser suya. Supongo que esa voluntad mía facilitará las cosas. El dolor pasará pronto y, entre tanto, daré pasos hacia adelante buscando aquello que me haga feliz y no alimentando más el pasado.
Y es que el objetivo último de cualquier decisión que tomemos en la vida ha de ser necesariamente ese: ser felices, sentirnos mejor, enriquecernos, aportar, recibir, ser mejores personas, crecer...
Mi relación con Txiria y compañía había tomado el cariz de una creciente espiral de dolor, impotencia y desconcierto que llegó a paralizarme y a hacerme dudar de todo, incluso de mí misma, especialmente de mí misma.
Ayer me miré al espejo y me vi, con los ojos brillantes de tanto llorar, los labios hinchados, la tez pálida, las ojeras profundas y,no obstante, preciosa. "Eres preciosa" _dije en voz alta_ "eres una mujer guapa, interesante, inteligente, divertida, fuerte, autónoma, eficiente, creativa, cariñosa, constante ¿Qué deseas? .. puedes hacer realidad lo que desees, pero sólo si crees que lo mereces. Obtenemos lo que creemos que merecemos, o al menos, eso facilita mucho las cosas".
No pude dar más de lo que di. Tal vez pude hacer las cosas de otro modo pero cada día estoy más convencida de que realmente no estaba en mis manos. Esto que me ha sucedido me ha servido para conocerme mejor a mí misma y para hacerme más consciente de lo que quiero y, muy especialmente, de lo que no quiero.
Y no quiero irme a la cama llorando noche tras noche, y no quiero pensar cada frase que voy a decir por temor a que no sea adecuada, y no quiero sentir presión para conversar cuando no me apetece, ni quiero sentirme a cada rato estúpida, agresiva o egoísta, y no quiero sentir que mi esfuerzo cae en saco roto ... no quiero, no quiero y no quiero y puede que no quiera siquiera ser sumisa.
Lo que quiero es ser feliz, ser mejor persona, crecer y eso no era posible en esas circunstancias. No lo era.
Entretanto paseo por las salas prudentemete con mi antiprivis a cuestas porque lo cierto es que hasta frío da el aleteo de los buitres que me huelen las heridas y desean poseerme. Y yo a veces me siento tan vulnerable, que me temo que soy carne de buitre.
viernes, 11 de diciembre de 2009
Señales
A veces creo en las señales.
Poco antes de que el señor Txiria me quitara el collar, desapareció el hada de plata que compré para conocerle. Poco después de que me dejara, apareció y días después se abrió una puerta. Sin embargo, el collar de perra que Él me regaló había desaparecido; no conseguía encontrarlo. Llevo dos días triste. Hoy decidí matar la tristeza o al menos calmarla un poco. He puesto Sabina junto al baño, he preparado sales de baño de azahar, una vela de tres potencias, un cono de pachuli y en el dormitorio cremitas para todo... autocuidados para la nena.
Al abrir un cajón, como si no hubiera mirado ahí mil veces, el collar de perra que tanto busqué ahí, en primer plano. Me lo he puesto, he bailado por toda la casa. En albornoz, con todo preparado para cuidarme, tal vez por última vez para un amo que no me siente suya... escribo estas lineas antes de sumergirme. Ahora soy la perrita de Txiria, sí... ¿Existe mayor entrega que dar sin que el otro reciba, sin que mire siquiera?... ¿Tiene sentido?
He recibido señales erróneas... al menos contradictorias en los últimos días, al menos desconcertantes. No estoy donde quiero estar. Los pies de mi Amo no están ahí. Estoy arrodillada ante un fantasma, ante un recuerdo, esperando el azote, la palabra, el sentido... esperando a que tal vez el tiempo y el silencio lo acaben todo.
Necesito ese baño... y el pachuli, y Sabina y la espuma y las sales de azahar y el aloe vera y la crema de té verde... y el collar en mi cuello... y su dedo en mi espalda, y sus ojos azules, y sus pies en mi boca y la venda en los ojos y el susurro en su oído y el temblor en su pecho, a su esclava a su lado, a mi hermana a mi lado, y su copa en mi mano y saber que soy suya y que nada se acabe y que todo comience o que nada haya sido.
No quiero llorar.
Poco antes de que el señor Txiria me quitara el collar, desapareció el hada de plata que compré para conocerle. Poco después de que me dejara, apareció y días después se abrió una puerta. Sin embargo, el collar de perra que Él me regaló había desaparecido; no conseguía encontrarlo. Llevo dos días triste. Hoy decidí matar la tristeza o al menos calmarla un poco. He puesto Sabina junto al baño, he preparado sales de baño de azahar, una vela de tres potencias, un cono de pachuli y en el dormitorio cremitas para todo... autocuidados para la nena.
Al abrir un cajón, como si no hubiera mirado ahí mil veces, el collar de perra que tanto busqué ahí, en primer plano. Me lo he puesto, he bailado por toda la casa. En albornoz, con todo preparado para cuidarme, tal vez por última vez para un amo que no me siente suya... escribo estas lineas antes de sumergirme. Ahora soy la perrita de Txiria, sí... ¿Existe mayor entrega que dar sin que el otro reciba, sin que mire siquiera?... ¿Tiene sentido?
He recibido señales erróneas... al menos contradictorias en los últimos días, al menos desconcertantes. No estoy donde quiero estar. Los pies de mi Amo no están ahí. Estoy arrodillada ante un fantasma, ante un recuerdo, esperando el azote, la palabra, el sentido... esperando a que tal vez el tiempo y el silencio lo acaben todo.
Necesito ese baño... y el pachuli, y Sabina y la espuma y las sales de azahar y el aloe vera y la crema de té verde... y el collar en mi cuello... y su dedo en mi espalda, y sus ojos azules, y sus pies en mi boca y la venda en los ojos y el susurro en su oído y el temblor en su pecho, a su esclava a su lado, a mi hermana a mi lado, y su copa en mi mano y saber que soy suya y que nada se acabe y que todo comience o que nada haya sido.
No quiero llorar.
jueves, 10 de diciembre de 2009
Un poco de silencio
No se mueve, está frío, huele mal ¿Está muerto? A veces me inunda una desagradable sensación de podredumbre. A veces me siento un desperdicio. A veces nada puede con este frío y a veces me molesta la esperanza. Hay señales de humo, pero también mucha niebla. Mucho ímpetu y mucho miedo. Es difícil pensar con 39 de fiebre. Sólo pienso hasta caer dormida.
Me juré no llorar y no me lo permito. Ya cubrí el cupo de lágrimas. ¿Es posible elegir dejar de sufrir, al menos por ahora? ¿Valdría la pena ser un poco cobarde? ¿Realmente el camino espinoso nos lleva siempre a buen puerto?
Da lo mismo si pienso o no pienso antes de actuar, lo haré mal... es un pensamiento reiterativo, punzante, hiriente que se repite y se repite hasta rasgarnos la capacidad de decidir. Se llama técnicamente "indefensión aprendida", inhibe nuestra capacidad de actuación y con el tiempo también nuestra capacidad de sentir.
Hoy la galleta del feisbuk me ha dado un consejo afortunado (no, no creo en las galletas de la suerte pero me encantan sus frases ¿Qué pasa?). Decía algo así "aquello que te molesta estará ahí mientras tú lo permitas". Hay dos modos de borrar esta molestia, esperar a que otros la eliminen o elimnarla yo. Hoy sigo luchando pero sin esperanza. Cuando estoy febril me pasan estas cosas. No pienso con claridad y tan solo me late el firme convencimiento de que mis días están contados de nuevo... que están a cero desde hace mucho tiempo.
Si volviera al 15 de agosto, ¿repetiría la experiencia? ... Sí, sin ninguna duda.
¿Volvería a aceptar una relación a distancia? ... tal vez no
¿Aceptaría ser de nuevo la tercera en discordia, compartir mi tiempo y mis recursos con dos personas más además de con mi amo?... seguro que no.
¿Aceptaría regresar a su lado si se me ofreciera esa posibilidad? Seguro.
¿A sabiendas de que hay cosas que no podrán cambiar, que sería prolongar la agonía?... aún así.
¿Por qué?... porque son únicos, porque me encanta saberse suya, porque me duele no ser suya, porque pienso que no hay un Amo capaz de hacerme sentir de este modo (sé que es un pensamiento erróneo, pero es típico en situaciones de duelo y preduelo)... porque fue muy bonito (aunque sé que estoy sobreestimando lo bueno y obviando lo menos bueno).
No obstante, si bien cierta dosis de esperanza ha colaborado a hacerme sentir algo mejor (al tiempo que a prolongar un duelo que a veces me parece inevitable), lo cierto es que la incertidumbre es agotadora. Da mucha pereza empezar de nuevo; pero mantenerse voluntariamente en el error es de idiotas... ¿Estoy en un error?... lo estoy, acabo de poner el termómetro en el cenicero... lo dicho, no estoy en condiciones.
Tengo fiebre, estoy malita, yo lo que quiero ahora son mimos... no más dudas.
Existen múltiples vías para alcanzar la felicidad y empecinarse en obtenerla a través de una sola, al igual que probar muchas sin profundizar en ninguna, es una pérdida indiscutible de tiempo y recursos. La pregunta del millón es la siguiente: ¿Cual es el momento mágico en que una debe decidir seguir o parar?... como siempre se puede parar, una posterga la decisión y tiende a seguir. Por dependencia, por amor, por entrega, por pura inercia o por todo a la vez.
Estoy tan convencida de que intentarlo merece la pena, sin más pruebas que unos cuantos recuerdos, que también a veces estoy convencida de que me autoengaño.
Yo sólo quería darlo todo de mí. Yo sólo quería sentir que alguien me protegería, me cuidaría y confiaría en mí. Yo sólo quería confiarme plenamente en brazos de alguien. Dejarme acunar. Saber que nunca me haría daño. Entender y conocer plenamente a alguien _sus inquietudes, su humanidad misma, sus deseos, sus anhelos_. Me vi inmersa, sin esperarlo, en un tipo de relación que no contemplaba, que no concebía y seguí ahí... sin saber seguir ahí. Pese a las señales de humo que tanto me hicieron toser.
De fondo una relación dominante/sumisa no es muy diferente a una relación de pareja. Lo he dicho muchas veces. El proceso de duelo es similar. Puede ser muy calmado o muy tormentoso. Muy doloroso o no tan doloroso. Este no pero tal vez sí goza, gracias a Dios, de un tiempo límite que parece acortarse a pasos de gigante. Y no es que tú seas malo y yo buena o viceversa.
Ahora sé que soy una sumisa potencial con mucho que ofrecer. Que hoy por hoy quisiera ofrecerlo a una persona en concreto pero... no puedo elegirlo yo. Podría elegir aquí y ahora no prolongar la agonía y cerrar mi círculo y que sea lo que Dios quiera a sabiendas de que el tiempo todo lo cura, que hay muchos peces en el mar, que estoy buena, que soy simpática, inteligente, amable y que muchos estarían loquitos por mí... y todas esas paridas varias que se le dicen a la novia cuando el novio la deja.
Mogollón de buitres me sobrevuelan ahora que no llevo collar. No es agradable. No lo es. El hada de plata sigue colgada en mi cuello. El hadadescalza sigue poblando salas caminando entre cristales rotos. El hada se muere en los brazos de nadie. Qué puta es la soledad a veces. Qué puta la incertidumbre. Qué puta la fiebre que no me deja dormir.
El día que muera el hada _a veces sé que morirá_ me cortaré el pelo. El día que el hada se muera dejaré de llevar faldas y vestidos. El día que el hada se muera dejaré mis pezones libres de pinzas y volveré a rasurar mi pubis con formas extrañas. No sucederá de un día para otro. Simplemente un día me daré cuenta de que no está ahí. Que se ha ido. Que no volverá jamás. Y escrito está que si un día el hada se muere (ojalá no muriera, ese es mi deseo ahora) me alegraré de que se haya muerto y habitaré otros momentos, tal vez un amo que me cuide cuando esté enferma como ahora, tal vez un amo odioso que me destroce, tal vez un amo que sepa hacerse entender, a quien yo sea capaz de comprender... tal vez ningún amo más y se quede todo así, en el camino, cortado por un abismo insalvable, sin saber ver el puente que hay a mi lado... soy tan torpe para algunas cosas...
En cierta ocasión un viejo amigo al que quise mucho decidió dejar nuestra amistad. El desencadenante, una discusión estúpida sobre la identificación de sonidos y fonemas; el diccionario me dio la razón y mi amigo no me lo perdonó. Surrealista sí. Me pasan muchas cosas surrealistas, ciertamente. El caso es que mi amigo dejó la amistad con la siguiente frase en un mensaje de móvil: "pensamos y percibimos las cosas de forma tan diferente que, hoy por hoy, nuestra relación, no la concibo. Te amo cósmicamente".
No volví a verle y dejé de quererle para siempre. Pero... ¿Existe una razón más poderosa para abandonar una relación que percibir la realidad de modo tan distinto que se haga imposible ponerse de acuerdo? ¿Sería posible girar la cabeza en la dirección adecuada y ver el dichoso puente?
¿Entrega? La necesaria y más. ¿Disposición? Toda. ¿Miedo? Mucho. ¿Hundirme? Jamás. Porque nadie merece tanto. Porque nadie es merecedor de que alguien se hunda por él... o por ellos en mi caso. No me hundiré. ¿Lo pasaría mal? Seguro. ¿Saldría adelante? Seguro.
Últimamente, precisamente para no hundirme, cada noche y cada mañana hago revista de todo aquello que me hace sentir plena y feliz. La lista es larga y preciosa
1- mi hijo
2- mi familia: padres y hermanos
3- mis amigos: Shunna, Miglo, Moravecman, Dulce quienes están más presentes estos días.
4- mi trabajo, su fondo, mis compañeros, los niños pequeños...
5- mis estudios
6- mis libros
7- mi cuenta corriente (por primera vez con fondos a estas alturas del mes, bendito sea Dios). Que el dinero no da la felicidad pero cómo jode no tenerlo.
8-las posibilidades reales de planes futuros que se abren ante mí
9-la esperanza en el futuro
10-mi capacidad de sonreír siempre, o casi siempre... pese a los momentos puntuales de angustia y tristeza.
11-el orgullo de haber resuelto al menos tres veces y sin trampas el cubo de rubik
12-saber que las anginas tienen los días contados
13-mis ganas de sorberme la vida
... podría seguir, pero es suficiente
Seguiré luchando mientras me importe o mientras crea que merece la pena hacerlo.
Pero he tomado la firme decisión de no hundirme jamás. De no rendirme nunca. Porque además hoy me he dado cuenta de que no pierdo nada; no se pierde. Las cosas duran o se acaban pero... no se pierde jamás. Ahí está lo vivido. Ahí está la experiencia. La vida no siempre toma la forma que deseamos pero lo cierto es que no siempre lo que deseamos es exactamente bueno para nosotros. Y aunque lo fuera... lo cierto es que siempre existe una alternativa.
Sigo en el camino a la entrega. Sigo siendo la perrita de Txiria. Sigo siendo el hada descalza... pero no me hundiré. Lo juro y me lo juro a mí misma en este instante. No permitiré que nada me hunda. Porque no merezco sentirme como un desperdicio. Ni abandonada. Ni necesitada. Definitivamente con todo lo que tengo para dar, todo lo que estoy dispuesta a dar... no lo merezco. Quiero dárselo a Él pero... si Él no lo quiere no lo perderé, porque es algo mío, un tesoro único, un ansia de entrega total, de confianza total, de libertad total que me late y seguirá latiendo siempre... aunque puede que desee un poco de silencio cuando todo termine. O, más bien, cuando abra los ojos y sea capaz de ver que todo ha terminado.
Me juré no llorar y no me lo permito. Ya cubrí el cupo de lágrimas. ¿Es posible elegir dejar de sufrir, al menos por ahora? ¿Valdría la pena ser un poco cobarde? ¿Realmente el camino espinoso nos lleva siempre a buen puerto?
Da lo mismo si pienso o no pienso antes de actuar, lo haré mal... es un pensamiento reiterativo, punzante, hiriente que se repite y se repite hasta rasgarnos la capacidad de decidir. Se llama técnicamente "indefensión aprendida", inhibe nuestra capacidad de actuación y con el tiempo también nuestra capacidad de sentir.
Hoy la galleta del feisbuk me ha dado un consejo afortunado (no, no creo en las galletas de la suerte pero me encantan sus frases ¿Qué pasa?). Decía algo así "aquello que te molesta estará ahí mientras tú lo permitas". Hay dos modos de borrar esta molestia, esperar a que otros la eliminen o elimnarla yo. Hoy sigo luchando pero sin esperanza. Cuando estoy febril me pasan estas cosas. No pienso con claridad y tan solo me late el firme convencimiento de que mis días están contados de nuevo... que están a cero desde hace mucho tiempo.
Si volviera al 15 de agosto, ¿repetiría la experiencia? ... Sí, sin ninguna duda.
¿Volvería a aceptar una relación a distancia? ... tal vez no
¿Aceptaría ser de nuevo la tercera en discordia, compartir mi tiempo y mis recursos con dos personas más además de con mi amo?... seguro que no.
¿Aceptaría regresar a su lado si se me ofreciera esa posibilidad? Seguro.
¿A sabiendas de que hay cosas que no podrán cambiar, que sería prolongar la agonía?... aún así.
¿Por qué?... porque son únicos, porque me encanta saberse suya, porque me duele no ser suya, porque pienso que no hay un Amo capaz de hacerme sentir de este modo (sé que es un pensamiento erróneo, pero es típico en situaciones de duelo y preduelo)... porque fue muy bonito (aunque sé que estoy sobreestimando lo bueno y obviando lo menos bueno).
No obstante, si bien cierta dosis de esperanza ha colaborado a hacerme sentir algo mejor (al tiempo que a prolongar un duelo que a veces me parece inevitable), lo cierto es que la incertidumbre es agotadora. Da mucha pereza empezar de nuevo; pero mantenerse voluntariamente en el error es de idiotas... ¿Estoy en un error?... lo estoy, acabo de poner el termómetro en el cenicero... lo dicho, no estoy en condiciones.
Tengo fiebre, estoy malita, yo lo que quiero ahora son mimos... no más dudas.
Existen múltiples vías para alcanzar la felicidad y empecinarse en obtenerla a través de una sola, al igual que probar muchas sin profundizar en ninguna, es una pérdida indiscutible de tiempo y recursos. La pregunta del millón es la siguiente: ¿Cual es el momento mágico en que una debe decidir seguir o parar?... como siempre se puede parar, una posterga la decisión y tiende a seguir. Por dependencia, por amor, por entrega, por pura inercia o por todo a la vez.
Estoy tan convencida de que intentarlo merece la pena, sin más pruebas que unos cuantos recuerdos, que también a veces estoy convencida de que me autoengaño.
Yo sólo quería darlo todo de mí. Yo sólo quería sentir que alguien me protegería, me cuidaría y confiaría en mí. Yo sólo quería confiarme plenamente en brazos de alguien. Dejarme acunar. Saber que nunca me haría daño. Entender y conocer plenamente a alguien _sus inquietudes, su humanidad misma, sus deseos, sus anhelos_. Me vi inmersa, sin esperarlo, en un tipo de relación que no contemplaba, que no concebía y seguí ahí... sin saber seguir ahí. Pese a las señales de humo que tanto me hicieron toser.
De fondo una relación dominante/sumisa no es muy diferente a una relación de pareja. Lo he dicho muchas veces. El proceso de duelo es similar. Puede ser muy calmado o muy tormentoso. Muy doloroso o no tan doloroso. Este no pero tal vez sí goza, gracias a Dios, de un tiempo límite que parece acortarse a pasos de gigante. Y no es que tú seas malo y yo buena o viceversa.
Ahora sé que soy una sumisa potencial con mucho que ofrecer. Que hoy por hoy quisiera ofrecerlo a una persona en concreto pero... no puedo elegirlo yo. Podría elegir aquí y ahora no prolongar la agonía y cerrar mi círculo y que sea lo que Dios quiera a sabiendas de que el tiempo todo lo cura, que hay muchos peces en el mar, que estoy buena, que soy simpática, inteligente, amable y que muchos estarían loquitos por mí... y todas esas paridas varias que se le dicen a la novia cuando el novio la deja.
Mogollón de buitres me sobrevuelan ahora que no llevo collar. No es agradable. No lo es. El hada de plata sigue colgada en mi cuello. El hadadescalza sigue poblando salas caminando entre cristales rotos. El hada se muere en los brazos de nadie. Qué puta es la soledad a veces. Qué puta la incertidumbre. Qué puta la fiebre que no me deja dormir.
El día que muera el hada _a veces sé que morirá_ me cortaré el pelo. El día que el hada se muera dejaré de llevar faldas y vestidos. El día que el hada se muera dejaré mis pezones libres de pinzas y volveré a rasurar mi pubis con formas extrañas. No sucederá de un día para otro. Simplemente un día me daré cuenta de que no está ahí. Que se ha ido. Que no volverá jamás. Y escrito está que si un día el hada se muere (ojalá no muriera, ese es mi deseo ahora) me alegraré de que se haya muerto y habitaré otros momentos, tal vez un amo que me cuide cuando esté enferma como ahora, tal vez un amo odioso que me destroce, tal vez un amo que sepa hacerse entender, a quien yo sea capaz de comprender... tal vez ningún amo más y se quede todo así, en el camino, cortado por un abismo insalvable, sin saber ver el puente que hay a mi lado... soy tan torpe para algunas cosas...
En cierta ocasión un viejo amigo al que quise mucho decidió dejar nuestra amistad. El desencadenante, una discusión estúpida sobre la identificación de sonidos y fonemas; el diccionario me dio la razón y mi amigo no me lo perdonó. Surrealista sí. Me pasan muchas cosas surrealistas, ciertamente. El caso es que mi amigo dejó la amistad con la siguiente frase en un mensaje de móvil: "pensamos y percibimos las cosas de forma tan diferente que, hoy por hoy, nuestra relación, no la concibo. Te amo cósmicamente".
No volví a verle y dejé de quererle para siempre. Pero... ¿Existe una razón más poderosa para abandonar una relación que percibir la realidad de modo tan distinto que se haga imposible ponerse de acuerdo? ¿Sería posible girar la cabeza en la dirección adecuada y ver el dichoso puente?
¿Entrega? La necesaria y más. ¿Disposición? Toda. ¿Miedo? Mucho. ¿Hundirme? Jamás. Porque nadie merece tanto. Porque nadie es merecedor de que alguien se hunda por él... o por ellos en mi caso. No me hundiré. ¿Lo pasaría mal? Seguro. ¿Saldría adelante? Seguro.
Últimamente, precisamente para no hundirme, cada noche y cada mañana hago revista de todo aquello que me hace sentir plena y feliz. La lista es larga y preciosa
1- mi hijo
2- mi familia: padres y hermanos
3- mis amigos: Shunna, Miglo, Moravecman, Dulce quienes están más presentes estos días.
4- mi trabajo, su fondo, mis compañeros, los niños pequeños...
5- mis estudios
6- mis libros
7- mi cuenta corriente (por primera vez con fondos a estas alturas del mes, bendito sea Dios). Que el dinero no da la felicidad pero cómo jode no tenerlo.
8-las posibilidades reales de planes futuros que se abren ante mí
9-la esperanza en el futuro
10-mi capacidad de sonreír siempre, o casi siempre... pese a los momentos puntuales de angustia y tristeza.
11-el orgullo de haber resuelto al menos tres veces y sin trampas el cubo de rubik
12-saber que las anginas tienen los días contados
13-mis ganas de sorberme la vida
... podría seguir, pero es suficiente
Seguiré luchando mientras me importe o mientras crea que merece la pena hacerlo.
Pero he tomado la firme decisión de no hundirme jamás. De no rendirme nunca. Porque además hoy me he dado cuenta de que no pierdo nada; no se pierde. Las cosas duran o se acaban pero... no se pierde jamás. Ahí está lo vivido. Ahí está la experiencia. La vida no siempre toma la forma que deseamos pero lo cierto es que no siempre lo que deseamos es exactamente bueno para nosotros. Y aunque lo fuera... lo cierto es que siempre existe una alternativa.
Sigo en el camino a la entrega. Sigo siendo la perrita de Txiria. Sigo siendo el hada descalza... pero no me hundiré. Lo juro y me lo juro a mí misma en este instante. No permitiré que nada me hunda. Porque no merezco sentirme como un desperdicio. Ni abandonada. Ni necesitada. Definitivamente con todo lo que tengo para dar, todo lo que estoy dispuesta a dar... no lo merezco. Quiero dárselo a Él pero... si Él no lo quiere no lo perderé, porque es algo mío, un tesoro único, un ansia de entrega total, de confianza total, de libertad total que me late y seguirá latiendo siempre... aunque puede que desee un poco de silencio cuando todo termine. O, más bien, cuando abra los ojos y sea capaz de ver que todo ha terminado.
martes, 1 de diciembre de 2009
Confusión
Cada noche pego un possit junto al móvil que dice "NO LLAMAR", en cuanto me levanto miro el ordenador y les busco... cada día me juro no hacerlo más pero lo hago cada día. Me miro al espejo y contemplo el hada de plata que compré para conocerle y que es ahora mi nick... qué sinsentido no? dejo de ser hadadescalza para ser, de todos modos, algo que está ahí por Él. Busco cada día a la señora María ... cuando la veo no sé qué decir. A menudo agarro el teléfono en mis manos y luego decido dejarlo caer. Me pinto las uñas (ahora no porque se han puesto enfermas), dejo de fumar, hago deporte, me pongo vestidos (salvo cuando he de salir por el lado del barrizal)...
no me he cortado el pelo como juré que haría. Me río de mí misma, de mis arrebatos de ira, de mis falsas euforias... cada vez que hacía o hago algo contrario a lo que El quisiera me parto en dos...
Equivoqué el camino... de parte a parte. Qué mala alumna he sido.
Y el caso es que sigo buscando su presencia y su sombra y entro donde sé que está y espero que repare en mi presencia y cuando me saluda sonrío y me pongo contenta como cuando a un perro le dan una galleta. Y a ratos me derrumbo y estallo y no puedo parar, cuando me doy cuenta que no hay vuelta atrás o cuando me doy cuenta que hay una luz pero no sé de dónde viene.
Yo no sé de estas cosas. Yo soy virgen en esto. Yo no sé qué se hace en tal o cual situación. Yo no sé olfatear a mi Amo. Me siento tan estúpida...
No sé qué haré cuando no pueda más... o puede que se me pase, o puede que me vuelva loca del todo.
No lo comprendo, no entiendo el juego.
Soy lo que soy... cambiar una dirección, un nick, unos hábitos... fachada, sólo fachada. Soy lo que soy. La perrita de Txiria.
no me he cortado el pelo como juré que haría. Me río de mí misma, de mis arrebatos de ira, de mis falsas euforias... cada vez que hacía o hago algo contrario a lo que El quisiera me parto en dos...
Equivoqué el camino... de parte a parte. Qué mala alumna he sido.
Y el caso es que sigo buscando su presencia y su sombra y entro donde sé que está y espero que repare en mi presencia y cuando me saluda sonrío y me pongo contenta como cuando a un perro le dan una galleta. Y a ratos me derrumbo y estallo y no puedo parar, cuando me doy cuenta que no hay vuelta atrás o cuando me doy cuenta que hay una luz pero no sé de dónde viene.
Yo no sé de estas cosas. Yo soy virgen en esto. Yo no sé qué se hace en tal o cual situación. Yo no sé olfatear a mi Amo. Me siento tan estúpida...
No sé qué haré cuando no pueda más... o puede que se me pase, o puede que me vuelva loca del todo.
No lo comprendo, no entiendo el juego.
Soy lo que soy... cambiar una dirección, un nick, unos hábitos... fachada, sólo fachada. Soy lo que soy. La perrita de Txiria.
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