jueves, 10 de diciembre de 2009

Un poco de silencio

No se mueve, está frío, huele mal ¿Está muerto? A veces me inunda una desagradable sensación de podredumbre. A veces me siento un desperdicio. A veces nada puede con este frío y a veces me molesta la esperanza. Hay señales de humo, pero también mucha niebla. Mucho ímpetu y mucho miedo. Es difícil pensar con 39 de fiebre. Sólo pienso hasta caer dormida.
Me juré no llorar y no me lo permito. Ya cubrí el cupo de lágrimas. ¿Es posible elegir dejar de sufrir, al menos por ahora? ¿Valdría la pena ser un poco cobarde? ¿Realmente el camino espinoso nos lleva siempre a buen puerto?
Da lo mismo si pienso o no pienso antes de actuar, lo haré mal... es un pensamiento reiterativo, punzante, hiriente que se repite y se repite hasta rasgarnos la capacidad de decidir. Se llama técnicamente "indefensión aprendida", inhibe nuestra capacidad de actuación y con el tiempo también nuestra capacidad de sentir.
Hoy la galleta del feisbuk me ha dado un consejo afortunado (no, no creo en las galletas de la suerte pero me encantan sus frases ¿Qué pasa?). Decía algo así "aquello que te molesta estará ahí mientras tú lo permitas". Hay dos modos de borrar esta molestia, esperar a que otros la eliminen o elimnarla yo. Hoy sigo luchando pero sin esperanza. Cuando estoy febril me pasan estas cosas. No pienso con claridad y tan solo me late el firme convencimiento de que mis días están contados de nuevo... que están a cero desde hace mucho tiempo.
Si volviera al 15 de agosto, ¿repetiría la experiencia? ... Sí, sin ninguna duda.
¿Volvería a aceptar una relación a distancia? ... tal vez no
¿Aceptaría ser de nuevo la tercera en discordia, compartir mi tiempo y mis recursos con dos personas más además de con mi amo?... seguro que no.
¿Aceptaría regresar a su lado si se me ofreciera esa posibilidad? Seguro.
¿A sabiendas de que hay cosas que no podrán cambiar, que sería prolongar la agonía?... aún así.
¿Por qué?... porque son únicos, porque me encanta saberse suya, porque me duele no ser suya, porque pienso que no hay un Amo capaz de hacerme sentir de este modo (sé que es un pensamiento erróneo, pero es típico en situaciones de duelo y preduelo)... porque fue muy bonito (aunque sé que estoy sobreestimando lo bueno y obviando lo menos bueno).
No obstante, si bien cierta dosis de esperanza ha colaborado a hacerme sentir algo mejor (al tiempo que a prolongar un duelo que a veces me parece inevitable), lo cierto es que la incertidumbre es agotadora. Da mucha pereza empezar de nuevo; pero mantenerse voluntariamente en el error es de idiotas... ¿Estoy en un error?... lo estoy, acabo de poner el termómetro en el cenicero... lo dicho, no estoy en condiciones.
Tengo fiebre, estoy malita, yo lo que quiero ahora son mimos... no más dudas.
Existen múltiples vías para alcanzar la felicidad y empecinarse en obtenerla a través de una sola, al igual que probar muchas sin profundizar en ninguna, es una pérdida indiscutible de tiempo y recursos. La pregunta del millón es la siguiente: ¿Cual es el momento mágico en que una debe decidir seguir o parar?... como siempre se puede parar, una posterga la decisión y tiende a seguir. Por dependencia, por amor, por entrega, por pura inercia o por todo a la vez.
Estoy tan convencida de que intentarlo merece la pena, sin más pruebas que unos cuantos recuerdos, que también a veces estoy convencida de que me autoengaño.
Yo sólo quería darlo todo de mí. Yo sólo quería sentir que alguien me protegería, me cuidaría y confiaría en mí. Yo sólo quería confiarme plenamente en brazos de alguien. Dejarme acunar. Saber que nunca me haría daño. Entender y conocer plenamente a alguien _sus inquietudes, su humanidad misma, sus deseos, sus anhelos_. Me vi inmersa, sin esperarlo, en un tipo de relación que no contemplaba, que no concebía y seguí ahí... sin saber seguir ahí. Pese a las señales de humo que tanto me hicieron toser.
De fondo una relación dominante/sumisa no es muy diferente a una relación de pareja. Lo he dicho muchas veces. El proceso de duelo es similar. Puede ser muy calmado o muy tormentoso. Muy doloroso o no tan doloroso. Este no pero tal vez sí goza, gracias a Dios, de un tiempo límite que parece acortarse a pasos de gigante. Y no es que tú seas malo y yo buena o viceversa.
Ahora sé que soy una sumisa potencial con mucho que ofrecer. Que hoy por hoy quisiera ofrecerlo a una persona en concreto pero... no puedo elegirlo yo. Podría elegir aquí y ahora no prolongar la agonía y cerrar mi círculo y que sea lo que Dios quiera a sabiendas de que el tiempo todo lo cura, que hay muchos peces en el mar, que estoy buena, que soy simpática, inteligente, amable y que muchos estarían loquitos por mí... y todas esas paridas varias que se le dicen a la novia cuando el novio la deja.
Mogollón de buitres me sobrevuelan ahora que no llevo collar. No es agradable. No lo es. El hada de plata sigue colgada en mi cuello. El hadadescalza sigue poblando salas caminando entre cristales rotos. El hada se muere en los brazos de nadie. Qué puta es la soledad a veces. Qué puta la incertidumbre. Qué puta la fiebre que no me deja dormir.
El día que muera el hada _a veces sé que morirá_ me cortaré el pelo. El día que el hada se muera dejaré de llevar faldas y vestidos. El día que el hada se muera dejaré mis pezones libres de pinzas y volveré a rasurar mi pubis con formas extrañas. No sucederá de un día para otro. Simplemente un día me daré cuenta de que no está ahí. Que se ha ido. Que no volverá jamás. Y escrito está que si un día el hada se muere (ojalá no muriera, ese es mi deseo ahora) me alegraré de que se haya muerto y habitaré otros momentos, tal vez un amo que me cuide cuando esté enferma como ahora, tal vez un amo odioso que me destroce, tal vez un amo que sepa hacerse entender, a quien yo sea capaz de comprender... tal vez ningún amo más y se quede todo así, en el camino, cortado por un abismo insalvable, sin saber ver el puente que hay a mi lado... soy tan torpe para algunas cosas...
En cierta ocasión un viejo amigo al que quise mucho decidió dejar nuestra amistad. El desencadenante, una discusión estúpida sobre la identificación de sonidos y fonemas; el diccionario me dio la razón y mi amigo no me lo perdonó. Surrealista sí. Me pasan muchas cosas surrealistas, ciertamente. El caso es que mi amigo dejó la amistad con la siguiente frase en un mensaje de móvil: "pensamos y percibimos las cosas de forma tan diferente que, hoy por hoy, nuestra relación, no la concibo. Te amo cósmicamente".
No volví a verle y dejé de quererle para siempre. Pero... ¿Existe una razón más poderosa para abandonar una relación que percibir la realidad de modo tan distinto que se haga imposible ponerse de acuerdo? ¿Sería posible girar la cabeza en la dirección adecuada y ver el dichoso puente?
¿Entrega? La necesaria y más. ¿Disposición? Toda. ¿Miedo? Mucho. ¿Hundirme? Jamás. Porque nadie merece tanto. Porque nadie es merecedor de que alguien se hunda por él... o por ellos en mi caso. No me hundiré. ¿Lo pasaría mal? Seguro. ¿Saldría adelante? Seguro.
Últimamente, precisamente para no hundirme, cada noche y cada mañana hago revista de todo aquello que me hace sentir plena y feliz. La lista es larga y preciosa
1- mi hijo
2- mi familia: padres y hermanos
3- mis amigos: Shunna, Miglo, Moravecman, Dulce quienes están más presentes estos días.
4- mi trabajo, su fondo, mis compañeros, los niños pequeños...
5- mis estudios
6- mis libros
7- mi cuenta corriente (por primera vez con fondos a estas alturas del mes, bendito sea Dios). Que el dinero no da la felicidad pero cómo jode no tenerlo.
8-las posibilidades reales de planes futuros que se abren ante mí
9-la esperanza en el futuro
10-mi capacidad de sonreír siempre, o casi siempre... pese a los momentos puntuales de angustia y tristeza.
11-el orgullo de haber resuelto al menos tres veces y sin trampas el cubo de rubik
12-saber que las anginas tienen los días contados
13-mis ganas de sorberme la vida
... podría seguir, pero es suficiente
Seguiré luchando mientras me importe o mientras crea que merece la pena hacerlo.
Pero he tomado la firme decisión de no hundirme jamás. De no rendirme nunca. Porque además hoy me he dado cuenta de que no pierdo nada; no se pierde. Las cosas duran o se acaban pero... no se pierde jamás. Ahí está lo vivido. Ahí está la experiencia. La vida no siempre toma la forma que deseamos pero lo cierto es que no siempre lo que deseamos es exactamente bueno para nosotros. Y aunque lo fuera... lo cierto es que siempre existe una alternativa.
Sigo en el camino a la entrega. Sigo siendo la perrita de Txiria. Sigo siendo el hada descalza... pero no me hundiré. Lo juro y me lo juro a mí misma en este instante. No permitiré que nada me hunda. Porque no merezco sentirme como un desperdicio. Ni abandonada. Ni necesitada. Definitivamente con todo lo que tengo para dar, todo lo que estoy dispuesta a dar... no lo merezco. Quiero dárselo a Él pero... si Él no lo quiere no lo perderé, porque es algo mío, un tesoro único, un ansia de entrega total, de confianza total, de libertad total que me late y seguirá latiendo siempre... aunque puede que desee un poco de silencio cuando todo termine. O, más bien, cuando abra los ojos y sea capaz de ver que todo ha terminado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario