martes, 9 de marzo de 2010

Sumisa virgen

A estas alturas de la película resulta curioso que, a nivel de experiencia personal en torno al mundo BDSM pueda hablar poco más que de duelo. Resulta casi ridículo que desde que regresé a ello tras una parada de cinco años (o seis, o siete), la suma es de dos meses de "búsqueda" o más bien "disposición a ser encontrada", 3 meses de collar vacío (que es una suerte de punto intermedio entre ser y no-ser), un mes de "ahora sí, ahora no", y tres meses de duelo-superación-altibajos-cabraloca... en fin. Total 9 meses para parir un pedo que, al igual que un embarazo trajeron a mi vida mucho desconcierto, mucha incertidumbre, mucha ilusión, mucho notar pataditas donde sólo había gases, mucha hormona revolucionada, muchos cambios de humor y de peso y mucho dolor para llorar demasiado (soy de la opinión de que siempre se llora demasiado) por una criatura que no llegó a nacer.
Y es que el ayer mismo una sabia mujer, que además de sabia resulta ser buena persona, muy inteligente, muy hermosa y con gran sentido del humor (sí, sí, hablo de ti so petarda) me preguntó "¿Alguna vez llevaste su collar, el collar completo?" y yo... "pues no, sólo el collar vacío"... "Ah, pues entonces nunca fuiste suya, sólo estabas a prueba para ver si te quería a su lado o no, pero nunca has sido su sumisa"... con lo cual me quedé un poco perpleja más que nada por la intensidad con la que lo he vivido todo para que al final nisiquiera tenga un muerto al que llorar. Así que oposité y suspendí, ni plaza ni bolsa. Puedo decir que he tenido contadas experiencias en real (me sobran dos dedos de una mano), algunas sensaciones intensas agradables, algunas sensaciones intensas desagradables, un alto nivel de enganche-dependencia, varias semanas de depresión ansiosa, cicatrices de abandono y algunos recuerdos que me hacen reir y, por cierto, ni una puta foto (que tenía yo ganas de conservar mi foto de bondage super guapo que me hicieron y unas cuantas fotos más).
Si ya por entonces tenía problemas con la organización de mi tiempo, no digamos ahora, que si bien cuando no tienes amo el tiempo se crece en progresión aritmética, la lista de tareas pendientes urgentes e importantes lo hace en progresión geométrica y al final me agobio, me saturo y me bloqueo, me agota el estrés pero no soy nada pero nada productiva. De hecho, las primeras semanas sin amo me costaron tal caída de rendimiento que vi de cerca peligrar hasta mi puesto de trabajo... un lujo que, dados los tiempos en que nos vemos inmersos, no me podía permitir teniendo una boca que alimentar y ya me veía yo ofreciéndome a uno de esos amos que buscan puta-chacha y te "solucionan-arruinan" la vida para siempre.
Madrugo mucho, trasnocho más, apenas chateo y cada media noche me pregunto al reorganizar mi agenda a dónde se me escaparon las horas.
Recuerdo que todo empezó justo con ese tema. Empezaba el verano y yo pasé por una gripe espantosa que me tuvo unos días recluída en casa sin poder ver a nadie ni estar con mi hijo. La gripe se acompañaba de un intenso dolor muscular que me acabó escupiendo sobre la camilla de un fisioterapeuta que me crujió las tabas y de paso me crujió también 300 rostros de rey. Desde la soledad más profunda y puta, el dolor intenso y el tiempo sobrado era incapaz de mantenerme por más de unos minutos realizando la misma tarea y todo lo dejaba a medias. Entonces apareció mi ciber-amo para domarme en lo referente a autodisciplina y así sucedió que él me distribuía las tareas y me organizaba la vida y me motivaba con interesantes cibersesiones e intensos y largos orgasmos (y he de reconocer que era bueno, muy bueno. Tenía mucha imaginación y me hacía sentir muy a gusto conmigo misma). Pero pasadas unas semanas se convirtió en un poderoso elemento distractor que acabó desajustando mis horarios de sueño. Llegaba a las clases de conducir distraída, dormida... y más de una noche me acosté a las miles porque me decía "espérame" y pasaban las horas y no llegaba.
Y fue en una de esas largas esperas cuando llevada por el aburrimiento, la curiosidad y el enojo... y también la decepción, comencé a entrar en nuevos canales para aprender cosas nuevas y conocer a otras personas. Y en una de esas conocí a mi "amo" (ahora que sé que no fue mi amo porque no tuve nunca su collar no sé cómo carajo llamarle; esto de querer hablar con propiedad es todo un reto). Acudí a él porque además de un amo experimentado me pareció serio, coherente, inteligente y hasta buena persona y a él le expuse mis dudas respecto al amo que tenía. Hoy por hoy creo que hubiera dejado a mi ciber-amo más pronto o más tarde por razones mil que ya le expuse en su día y que ahora me da fatiga volver a exponer. Pero lo cierto es que fue más pronto por ese empujoncito que mi "amo" me dio. Días después le conocí en persona con la firme intención de conocerle y punto pelota porque tenía muy claro, o eso me pareció, lo que no quería: no quería un amo de a tomar por culo MariPaqui; no quería un amo que ya tuviera otra u otras sumisas (mi ciber-amo las tenía); no quería salir de Málaga para meterme en Malagón y no quería tener amo, no quería, no quería y no quería... horas después arrodillada a sus pies en "mi posición" le llamé "mi amo" de un modo absolutamente espontaneo para su satisfacción y para mi absoluto desconcierto. Estoy harta de decir que formular nuestros deseos en función de lo que no queremos no funciona jamás y de hecho, atraemos aquello que más tememos o negamos. No sé por qué pero sucede.
Ahora no me sé currar mi tiempo y mi libertad y los fines de semana se me pasan generalmente sin pena ni gloria. Vale que tengo un amante, un poco menos a tomar por culo pero a tomar por culo también, que de cuando en cuando me contenta y me hace la vida agradable. Pero que voy con mi nudillo de estrés cuando voy y nada más venirme se me vuelve a montar y me da hasta palo el tiempo que me tomo para hacer cualquier cosa diferente a trabajar-estudiar-estar con mi hijo, y eso incluye todo, todo y todo lo demás: tomar unas cervezas, echar un kiki, quitarme las durezas de los pies (de aquí a poco podría prescindir de calzado), cuidarme las uñas (que tienen restos de esmalte del mes pasado), depilarme, maquillarme o retomar mis viejas aficciones (la lectura de algo que no sean libros de ensayo, revistas científicas o libros muy muy gordos sobre modificación de conducta y similar; el punto de cruz; el dibujo; la escritura; la natación; el footing; el cine; los paseos, las excursiones, las ONGs, los trabajos manuales etc).
¿Seré capaz de ser y estar íntegra, completa y feliz sin un amo? Y cuando sea lo que quiero ser y esté como quiero estar... ¿Para qué coño quiero un amo?. Ahora mismo no tengo tiempo para amos; lo tendría si un amo me organizara el tiempo. Pero si organizo mi tiempo para tener un amo ¿Para qué quiero un amo que organice mi tiempo? ¿Y para qué coño me hago tantas preguntas si luego las cosas suceden más allá de lo que hemos planeado y sobre todo más allá de lo que hemos planeado que no sucederá?
Tengo la sensación de regreso a mi punto de partida; sin dolor muscular y sin tiempo sobrado pero es como si nunca hubiera sucedido nada. Como si me hubiera tocado la lotería y me lo hubiera fundido todo en pocas semanas y me viera con el mismo saldo en la cuenta de siempre. Si me fijo sólo en lo que me queda, es como si nada hubiera pasado. Vuelvo a ser una sumisa virgen sin experiencia que no sabe lo que quiere. Nada tenía, nada tengo. Pero hay una triste diferencia. Antes, cuando no tenía nada, me sentía como mucho "incompleta". Ahora, que nada tengo, me siento vacía.

1 comentario:

  1. Vaya... interesante y densa reflexión pero parece que al final, das tantas vueltas que no concluyes de una forma del todo exacta o quizás demasiado negativa. Puede que sigas siendo virgen de tener un Amo que te valore, que te cuide, que te haga sentir única y especial. Puede que sigas siendo virgen en lo que respecta a muchas técnicas BDSM. Pero lo más importante de todas estás reflexiones es que comienzas a encontrar tú forma de vivir y sentir el BDSM. Estas más cerca de encontrar el camino que quieres.... pero no seas demasiado exigente que estamos en crisis jajajaja

    Un besito (espero que sepas quien soy)

    ResponderEliminar