Ha sido un gran verano después de todo. Siempre me ha gustado compaginar trabajo y bdsm, tal vez por eso me gusta tanto la película de la secretaria. Pero lo cierto es que las últimas semanas me han sumergido en un retiro, no sé si definitivo, de las prácticas bdsm. No ha sucedido nada en particular, salvo un mensaje ofensivo en el facebook por el que ya recibí disculpas y las acepté. Pero ya llevo tiempo sintiéndome como cuando iba a misa, rezaba el credo y no me lo creía. Tal vez por la falta de un vínculo emocional intenso que hacía que mi vivencia con un tutor fuera como una gamba para el hambriento (pan pa hoy...). No me gusta hacer las cosas a medias y tampoco estaba dispuesta a mentir para conservar ciertos privilegios. Y ya no me nacía eso de obedecer... es como si se me hubiera pasado el virus. :)
Desde luego que la experiencia ha servido para elevar mi autoestima, ganar seguridad en mí misma y enterrar el mar sabor de boca que me dejaron los anteriores amos, si bien no he podido desterrar mi negativa a pertenecer a un amo con sumisa, ni a uno que viva lejos ni a uno que cumpla esas dos condiciones al mismo tiempo.
Mi alejamiento comenzó a raiz del comentario anterior. Tal vez no me hubiera afectado tanto si no hubiera vivido dos experiencias negativas anteriormente. No estoy dispuesta, ni veladamente, a rivalizar con nadie. No por esto. Ni por nada. Nunca me gustaron los deportes de competición. Después me fui apagando, poco a poco, casi sin darme cuenta. Ya no estaba dispuesta a cumplir órdenes ni rutinas y me he ido situando en otra onda.
Es hora de contemplar otros horizontes.
viernes, 23 de septiembre de 2011
sábado, 10 de septiembre de 2011
Querida Pepita Gómez
A la atención de la "encantadora" persona que me envió escondida tras el anonimato el siguiente mensaje "Eres una puta. Sólo te dedicas a buscar Amos con pareja para poder fastidiarla, así que además de puta, ladrona y cabrona... Sé quién eres y te perseguiré mientras sigas haciendo lo mismo" a través de facebook le respondo por aquí porque no es posible hacerlo por ese otro medio, ya que parece ser que se creó la cuenta sólo para este fin:
1. No tengo amo desde diciembre, así que me parece que te equivocas de persona. El primero tenía pareja y su pareja y esclava aceptaba mi presencia así como su otra sumisa. El segundo me ocultó que tuviera pareja y sumisa y cuando nos conocimos lo aceptó (o eso creía yo).
2. Tengo muchísimo trabajo, un hijo, familia y amigos y poquísimo tiempo así que da por cierto que no me levanto por las mañanas diciendo "voy a buscar un amo con pareja para joderla". A diferecia de ti, que sí tienes tiempo para andarte con cuentas ficticias en facebook, insultos y amenazas, yo no tengo tanto tiempo y el que tengo lo dedico a la gente que me quiere y a la que quiero.
3. Lamento que estés pasando por una situación personal tan lamentable que te obligue a actuar a la desesperada, a la próxima te recomiendo que antes de andar con esas te vayas a un psicólogo, conozco a algunos muy buenos.
4. Los insultos y las amenazas son denunciables. Tu mensaje está guardado-guardadísimo y todo eso es investigable, deja un rastro. No soy como tú, así, de atacar a pelo. Me parece muy bien que tu sistema límbico esté hiperactivo pero más te vale que empieces a usar el neocórtex un poquito, que es lo que nos distingue de las víboras... te lo traduzco por si tienes un nivel cultural bajito o si eres de bajo rendimiento: actúa como una persona civilizada y controla tus impulsos, porque a lo mejor otra persona se toma peor que yo tus subiditas de tono y te persigue a ti para darte un par de ostias, que a lo mejor te las mereces.
5. Estoy a pesar de todo abierta al diálogo y ya que dices que sabes quién soy contactas conmigo de otro modo y con otras maneras y a lo mejor hasta puedo ayudarte. Soy una buena persona en el fondo, pero si me atacas te aseguro que me defenderé.
6. Si no confías en tu amo y piensas que te está engañando conmigo, arregla este asunto con él porque a fin de cuentas ni yo ni quienquiera que esté con él te debe nada. Es con él con quien tienes que hablar, arreglar las cosas, insultar, perseguir y todas esas cosas que tú haces.
7. En fin bonita, paz, amor y buen rollo. ¿Vale? Y a pagarla con quien tenga la culpa.
1. No tengo amo desde diciembre, así que me parece que te equivocas de persona. El primero tenía pareja y su pareja y esclava aceptaba mi presencia así como su otra sumisa. El segundo me ocultó que tuviera pareja y sumisa y cuando nos conocimos lo aceptó (o eso creía yo).
2. Tengo muchísimo trabajo, un hijo, familia y amigos y poquísimo tiempo así que da por cierto que no me levanto por las mañanas diciendo "voy a buscar un amo con pareja para joderla". A diferecia de ti, que sí tienes tiempo para andarte con cuentas ficticias en facebook, insultos y amenazas, yo no tengo tanto tiempo y el que tengo lo dedico a la gente que me quiere y a la que quiero.
3. Lamento que estés pasando por una situación personal tan lamentable que te obligue a actuar a la desesperada, a la próxima te recomiendo que antes de andar con esas te vayas a un psicólogo, conozco a algunos muy buenos.
4. Los insultos y las amenazas son denunciables. Tu mensaje está guardado-guardadísimo y todo eso es investigable, deja un rastro. No soy como tú, así, de atacar a pelo. Me parece muy bien que tu sistema límbico esté hiperactivo pero más te vale que empieces a usar el neocórtex un poquito, que es lo que nos distingue de las víboras... te lo traduzco por si tienes un nivel cultural bajito o si eres de bajo rendimiento: actúa como una persona civilizada y controla tus impulsos, porque a lo mejor otra persona se toma peor que yo tus subiditas de tono y te persigue a ti para darte un par de ostias, que a lo mejor te las mereces.
5. Estoy a pesar de todo abierta al diálogo y ya que dices que sabes quién soy contactas conmigo de otro modo y con otras maneras y a lo mejor hasta puedo ayudarte. Soy una buena persona en el fondo, pero si me atacas te aseguro que me defenderé.
6. Si no confías en tu amo y piensas que te está engañando conmigo, arregla este asunto con él porque a fin de cuentas ni yo ni quienquiera que esté con él te debe nada. Es con él con quien tienes que hablar, arreglar las cosas, insultar, perseguir y todas esas cosas que tú haces.
7. En fin bonita, paz, amor y buen rollo. ¿Vale? Y a pagarla con quien tenga la culpa.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Ya no somos frikis... técnicamente.
El DSM-V descataloga el sadomasoquismo como enfermedad mental y la APA lo reconoce como una tendencia no patológica, al menos no más que beber mucha agua, coleccionar sellos, cazar mariposas, etc. Algunas personas pertenecientes a este mundo me preguntaban si estaban enfermos o desequilibrados, esa duda les provocaba mucha angustia. Yo les decía que sólo se consideraba así si suponía un perjuicio en su vida personal, laboral, social... pero determinar el límite era demasiado ambiguo y complicado. No hace mucho el sexo oral era considerado algo inmoral, indigno, depravado o cuanto menos excéntrico o vergonzoso.
Pero todo esto no son más que cuestiones dialécticas.
Por mi lado he de reconocer que al menos en mis comienzos este tema me hizo bastante daño, aunque no más que ciertas relaciones vainilla y no por eso me asexué, al margen de saber que no fue el bdsm lo que me hirió sino las personas: la falta de tacto, las mentiras y ocultaciones, las promesas no cumplidas, las exigencias desmedidas, la falta de consideración, las expectativas poco realistas...
Después de una breve temporada en manos de un tutor vuelvo a caer en la desidia. Nada tengo que reprocharle al tutor y nada que contraargumentarle. Es sólo mi necesidad de experimentar constantemente con mi propia autonomía, mi independencia, mi necesidad de ponerme a prueba sin ayuda y sin apoyo. No sé por qué.
No sé si será porque la figura del tutor aumenta mi sensación de vacío, la conciencia de mi propia soledad, la contradicción de emociones y el sobreesfuerzo que supone "hacer como si te entregaras". Es como conformarse con un juguete. Y no sé si quiero el tren de verdad.
Hace mucho tiempo que sé que necesito más. El último encuentro me dejó tan vacía que ando asexuada desde entonces. Hace menos de una semana pero parece un mes. El pensamiento vence de nuevo a la emoción y mi nuevo trabajo me ha sumergido en una cadena de curiosidades superpuestas y de prioridades bien definidas en las que tal vez un amo encontraría un hueco y un tutor pierde su lugar, quedando relegado al saludo de buenos días, buenas noches y un saludo entre medias que siempre me alegra y que siempre me deja triste.
He decidido hace ya tiempo no forzar las cosas en ningún sentido, relajarme y confiar. Con el trabajo me ha servido: ahora me llueve. Estoy abierta a la posibilidad de realizarme a través de vías diferentes que asesinen el vacío antes de que el vacío acabe conmigo, o aceptarlo como la materia de la que todos estamos hechos y que por tanto no debe herirme.
Todo es vacío... casi todo. Si exprimieran toda la materia existente nos quedaríamos reducidos al ridículo. No somos nada sin vacío. El vacío es lo que nos llena. Qué deliciosa paradoja para irse a dormir pensando en ella.
Está bien esta faceta filosófica; estoy inspirada, estoy creando... está bien pero a veces me gustaría pensar menos y sentir más, explotar de risa, de llanto, de deseo, de ira, vomitar de asco, brincar de sorpresa, temblar de miedo pero sentirme un poco más viva y romper las barreras del existir para empezar a ser.
Después de releer lo que acabo de escribir (y que probablemente nadie leerá) he decidido que mi faceta sumisa es lo menos friki que tengo.
Pero todo esto no son más que cuestiones dialécticas.
Por mi lado he de reconocer que al menos en mis comienzos este tema me hizo bastante daño, aunque no más que ciertas relaciones vainilla y no por eso me asexué, al margen de saber que no fue el bdsm lo que me hirió sino las personas: la falta de tacto, las mentiras y ocultaciones, las promesas no cumplidas, las exigencias desmedidas, la falta de consideración, las expectativas poco realistas...
Después de una breve temporada en manos de un tutor vuelvo a caer en la desidia. Nada tengo que reprocharle al tutor y nada que contraargumentarle. Es sólo mi necesidad de experimentar constantemente con mi propia autonomía, mi independencia, mi necesidad de ponerme a prueba sin ayuda y sin apoyo. No sé por qué.
No sé si será porque la figura del tutor aumenta mi sensación de vacío, la conciencia de mi propia soledad, la contradicción de emociones y el sobreesfuerzo que supone "hacer como si te entregaras". Es como conformarse con un juguete. Y no sé si quiero el tren de verdad.
Hace mucho tiempo que sé que necesito más. El último encuentro me dejó tan vacía que ando asexuada desde entonces. Hace menos de una semana pero parece un mes. El pensamiento vence de nuevo a la emoción y mi nuevo trabajo me ha sumergido en una cadena de curiosidades superpuestas y de prioridades bien definidas en las que tal vez un amo encontraría un hueco y un tutor pierde su lugar, quedando relegado al saludo de buenos días, buenas noches y un saludo entre medias que siempre me alegra y que siempre me deja triste.
He decidido hace ya tiempo no forzar las cosas en ningún sentido, relajarme y confiar. Con el trabajo me ha servido: ahora me llueve. Estoy abierta a la posibilidad de realizarme a través de vías diferentes que asesinen el vacío antes de que el vacío acabe conmigo, o aceptarlo como la materia de la que todos estamos hechos y que por tanto no debe herirme.
Todo es vacío... casi todo. Si exprimieran toda la materia existente nos quedaríamos reducidos al ridículo. No somos nada sin vacío. El vacío es lo que nos llena. Qué deliciosa paradoja para irse a dormir pensando en ella.
Está bien esta faceta filosófica; estoy inspirada, estoy creando... está bien pero a veces me gustaría pensar menos y sentir más, explotar de risa, de llanto, de deseo, de ira, vomitar de asco, brincar de sorpresa, temblar de miedo pero sentirme un poco más viva y romper las barreras del existir para empezar a ser.
Después de releer lo que acabo de escribir (y que probablemente nadie leerá) he decidido que mi faceta sumisa es lo menos friki que tengo.
domingo, 5 de junio de 2011
Ni más ni menos
No era ni más ni menos egoísta que un amo. Ni más ni menos inteligente. Ni más ni menos creativo. Ni más ni menos sensible. Ni más ni menos apasionante. La diferencia no era más que pura dialéctica. Hubiera sido más sencillo si hubiera sido sumisa (su sumisa, quiero decir). La distancia y el tiempo vuelven a ser los infames asesinos de la emoción. Ha desaparecido, como si el viento le hubiera soplado de mi vida. Esta vez le he dejado ir, sin trauma, sin llanto, sin nostalgia. Como si nada hubiera pasado. Como si se tratara de un sueño. No he aprendido a ocultar mis emocioenes. Se trata de algo mucho más terrible que la represión: he aprendido a elegirlas. No sé si he ganado sabiduría o si he perdido humanidad. Me sorprende el frío con el que dejo suceder las cosas, la calma con la que he aprendido a aceptar que las cosas sucedan o dejen de suceder. He aprendido a vibrar con la misma facilidad que dejar de hacerlo, a voluntad, según conviene a mis intereses, a las circunstancias. Aparto de la emoción todo aquello que no me resulta útil y todos los recuerdos son sueños que recuerdo con la misma implicación con la que podría recordar una película... y soy capaz de contar las cosas como si nada tuvieran que ver conmigo y me pregunto hasta dónde sería capaz de llegar.
Sobrevivo el día a día estrujando los minutos, valorando cuanto hago en virtud del tiempo. Olvidando a menudo que el tiempo pasa, sucede, no es algo que pueda ganarse o perderse. El tiempo sucederá de todos modos. Pero me muevo en torno al segundero, en círculos. Extraño modo de avanzar: en círculos. En torno a decisiones urgentes y emergentes, confundiendo lo más urgente con lo más importante, incluso sin importarme lo más importante. Me da todo lo mismo. Delego mis decisiones al segundero de mi reloj _sí a la derecha, no a la izquierda_, porque en realidad todo da lo mismo.
No me he tomado la molestia de llamar siquiera para saber si está vivo o muerto. Doy por hecho que es un modo más de abandono. Diez días sin noticias. No busco noticias. no las quiero siquiera. Me he hecho inmune al abandono. Me rindo a la evidencia de mi propia incapacidad de amar realmente y me enfrento día a día al reto de dirigir mi vida yo sola.
Ceder la libertad es cómodo. Me gustaba que un amo decidiera por mí hasta el color de mi ropa porque la libertad me resulta incómoda. Y la libertad me resulta incómoda porque no creo en mí misma.
No soy una sumisa, sólo un alma perdida que buscaba el guía equivocado. No existen las decisiones erróneas, existen los resultados inesperados.El éxito y el fracaso son tan relativos como la belleza, la utilidad de las cosas, o los monólogos graciosos.
Yo solo deseaba confiar intensamente en alguien... y eso podré seguir haciéndolo siempre; lo deprimente es que la confianza no es más que una expectativa depositada en alguien ajeno a ti, por lo que el porcentaje de posibilidades de que se quiebre es demasiado alto.
No me siento derrotada porque mi amante haya decidido desaparecer de mi mapa. A estas alturas es algo a lo que me he acostumbrado. Me siento derrotada porque he descubierto mi invalidez emocional para confiar y amar realmente. Lo sospechaba. Pero ahora lo veo tan claro que me doy miedo.
Cuando todo deja de importante sientes la soledad en estado puro y realmente es una sensación desgarradora. Tanto así que esta vez no es que me hayan abandonado, es que he decidido que me abandonen. Y lo he deseado con tanta fuerza que se ha cumplido.
Anoche soñé que una mujer dormía y que entre sus piernas había un cuenco repleto de arroz y que de mis pechos brotaba leche y amamantaba a mi propio hijo. Es un sueño de buen augurio, tal vez significa que algo nuevo se está gestando y que lo mejor está por venir.
No estoy triste. No estoy mal... lo que sucede es que estoy... como si no estuviera. Tal vez a fuerza de costumbre se me ha agotado la capacidad de decepcionarme.
Sobrevivo el día a día estrujando los minutos, valorando cuanto hago en virtud del tiempo. Olvidando a menudo que el tiempo pasa, sucede, no es algo que pueda ganarse o perderse. El tiempo sucederá de todos modos. Pero me muevo en torno al segundero, en círculos. Extraño modo de avanzar: en círculos. En torno a decisiones urgentes y emergentes, confundiendo lo más urgente con lo más importante, incluso sin importarme lo más importante. Me da todo lo mismo. Delego mis decisiones al segundero de mi reloj _sí a la derecha, no a la izquierda_, porque en realidad todo da lo mismo.
No me he tomado la molestia de llamar siquiera para saber si está vivo o muerto. Doy por hecho que es un modo más de abandono. Diez días sin noticias. No busco noticias. no las quiero siquiera. Me he hecho inmune al abandono. Me rindo a la evidencia de mi propia incapacidad de amar realmente y me enfrento día a día al reto de dirigir mi vida yo sola.
Ceder la libertad es cómodo. Me gustaba que un amo decidiera por mí hasta el color de mi ropa porque la libertad me resulta incómoda. Y la libertad me resulta incómoda porque no creo en mí misma.
No soy una sumisa, sólo un alma perdida que buscaba el guía equivocado. No existen las decisiones erróneas, existen los resultados inesperados.El éxito y el fracaso son tan relativos como la belleza, la utilidad de las cosas, o los monólogos graciosos.
Yo solo deseaba confiar intensamente en alguien... y eso podré seguir haciéndolo siempre; lo deprimente es que la confianza no es más que una expectativa depositada en alguien ajeno a ti, por lo que el porcentaje de posibilidades de que se quiebre es demasiado alto.
No me siento derrotada porque mi amante haya decidido desaparecer de mi mapa. A estas alturas es algo a lo que me he acostumbrado. Me siento derrotada porque he descubierto mi invalidez emocional para confiar y amar realmente. Lo sospechaba. Pero ahora lo veo tan claro que me doy miedo.
Cuando todo deja de importante sientes la soledad en estado puro y realmente es una sensación desgarradora. Tanto así que esta vez no es que me hayan abandonado, es que he decidido que me abandonen. Y lo he deseado con tanta fuerza que se ha cumplido.
Anoche soñé que una mujer dormía y que entre sus piernas había un cuenco repleto de arroz y que de mis pechos brotaba leche y amamantaba a mi propio hijo. Es un sueño de buen augurio, tal vez significa que algo nuevo se está gestando y que lo mejor está por venir.
No estoy triste. No estoy mal... lo que sucede es que estoy... como si no estuviera. Tal vez a fuerza de costumbre se me ha agotado la capacidad de decepcionarme.
domingo, 22 de mayo de 2011
Nada que contar
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que escribí... lo sé. Lo cierto es que no ha sucedido nada extraordinario. Me he mudado, he escrito un libro, tengo un nuevo trabajo y una maravillosa relación vainilla que agoniza de ausencia a causa de la distancia que nos separa y la estresante vida de ambos... pero no ha sucedido nada extraordinario. Si no fuera porque mi último contacto con el BDSM con un ciber-amigo que me cuidó y mimó después de mi batacazo con el "caballero" mallorquín, mi recuerdo del BDSM sería un asco y mi concepción del mismo estaría bastante confusa. últimamente sólo lo contemplo desde una perspectiva científica, ajena a experiencias personales que parece que sucedieron hace siglos. A nivel general, no puede decirse que tuviera mucha suerte con mis amos y sus sumisas. Salí empobrecida y resentida de todo aquello y sin embargo sigo considerando que fue un paso necesario, que me ayudó a comprender muchas cosas de mí misma y a ser una persona más abierta, más sensible, más humana. Es muy complejo resumir y hacer balance. A veces odio todo aquello y hasta me da grima pensar en repetir experiencias. A veces siento nostalgia y a veces me alegra haberlo vivido pero no quisiera volverlo a vivir.
He contemplado demasiadas personalidades enfermizas en torno al BDSM: amos obsesivo-compulsivos, susceptibles y acomplejados; sumisas paranoicas, depresivas y con tendencias autolesivas...; a veces el BDSM minimiza y hasta cura. A veces agrava y despierta comportamientos enfermizos. Al principio el BDSM me liberó, pero no tardó en enfermarme. Realmente perdí el norte que pensé que un amo me ayudaría a encontrar. No hay nada más peligroso que cederse en los brazos de un amo infame e irresponsable. Supongo que me quedaré con las ganas de conocer esa sensación de plena confianza para dejarse llevar. Debe ser muy bonita. Todavía tengo demasiadas preguntas y aún no sé qué giro he de dar a mi conferencia sobre el tema.
Desde que tengo pareja vainilla me he alejado también emocionalmente del BDSM y no tengo el mismo empeño, tengo la conferencia abandonada y me da hasta pereza pensar en ella. Pero últimamente me siento un poco vacía y comienzo a entrar de nuevo en los canales. Supongo que por más que me empeñe no puedo cambiar mi esencia.
Seguiré escribiendo.
He contemplado demasiadas personalidades enfermizas en torno al BDSM: amos obsesivo-compulsivos, susceptibles y acomplejados; sumisas paranoicas, depresivas y con tendencias autolesivas...; a veces el BDSM minimiza y hasta cura. A veces agrava y despierta comportamientos enfermizos. Al principio el BDSM me liberó, pero no tardó en enfermarme. Realmente perdí el norte que pensé que un amo me ayudaría a encontrar. No hay nada más peligroso que cederse en los brazos de un amo infame e irresponsable. Supongo que me quedaré con las ganas de conocer esa sensación de plena confianza para dejarse llevar. Debe ser muy bonita. Todavía tengo demasiadas preguntas y aún no sé qué giro he de dar a mi conferencia sobre el tema.
Desde que tengo pareja vainilla me he alejado también emocionalmente del BDSM y no tengo el mismo empeño, tengo la conferencia abandonada y me da hasta pereza pensar en ella. Pero últimamente me siento un poco vacía y comienzo a entrar de nuevo en los canales. Supongo que por más que me empeñe no puedo cambiar mi esencia.
Seguiré escribiendo.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Duelo y dolor
Si algo he aprendido de mis experiencias de duelo, sobre todo lo que estoy aprendiendo de esta última, es que duelo y dolor no han de ir necesariamente unidos de la mano. El proceso de duelo no es más que una dinámica de separación de algo con lo que antes contabas y ya no que no tiene por qué ser más costosa y dolorosa que el proceso de unirse a algo y contar con ello _un proceso que sin darnos cuenta también implica renuncias y nuevos delos_. Cuando aprendemos a pertenecer a un amo, entramos voluntariamente en un proceso de adaptación y de cambio hacia algo, en pos de algo. Cuando nos separamos de algo el proceso es un poco más difícil porque no existe un objetivo que perseguir, no fijamos nuestra mirada en un tótem al que dirigirnos, sino que nuestro objetivo se basa en algo que no queremos o que ya no existe. Las direcciones son múltiples e inciertas y cada vez que miramos atrás para saber si nos hemos alejado lo suficiente nos ligamos de nuevo a ello. Es necesario inventar un nuevo vínculo, establecer un nuevo objetivo, una linea de meta distinta a la que dejamos atrás.
A menudo olvido los beneficios terapéuticos que tiene el hecho de ser esclava de una misma por un día, adorarse a sí misma por un día, no para satisfacer a otro sino por el gusto de valorarte como algo valioso y único, algo que merece atención y tiempo. Si no lo haces tú misma ¿Qué esperas que haga otro?.
Después de dos días de come come pun pun he decidido dedicar a mi cuerpo serrano tres horas, tres horas nada menos: un peeling corporal, una limpieza de cutis, manicura, tratamiento de cuero cabelludo, corte de pelo y peinado. Esa dedicación ha puesto en marcha una espiral de sucesos que han ido haciendo que me sintiera cada vez mejor. Una no puede tener una piel tan tersa y no estar depilada... me he depilado. Qué desperdicio de peinado sin un conjunto bonito... me he vestido bien, me he maquillado. Acto seguido he sentido la necesidad de hacer un regalo y le he comprado algo a mi madre con una bonita dedicatoria. Y luego he dado un paseo porque yo lo valgo, porque me sentía bien. Había escogido hasta con más cuidado la ropa interior...
Quienes me conocen saben que tiendo al descuido y al desaliño, fruto del olvido que suelo ejercer sobre mi persona. Rara vez recuerdo que soy la persona más importante de mi vida. Y hoy el duelo lo llevo de otro modo, muy distinto al de ayer. Hoy no me importaría mucho que la sumisa que aún sigue con mi amo me cuente sin venir a cuento lo felices y dichosos que son juntos y lo bien que están (no creo que lo haga más porque he amenazado con volver) :)
Ayer me costó mantener la fuerza suficiente como para mantenerme en pie y firme. Tomar la decisión de dejar un amo al que adoras no es sencilla. Hoy todo pinta de otra manera. Tres horas cambian un mundo. Un minuto cambia el mundo.
Realmente hoy no me duele la felicidad del otro aunque al tiempo me alegre. Hoy no estoy dividida. Hoy realmente me doy cuenta de que mi felicidad poco o nada tiene que ver con la felicidad de otros. Soy una persona independiente de aquellas de las que me he desligado, con más o menos voluntariedad.
Soy una mujer muy cotizada y si quiero ser valorada en mi justa medida no me queda más remedio que reparar en mi propio valor como mujer, como amante, como sumisa, como persona porque... a fin de cuentas, no podemos exigir de otros una valoración personal que vaya más allá que la valoración que hacemos sobre nosotros mismos.
Es muy posible que mi decisión fuera equivocada. O puede que no haya una sola respuesta válida ante las cuestiones que nos hacemos. Contemplo con paz un pasado que está ahí, en ese lugar desde hace poco y me doy cuenta de que el impulso de alejarse de algo que amas siempre tiene un sentido y que ese impulso no puede llevarte sino hacia adelante.
A menudo olvido los beneficios terapéuticos que tiene el hecho de ser esclava de una misma por un día, adorarse a sí misma por un día, no para satisfacer a otro sino por el gusto de valorarte como algo valioso y único, algo que merece atención y tiempo. Si no lo haces tú misma ¿Qué esperas que haga otro?.
Después de dos días de come come pun pun he decidido dedicar a mi cuerpo serrano tres horas, tres horas nada menos: un peeling corporal, una limpieza de cutis, manicura, tratamiento de cuero cabelludo, corte de pelo y peinado. Esa dedicación ha puesto en marcha una espiral de sucesos que han ido haciendo que me sintiera cada vez mejor. Una no puede tener una piel tan tersa y no estar depilada... me he depilado. Qué desperdicio de peinado sin un conjunto bonito... me he vestido bien, me he maquillado. Acto seguido he sentido la necesidad de hacer un regalo y le he comprado algo a mi madre con una bonita dedicatoria. Y luego he dado un paseo porque yo lo valgo, porque me sentía bien. Había escogido hasta con más cuidado la ropa interior...
Quienes me conocen saben que tiendo al descuido y al desaliño, fruto del olvido que suelo ejercer sobre mi persona. Rara vez recuerdo que soy la persona más importante de mi vida. Y hoy el duelo lo llevo de otro modo, muy distinto al de ayer. Hoy no me importaría mucho que la sumisa que aún sigue con mi amo me cuente sin venir a cuento lo felices y dichosos que son juntos y lo bien que están (no creo que lo haga más porque he amenazado con volver) :)
Ayer me costó mantener la fuerza suficiente como para mantenerme en pie y firme. Tomar la decisión de dejar un amo al que adoras no es sencilla. Hoy todo pinta de otra manera. Tres horas cambian un mundo. Un minuto cambia el mundo.
Realmente hoy no me duele la felicidad del otro aunque al tiempo me alegre. Hoy no estoy dividida. Hoy realmente me doy cuenta de que mi felicidad poco o nada tiene que ver con la felicidad de otros. Soy una persona independiente de aquellas de las que me he desligado, con más o menos voluntariedad.
Soy una mujer muy cotizada y si quiero ser valorada en mi justa medida no me queda más remedio que reparar en mi propio valor como mujer, como amante, como sumisa, como persona porque... a fin de cuentas, no podemos exigir de otros una valoración personal que vaya más allá que la valoración que hacemos sobre nosotros mismos.
Es muy posible que mi decisión fuera equivocada. O puede que no haya una sola respuesta válida ante las cuestiones que nos hacemos. Contemplo con paz un pasado que está ahí, en ese lugar desde hace poco y me doy cuenta de que el impulso de alejarse de algo que amas siempre tiene un sentido y que ese impulso no puede llevarte sino hacia adelante.
viernes, 10 de diciembre de 2010
Un poquito de paz
Anoche me tumbé vestida en el sofá antes de salir un rato... y me he despertado a las siete y pico de la mañana. Esta vez recordé llevar el móvil porque odio no saber la hora que es si me despierto durante la noche, o tener que encender la luz para ver la hora. Pero no lo llevé por si mi amo me llamaba o me mandaba un mensaje. No había desazón ninguna y por eso me dormí, tranquila, igual que ayer y antes de ayer.
Me siento un poco ridícula por haber decidido creer en lo increíble y burlar las evidencias vez tras vez. Y es que me gusta confiar en alguien y a veces prefiero pensar que mi cerrazón es debida a mi personalidad infame y obtusa. La relación dominante-sumisa es honda y deja huella, siempre. Lamentablemente con el paso del tiempo el recuerdo que ha quedado no ha sido bonito, como esperaba. Esperaba que el tiempo dejara sólo el lado bueno de las cosas, ya que todos los amos que han pasado por mi vida han dejado en ella un aprendizaje y algunas sensaciones muy hermosas y, sobre todo, he aprendido mucho de mí misma. Pero lo cierto es que cada uno de ellos ha dejado cicatrices más o menos hondas: todos ellos tienen algo en común aparte de su faceta de amos: pensar que son mejores que ningún otro y que ningún amo te dará lo que ellos te dan; exigir un grado de entrega que no se corresponde con el tiempo ni la intensidad de la relación; tener una extraña historia con una madre dominante y machacadora y, sobre todo y lo que más me afecta a mí de cara al futuro: todos mienten, todos, sin excepción, han mentido... y se han quedado tan anchos.
Sin embargo hoy habito el duelo con una paz diferente... será porque llevo tres días durmiendo tranquila o porque he salido por ahí y disfrutado del sexo (más o menos primitivo, pero suficiente para cubrir las necesidades básicas de sentirse deseada y desfogar un poco), será porque ya no hay incertidumbre posible, porque ya no ando pendiente del teléfono o el messenger o porque me centro en lo que tengo más que en lo que perdí... o por una _tal vez engañosa_ impresión de que lo perdido es fácilmente recuperable con un poquito de súplica.
Sea como sea estoy súper tranquila. Nada que ver con el pasado diciembre, cuando daba brazadas sin rumbo para mantenerme a flote. Además como mi ex-amo no se dignó responder (lo entiendo) esta vez tampoco recibo patadas en la cara sin esperarlo ni de su parte ni de parte de otra sumisa que, como dije, tiene prohibido hablar conmigo (y que además jamás me daría una patada en la cara y mucho menos en una situación como esta... y mucho menos en una situación como aquella).
Me alegra que mi actitud haya cambiado tanto. Pensaba que lo estaría pasando fatal a estas alturas, sin embargo, no es dolor... es anestesia (anestesia de la general).
Esta vez no idolatro, ni admiro a mi ex-amo. Valoro los buenos momentos, valoro lo que di y lo que recibí pero no lo echo de menos... no demasiado. Supongo que he aprendido que a veces las personas pasan por tu vida y se van más deprisa que otras, pero todos se acaban marchando a no ser que te marches tú. A veces los caminos vuelven a cruzarse y a veces no.
Algo valorable y común a todos ellos es su buena educación, su saber estar y su caballerosidad, su lado noble, su sensibilidad y su humanidad. Y en ese sentido puedo afirmar que he tenido mucha suerte o que he sabido elegir bien. No volvería con ninguno de ellos (dos cíber, dos reales), pero sí es cierto que el lado bueno de lo que me han aportado pesa lo suficiente en la balanza como para no decir "no soy sumisa nunca más"... sería una pena.... el mundo perdería a una gran sumisa. Hoy más que nunca estoy plenamente convencida de esa frase que a menudo pronunciamos con falso orgullo y llenitas de dolor "ellos se lo pierden".
Este cuerpo serrano, esta mente privilegiada, este humor inteligente (negro, ácido pero inteligente), esta necesidad y capacidad de entrega, esta necesidad de amar plenamente, este ardor y deseo constantes, esta energía... todo lo que me forma y me conforma no puede quedar libre mucho tiempo. Y sé que soy una gran sumisa para el amo que sea lo suficientemente coherente, paciente e inteligente. Y no es que los otros no lo fueran... lo son _supongo_ pero no lo fueron para mí. Tal vez para sus otras sumisas.
Ahora no busco. Sé que llegará solo. Estas cosas llegan solas. Ahora me limito a vivir un poquito de paz, curo las heridas, analizo las situaciones, confirmo o desmiento mis teorías, conformo una imagen bien definida de lo que deseo, la dibujo, creo en ella... y llegará. Cuando el alumno está preparado el maestro aparece.
Gracias Lilit por tu escucha, tu paciencia, tu coherencia y tus sabias palabras. Gracias por respetarme cuando sabías que estaba equivocada y gracias por tu apoyo indefinido, tu alegría y tu respeto en todo momento.
Me siento un poco ridícula por haber decidido creer en lo increíble y burlar las evidencias vez tras vez. Y es que me gusta confiar en alguien y a veces prefiero pensar que mi cerrazón es debida a mi personalidad infame y obtusa. La relación dominante-sumisa es honda y deja huella, siempre. Lamentablemente con el paso del tiempo el recuerdo que ha quedado no ha sido bonito, como esperaba. Esperaba que el tiempo dejara sólo el lado bueno de las cosas, ya que todos los amos que han pasado por mi vida han dejado en ella un aprendizaje y algunas sensaciones muy hermosas y, sobre todo, he aprendido mucho de mí misma. Pero lo cierto es que cada uno de ellos ha dejado cicatrices más o menos hondas: todos ellos tienen algo en común aparte de su faceta de amos: pensar que son mejores que ningún otro y que ningún amo te dará lo que ellos te dan; exigir un grado de entrega que no se corresponde con el tiempo ni la intensidad de la relación; tener una extraña historia con una madre dominante y machacadora y, sobre todo y lo que más me afecta a mí de cara al futuro: todos mienten, todos, sin excepción, han mentido... y se han quedado tan anchos.
Sin embargo hoy habito el duelo con una paz diferente... será porque llevo tres días durmiendo tranquila o porque he salido por ahí y disfrutado del sexo (más o menos primitivo, pero suficiente para cubrir las necesidades básicas de sentirse deseada y desfogar un poco), será porque ya no hay incertidumbre posible, porque ya no ando pendiente del teléfono o el messenger o porque me centro en lo que tengo más que en lo que perdí... o por una _tal vez engañosa_ impresión de que lo perdido es fácilmente recuperable con un poquito de súplica.
Sea como sea estoy súper tranquila. Nada que ver con el pasado diciembre, cuando daba brazadas sin rumbo para mantenerme a flote. Además como mi ex-amo no se dignó responder (lo entiendo) esta vez tampoco recibo patadas en la cara sin esperarlo ni de su parte ni de parte de otra sumisa que, como dije, tiene prohibido hablar conmigo (y que además jamás me daría una patada en la cara y mucho menos en una situación como esta... y mucho menos en una situación como aquella).
Me alegra que mi actitud haya cambiado tanto. Pensaba que lo estaría pasando fatal a estas alturas, sin embargo, no es dolor... es anestesia (anestesia de la general).
Esta vez no idolatro, ni admiro a mi ex-amo. Valoro los buenos momentos, valoro lo que di y lo que recibí pero no lo echo de menos... no demasiado. Supongo que he aprendido que a veces las personas pasan por tu vida y se van más deprisa que otras, pero todos se acaban marchando a no ser que te marches tú. A veces los caminos vuelven a cruzarse y a veces no.
Algo valorable y común a todos ellos es su buena educación, su saber estar y su caballerosidad, su lado noble, su sensibilidad y su humanidad. Y en ese sentido puedo afirmar que he tenido mucha suerte o que he sabido elegir bien. No volvería con ninguno de ellos (dos cíber, dos reales), pero sí es cierto que el lado bueno de lo que me han aportado pesa lo suficiente en la balanza como para no decir "no soy sumisa nunca más"... sería una pena.... el mundo perdería a una gran sumisa. Hoy más que nunca estoy plenamente convencida de esa frase que a menudo pronunciamos con falso orgullo y llenitas de dolor "ellos se lo pierden".
Este cuerpo serrano, esta mente privilegiada, este humor inteligente (negro, ácido pero inteligente), esta necesidad y capacidad de entrega, esta necesidad de amar plenamente, este ardor y deseo constantes, esta energía... todo lo que me forma y me conforma no puede quedar libre mucho tiempo. Y sé que soy una gran sumisa para el amo que sea lo suficientemente coherente, paciente e inteligente. Y no es que los otros no lo fueran... lo son _supongo_ pero no lo fueron para mí. Tal vez para sus otras sumisas.
Ahora no busco. Sé que llegará solo. Estas cosas llegan solas. Ahora me limito a vivir un poquito de paz, curo las heridas, analizo las situaciones, confirmo o desmiento mis teorías, conformo una imagen bien definida de lo que deseo, la dibujo, creo en ella... y llegará. Cuando el alumno está preparado el maestro aparece.
Gracias Lilit por tu escucha, tu paciencia, tu coherencia y tus sabias palabras. Gracias por respetarme cuando sabías que estaba equivocada y gracias por tu apoyo indefinido, tu alegría y tu respeto en todo momento.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
