miércoles, 7 de septiembre de 2011

Ya no somos frikis... técnicamente.

El DSM-V descataloga el sadomasoquismo como enfermedad mental y la APA lo reconoce como una tendencia no patológica, al menos no más que beber mucha agua, coleccionar sellos, cazar mariposas, etc. Algunas personas pertenecientes a este mundo me preguntaban si estaban enfermos o desequilibrados, esa duda les provocaba mucha angustia. Yo les decía que sólo se consideraba así si suponía un perjuicio en su vida personal, laboral, social... pero determinar el límite era demasiado ambiguo y complicado. No hace mucho el sexo oral era considerado algo inmoral, indigno, depravado o cuanto menos excéntrico o vergonzoso.
Pero todo esto no son más que cuestiones dialécticas.
Por mi lado he de reconocer que al menos en mis comienzos este tema me hizo bastante daño, aunque no más que ciertas relaciones vainilla y no por eso me asexué, al margen de saber que no fue el bdsm lo que me hirió sino las personas: la falta de tacto, las mentiras y ocultaciones, las promesas no cumplidas, las exigencias desmedidas, la falta de consideración, las expectativas poco realistas...
Después de una breve temporada en manos de un tutor vuelvo a caer en la desidia. Nada tengo que reprocharle al tutor y nada que contraargumentarle. Es sólo mi necesidad de experimentar constantemente con mi propia autonomía, mi independencia, mi necesidad de ponerme a prueba sin ayuda y sin apoyo. No sé por qué.

No sé si será porque la figura del tutor aumenta mi sensación de vacío, la conciencia de mi propia soledad, la contradicción de emociones y el sobreesfuerzo que supone "hacer como si te entregaras". Es como conformarse con un juguete. Y no sé si quiero el tren de verdad.
Hace mucho tiempo que sé que necesito más. El último encuentro me dejó tan vacía que ando asexuada desde entonces. Hace menos de una semana pero parece un mes. El pensamiento vence de nuevo a la emoción y mi nuevo trabajo me ha sumergido en una cadena de curiosidades superpuestas y de prioridades bien definidas en las que tal vez un amo encontraría un hueco y un tutor pierde su lugar, quedando relegado al saludo de buenos días, buenas noches y un saludo entre medias que siempre me alegra y que siempre me deja triste.
He decidido hace ya tiempo no forzar las cosas en ningún sentido, relajarme y confiar. Con el trabajo me ha servido: ahora me llueve. Estoy abierta a la posibilidad de realizarme a través de vías diferentes que asesinen el vacío antes de que el vacío acabe conmigo, o aceptarlo como la materia de la que todos estamos hechos y que por tanto no debe herirme.
Todo es vacío... casi todo. Si exprimieran toda la materia existente nos quedaríamos reducidos al ridículo. No somos nada sin vacío. El vacío es lo que nos llena. Qué deliciosa paradoja para irse a dormir pensando en ella.
Está bien esta faceta filosófica; estoy inspirada, estoy creando... está bien pero a veces me gustaría pensar menos y sentir más, explotar de risa, de llanto, de deseo, de ira, vomitar de asco, brincar de sorpresa, temblar de miedo pero sentirme un poco más viva y romper las barreras del existir para empezar a ser.
Después de releer lo que acabo de escribir (y que probablemente nadie leerá) he decidido que mi faceta sumisa es lo menos friki que tengo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario