De pronto alguien descubre de un plumazo y ante tus ojos tu verdadera naturaleza sin piedad y sin tregua y te das cuenta de que tal vez no vale tanto la pena perder un sólo segundo al lado de alguien como tú y que a lo mejor no vales para eso de ser sumisa, ni para ser amiga ni para ser persona si me apuras.
Cuando yo estoy enferma me molesta que lo sepa mucha gente porque me molesta que esté el teléfono sonando todo el tiempo. Y cuando un amigo o amiga míos enferman no suelo llamarles para evitar importunarles, acaso les llamo una vez o dos y, por supuesto, ellos saben que pueden llamarme siempre que quieran.
También es cierto que en ese sentido soy reservada, no suelo preguntar y no entro en detalles para evitar que se me tache de cotilla, morbosa o cosas peores...
En mi afán de no molestar a los otros evito actitudes que a otras personas les encantan porque no caigo en la cuenta de que a algunas personas sí que les gusta que se acuerden de ellas cuando están enfermas y que les pregunten por su salud y que se preocupen por ellas. Que aquí el bicho raro soy yo.
Parece mentira que a veces me suceda esta especie de minusvalía emocional que me impide ponerme en el pellejo del otro y tener un gesto gratuíto, un gesto sencillo, que dé pistas al otro sobre lo que sientes hacia él.
No estaré con Él si mi hermana no está conmigo. Por primera vez desde que la compré, descuelgo el hada descalza de mi cuello y es la primera vez que siento el peso de un vacío.
He conocido a muchas personas que te preguntan por tu salud y te llaman y hasta tienen detalles preciosos contigo... y luego te la clavan por detrás. También he conocido a personas que no llaman jamás pero siempre puedes contar con ellas, entre las que me cuento. Lamento mucho que me resulte tan difícil unir emoción y gesto. Una vez más vuelvo a hacer daño sin pretenderlo.
Sin rencores, sin acritud, sin victimismos de ningún tipo.
Mi Amo Txiria es el mejor Amo que he conocido jamás (y no quiero a otro), la señora María de Txiria un modelo para mí y entregada{Tx} mi tati querida.
¿Realmente necesitan a su lado a alguien como yo? ¿Qué puedo aportarles?
A lo mejor, sencillamente, no sirvo para esto.