Suelo decir a mis amantes menos creativos que el cerebro es el órgano sexual más poderoso que existe, invitándoles a usar la imaginacion y a vivir la sexualidad de un modo más complejo, menos monótono y más placentero para los sentidos.
Y al igual que la sexualidad humana reducida al acto de meter, sacudir y guardar resulta ser un acto simple, monótono y hasta displacentero, el BDSM reducido a azotar-chupar y tragar está reservado a mentalidades muchísimo más simples que la mía _aparte del hecho de que eso no es BDSM_.
Cada amante es diferente y cada amante es capaz de aportar algo nuevo, algo que le haga especial y diferente del resto, algo que provoque que deseemos repetir. Y con los amos sucede algo parecido. Una planta sus conocimientos anteriores, sus concepciones previas sobre la mesa y se da cuenta de que aquello era BDSM, lo otro era BDSM y esto que está viviendo ahora también lo es _no mejor, ni peor: diferente_ y se da cuenta de que cada evento sucedió en su momentoy la ayudó siempre a crecer, a aprender y a sentir.
Me aburren los amos previsibles y lo desconocido me abruma y me desconcierta, pero también despierta mi curiosidad. Algo no es peor por el simple hecho de ser diferente a tu concepción de las cosas _que de paso, es posible que sea equivocada_. Que un amo no baile al son de tu tango no significa que no baile bien. Sólo tienes que sintonizar con su música. Entonces todo es más sencillo, y todo, hasta lo más chocante, cobra sentido y sentir en una sinfonía perfecta porque cuando chirriaba no fallaba el instrumento, sino los oídos que lo escuchaban.
He tenido que desenterrar del fondo de mi armario mi olvidada humildad porque sólo a través de ella me ha resultado posible comenzar a comprender lo que está sucediendo y contemplar mi realidad (actual y pasada) de un modo ajeno a juicios y prejuicios (incluídos los que se montaban sobre mí misma, bordados a punzadas agudas sobre un tirante bastidor).
La comparación resulta absurda cuando se trata de comparar personas. Cada uno de nosotros lleva impresos en sus genes y vivencias una serie de acontecimientos aparentemente azarosos, fruto de una posibilidad entre millones de posibilidades fortuítas que le hace único. El primer amo te marca, cierto, pero no tiene por qué marcar tu camino, no tiene por qué determinar las bases que sustentan tus futuras relaciones BDSM, ni el prisma con el que contemplar tu vida. No verás un carajo a través del cristal del amo del pasado.
Algún día, si alguien me menciona el pasado reaccionaré con absoluta indiferencia. Aún no es así. Todavía me duelen los recuerdos, todavía me enciendo en furia, me cuajo de nostalgia, o me cubre de tristeza. Todavía me duele. Mi señor, que lo sabe, ha tenido a bien detenerse a curar las heridas que otros dejaron. Tanta ternura y atención me desconciertan. Cuando le he hecho partícipe de mis dudas, la mayor parte de mis temores se han ido disipando, leyendo atentamente sus argumentos cargados de una lógica aplastante. Y he descubierto que me resulta más sencillo recibir azotes que ternura. Que recibo antes una humillación que una alabanza. Que me siento desnuda ante el halago... es fácil saber qué hacer ante una orden.
A golpe de ternura, uno a uno, se van derribando mis muros y sé que cuando a mis ojos ya no les ciegue la luz del sol, podré descubrir un horizonte que ya promete ser mucho más extenso y hermoso de lo que me había atrevido a imaginar.
miércoles, 30 de junio de 2010
domingo, 27 de junio de 2010
a pasito
Para quien tiene miedo, todo son ruidos. La más mínima señal que podamos asociar a otros acontecimientos nos dispara la alarma y abrimos más los ojos y plantamos más los pies. A menudo el miedo a perder nos impide disfrutar de lo que tenemos. A menudo el miedo a perder algo incluso antes de tenerlo nos hace volver la espalda a algo maravilloso. Sucede cuando la prudencia se convierte en miedo.
Mi mayor temor ahora mismo soy yo misma. Mis mayores dudas se mueven en torno a mi condición de sumisa, mi capacidad para serlo y mi impulso habitual a la deslealtad, que sucede siempre que me siento abandonada. También mi necesidad de probar los límites del otro para saber hasta dónde puedo llegar, rompiendo la paciencia del santo Job.
Ahora, en mis primeros pasos hacia mi nuevo amo, trato de ser prudente al tiempo que disfruto del descubrimiento del otro y del descubrimiento de mí misma. Me late una necesidad visceral de pertenencia y la necesidad de lucir esa pertenencia. Resulta curioso, con lo reacia que yo era a llevar el collar en el chat, cómo echo de menos ahora lucirlo orgullosa. Supongo que acabé entendiendo su sentido más allá de mis prejuicios sobre los amos que lucen sus trofeos en un entorno ridículo (así pensaba), donde parece que importas a todo el mundo y realmente no importas a nadie.
Ahora, me revuelvo en mi sempiterna crisis de identidad, ya que "hadadescalza" es también el nick favorito de alguien, a mí también me gusta, pero tiene unas implicaciones emocionales muy ligadas a mi pasado, un pasado que a veces me duele recordar, pero que me ha marcado profundamente y me ha transformado de un modo importante (para bien o para mal).
Me conquista su paciencia, su tiempo, su risa, su ir despacio,paso a paso, su modo de conocerme y su manera de burlarse de los minutos. Me siento importante cuando estoy a su lado. Me siento única. Me siento deseada.
Mi mayor temor ahora mismo soy yo misma. Mis mayores dudas se mueven en torno a mi condición de sumisa, mi capacidad para serlo y mi impulso habitual a la deslealtad, que sucede siempre que me siento abandonada. También mi necesidad de probar los límites del otro para saber hasta dónde puedo llegar, rompiendo la paciencia del santo Job.
Ahora, en mis primeros pasos hacia mi nuevo amo, trato de ser prudente al tiempo que disfruto del descubrimiento del otro y del descubrimiento de mí misma. Me late una necesidad visceral de pertenencia y la necesidad de lucir esa pertenencia. Resulta curioso, con lo reacia que yo era a llevar el collar en el chat, cómo echo de menos ahora lucirlo orgullosa. Supongo que acabé entendiendo su sentido más allá de mis prejuicios sobre los amos que lucen sus trofeos en un entorno ridículo (así pensaba), donde parece que importas a todo el mundo y realmente no importas a nadie.
Ahora, me revuelvo en mi sempiterna crisis de identidad, ya que "hadadescalza" es también el nick favorito de alguien, a mí también me gusta, pero tiene unas implicaciones emocionales muy ligadas a mi pasado, un pasado que a veces me duele recordar, pero que me ha marcado profundamente y me ha transformado de un modo importante (para bien o para mal).
Me conquista su paciencia, su tiempo, su risa, su ir despacio,paso a paso, su modo de conocerme y su manera de burlarse de los minutos. Me siento importante cuando estoy a su lado. Me siento única. Me siento deseada.
viernes, 25 de junio de 2010
La sonrisa encriptada
Como mi padre, el amo se ríe pa dentro. No me imagino a un amo dando una orden con una sonrisa cálida y ancha... me lo imagino, pero nunca lo he visto. Sin embargo, sabiendo mirar a los ojos, sabiendo leer entre lineas un poquito, se puede ver en la expresión de su rostro la sonrisa de satisfacción, el orgullo velado, esa anchura de ego que se les pone a los amos cuando saben a su sumisa a sus pies.
Mi necesidad de servir a otro, de satisfacer a otro, de sentirme de otro, se me desmide a veces hasta tal punto de que me da la impresión de que le abriría mi alma a cualquiera que se acercara... el alma no pero... mi cuerpo pertenece de un modo gratuíto y amplio a cualquiera que se ponga a mi alcance, hombre o mujer, un deseo inagotable de satisfacer, servir, sentirme de... que resulta agotador. Mi desconfianza también es amplia; no tanto hacia otros como hacia mí misma, mi desconfianza en mi propia capacidad de no cagarla, como la cagué con mi primera experiencia... y ese miedo es tan largo y veo tan lejos la posibilidad de realizar lo que quiero que me conformo con pequeños sorbos de entrega a veces con la certeza de que no podré volver a entregarme nunca de verdad a nadie.
Alguien que no nombraré me dijo "todo lo hiciste mal"... ese eco me quema la sangre. No conozco a nadie tan capacitado para cagarla con todo el equipo como yo misma. Lo pagué caro, lo pago caro... me sale tan caro como sentirme incapaz de volver a intentarlo de veras. Cuando algo parece nacer algo en mí se rebela y retuerce como si rociaran mis demonios con agua bendita. Mi sonrisa también se me encripta, no sea que se note demasiado que algo me hace sentir bien... noto a veces, en los momentos más mágicos, cómo mi expresión se torna seria... en ese momento jugaría de puta madre al pócker.
Sé que no puedo pretender repetir nada. Lo vivido está vivido (por suerte buena o por suerte mala) y cada persona, cada experiencia es única. Tampoco está ya en mi mano reparar nada, una vez siendo camarera por salvar un café tiré una bandeja entera... de sobra está decir que cayó también el café y dos o tres camareros... la torpeza es parte de mí y está en manos de mi amo tratar de pulirla... o al menos disimularla.
Ahora, que parece que empiezo a sentirme bien con uno me pregunto... cuánto tiempo tardaré en cagarla de nuevo. O si tendré tiempo de hacerlo. No obstante, sonrío para adentro... como hace él de cuando en cuando; algo que me encanta de él es que también se ríe.
Mi necesidad de servir a otro, de satisfacer a otro, de sentirme de otro, se me desmide a veces hasta tal punto de que me da la impresión de que le abriría mi alma a cualquiera que se acercara... el alma no pero... mi cuerpo pertenece de un modo gratuíto y amplio a cualquiera que se ponga a mi alcance, hombre o mujer, un deseo inagotable de satisfacer, servir, sentirme de... que resulta agotador. Mi desconfianza también es amplia; no tanto hacia otros como hacia mí misma, mi desconfianza en mi propia capacidad de no cagarla, como la cagué con mi primera experiencia... y ese miedo es tan largo y veo tan lejos la posibilidad de realizar lo que quiero que me conformo con pequeños sorbos de entrega a veces con la certeza de que no podré volver a entregarme nunca de verdad a nadie.
Alguien que no nombraré me dijo "todo lo hiciste mal"... ese eco me quema la sangre. No conozco a nadie tan capacitado para cagarla con todo el equipo como yo misma. Lo pagué caro, lo pago caro... me sale tan caro como sentirme incapaz de volver a intentarlo de veras. Cuando algo parece nacer algo en mí se rebela y retuerce como si rociaran mis demonios con agua bendita. Mi sonrisa también se me encripta, no sea que se note demasiado que algo me hace sentir bien... noto a veces, en los momentos más mágicos, cómo mi expresión se torna seria... en ese momento jugaría de puta madre al pócker.
Sé que no puedo pretender repetir nada. Lo vivido está vivido (por suerte buena o por suerte mala) y cada persona, cada experiencia es única. Tampoco está ya en mi mano reparar nada, una vez siendo camarera por salvar un café tiré una bandeja entera... de sobra está decir que cayó también el café y dos o tres camareros... la torpeza es parte de mí y está en manos de mi amo tratar de pulirla... o al menos disimularla.
Ahora, que parece que empiezo a sentirme bien con uno me pregunto... cuánto tiempo tardaré en cagarla de nuevo. O si tendré tiempo de hacerlo. No obstante, sonrío para adentro... como hace él de cuando en cuando; algo que me encanta de él es que también se ríe.
jueves, 17 de junio de 2010
Cuarenta días en el desierto
Cerré el blog y me aparté de todo por el tiempo suficiente para tomar fuerzas, respirar a solas, ordenar mis ideas y poner a cada uno en su lugar. Ayer un encontronazo bastante desagradable me disparó las emociones y, como movida por un resorte, decidí seguir adelante pese a quien pese. No me gusta que el dolor guíe mis pasos. Cuando tomamos decisiones movidos por el dolor nos equivocamos (siempre). Pero esta vez el dolor me avivó el amor propio y resolvió mis dudas _que aún tenía_ sobre mí misma y sobre otras personas. No siempre está claro quién es el malo de la película.
Esta fierecilla despertó de su letargo y necesita ser domada, he cerrado puertas detrás de mí, de un portazo y sin piedad y el pasado ha quedado enterrado para siempre.
A veces intuyes el olor a mierda del interior de ciertas personas pero decides ignorarlo porque necesitas creer en una especie de mágico fondo de bondad que hace que todos los seres humanos valgan la pena. Y hay que cuidarse "muy mucho" de quien va por la vida de santo y de mártir organizando en su mente el funcionamiento del mundo para no estar nunca equivocado y que todo cuadre de tal manera que el mundo se divide en los que bailan al son que uno toca y los que no. Es triste que de cuando en cuando alguien tenga que darme un puñetazo en las narices del alma para darme cuenta de que habito aquí, en el mundo real, lejano a filosofías baratas y a psicologías positivas donde todo se soluciona hablando y al final del día todo el mundo se va feliz a la cama y los amiguitos se dan un abrazo. La realidad es que a veces el interior de ciertas personas es una mierda... y apesta.
Por suerte, en una gloriosa proporción de tres a uno, siempre hay quien tras el cruel latigazo a basura podrida te tira de las orejas, te aleja del foco de mierda y te invita a un té en un cálido saloncito que huele a incienso, canela y ajonjolí.
Y es eso, no lo otro, lo que me ha despertado del letargo. La bofetada sólo me paralizó, como cuando caminas sonámbulo y te despiertan a ostias y de pronto estás en un lugar diferente a aquel en el que creías estar. Me ha despertado darme cuenta de que debo andar con cuidado _eso sí_ muy especialmente de las personas que se creen perfectas, pero que hay otras muchas que vale la pena conocer porque aquello que te aportan te despierta la sonrisa, te hace crecer, te hace mejor persona. Y el mundo está lleno de ellas... en una proporción de tres a una.
Regreso con una sonrisa mirando mi nuevo horizonte con los ojos de la ilusión. Con la cabeza alta, la frente despejada y la mirada viva; con la mochila vacía y el deseo claro y despierto.
Adelante, sellando las puertas que atrás sólo daban golpes de viento. Sin acritud ;)
Esta fierecilla despertó de su letargo y necesita ser domada, he cerrado puertas detrás de mí, de un portazo y sin piedad y el pasado ha quedado enterrado para siempre.
A veces intuyes el olor a mierda del interior de ciertas personas pero decides ignorarlo porque necesitas creer en una especie de mágico fondo de bondad que hace que todos los seres humanos valgan la pena. Y hay que cuidarse "muy mucho" de quien va por la vida de santo y de mártir organizando en su mente el funcionamiento del mundo para no estar nunca equivocado y que todo cuadre de tal manera que el mundo se divide en los que bailan al son que uno toca y los que no. Es triste que de cuando en cuando alguien tenga que darme un puñetazo en las narices del alma para darme cuenta de que habito aquí, en el mundo real, lejano a filosofías baratas y a psicologías positivas donde todo se soluciona hablando y al final del día todo el mundo se va feliz a la cama y los amiguitos se dan un abrazo. La realidad es que a veces el interior de ciertas personas es una mierda... y apesta.
Por suerte, en una gloriosa proporción de tres a uno, siempre hay quien tras el cruel latigazo a basura podrida te tira de las orejas, te aleja del foco de mierda y te invita a un té en un cálido saloncito que huele a incienso, canela y ajonjolí.
Y es eso, no lo otro, lo que me ha despertado del letargo. La bofetada sólo me paralizó, como cuando caminas sonámbulo y te despiertan a ostias y de pronto estás en un lugar diferente a aquel en el que creías estar. Me ha despertado darme cuenta de que debo andar con cuidado _eso sí_ muy especialmente de las personas que se creen perfectas, pero que hay otras muchas que vale la pena conocer porque aquello que te aportan te despierta la sonrisa, te hace crecer, te hace mejor persona. Y el mundo está lleno de ellas... en una proporción de tres a una.
Regreso con una sonrisa mirando mi nuevo horizonte con los ojos de la ilusión. Con la cabeza alta, la frente despejada y la mirada viva; con la mochila vacía y el deseo claro y despierto.
Adelante, sellando las puertas que atrás sólo daban golpes de viento. Sin acritud ;)
miércoles, 16 de junio de 2010
Reapertura
Cerré el blog por respeto a ciertas personas que se sintieron ofendidas con él, aunque me disculpé por activa y por pasiva por la parte que me toca y creo no haber sido tan ofensiva como para merecer ciertos gestos. Pero puesto que he percibido una ofensa real y palabras realmente ofensivas por parte de xxx, no me parece que sea de recibo privarme de un derecho propio a la libre y total libre expresión de mis pensamientos y emociones, porque a dicha persona le parezca que en este blog se la ofende porque sé bien que no es así.
Si dados todos los pasos que he considerado oportunos nada ha dado sus frutos y actuando con el corazón en la mano y las mejores intenciones no he encontrado algo diferente a lo que hubiera encontrado si hubiera ido machete en mano golpeando cabezas lo menos que puedo hacer es levantar la cabeza, asomarla y dejar de esconderme y repetirme a mí misma vez tras vez que no permanece quien no vale la pena, que el mejor desprecio es no hacer aprecio y todas esas cosas que decimos cuando estamos dolidos con alguien.
No mencionaré nada más sobre las personas que ya no están en mi vida. Cada día estoy más convencida de que es mucho mejor que así sea. No les deseo nada malo, tampoco lo mejor. Sólo deseo que la vida les devuelva exactamente lo que merecen. Ni más, ni menos (no lo que creen merecer). Todo el mundo piensa de sí mismo que es una buena persona. Y a mí me gusta pensar por defecto que los demás lo son, hasta el punto de llegar a pensar que yo misma soy mala.
Si utilizara mi inteligencia en ser mala persona no se libraba ni el Tato.
Tal vez debería ser mala, sería mucho más divertido y lo pasaría mucho menos mal.
Lo dicho, el blog sigue abierto para todo el mundo. Y al que no le guste, que no mire.
Si dados todos los pasos que he considerado oportunos nada ha dado sus frutos y actuando con el corazón en la mano y las mejores intenciones no he encontrado algo diferente a lo que hubiera encontrado si hubiera ido machete en mano golpeando cabezas lo menos que puedo hacer es levantar la cabeza, asomarla y dejar de esconderme y repetirme a mí misma vez tras vez que no permanece quien no vale la pena, que el mejor desprecio es no hacer aprecio y todas esas cosas que decimos cuando estamos dolidos con alguien.
No mencionaré nada más sobre las personas que ya no están en mi vida. Cada día estoy más convencida de que es mucho mejor que así sea. No les deseo nada malo, tampoco lo mejor. Sólo deseo que la vida les devuelva exactamente lo que merecen. Ni más, ni menos (no lo que creen merecer). Todo el mundo piensa de sí mismo que es una buena persona. Y a mí me gusta pensar por defecto que los demás lo son, hasta el punto de llegar a pensar que yo misma soy mala.
Si utilizara mi inteligencia en ser mala persona no se libraba ni el Tato.
Tal vez debería ser mala, sería mucho más divertido y lo pasaría mucho menos mal.
Lo dicho, el blog sigue abierto para todo el mundo. Y al que no le guste, que no mire.
martes, 11 de mayo de 2010
nota aclaratoria, despedida y cierre
Creé este blog con una ilusión y una intención muy diferente a las palabras que lo han alimentado. Como la sumisa del único amo que he tenido. Breve pero intenso, el recuerdo de aquellos días se me quedó grabado para lo bueno, lo malo y lo peor.
Deseo aclarar que en ningún momento quise transmitir nada negativo acerca de las personas que quise y sigo queriendo. Que siempre se ha tratado de hablar de mis emociones, de cómo evolucionaban, me envolvían y me hacían crecer... o menguar. Todo es subjetivo y parte de mis emociones más intensas.
Las palabras son putas que cobran caro. Lo dije y lo repito. Me ha costado el silencio de personas que se han dolido de ellas, aunque las dije sin intención de herir. Algo que lamento profundamente. Ni me arrepiento ni tiene sentido arrepentirse. Sí que lamento no haber encontrado la palabra precisa y el silencio oportuno. Haber callado lo que quería decir y que me haya reventado como una granada en las entrañas. Haber hablado cuando debí callar para que mis palabras de viento se volvieran contra mí lanzadas como piedras.
Desde aquí pido perdón si hice daño, aunque creo que pagué (y con creces) mis delitos: el delito de sentir más allá de lo que podía comprender y de esperar que se entendiera exactamente lo que pretendía decir.
No tiene sentido continuar, al menos de momento. Equivoqué el camino y ahora no encuentro el norte.
Yo necesito algo más. Tal vez algo diferente.
He abandonado aspectos más importantes, o igualmente importantes. Le he dado la espalda a la Magia y ahora la Magia me ha dado la espalda a mí.
Quiero algo más. Todo es poco. Nada parece suficiente. Es hora de volver a mi rincón seguro. Es hora de parar en mi enloquecida huída hacia ninguna parte. Partir de cero para no seguir llenándome de vacío.
Esto que suena a despedida, es una despedida. Me niego a seguir caminando sin saber a dónde voy. No puedo seguir dándome de ostias contra la pared. Me voy a volver loca. Necesito parar. Me lo merezco.
Gracias al señor Txiria por haberme mostrado algo de mí que yo desconocía y por continuar estando ahí, siempre atento, educado, dispuesto a tenderme la mano.
Gracias a Satén, por sus sabias palabras y su lógica aplastante.
Gracias a Moravecman por soportarme durante horas al teléfono.
Gracias a Dulce por quemarme la oreja y por arrancarme capas.
Gracias a Edmond, último testigo de mis coletazos de entrega.
Gracias a aquellos que no conozco pero que me han apoyado con sus palabras.
Gracias a los que un día estuvieron ahí aunque un día decidieran dejar de estar ahí.
Si se me olvida alguien... gracias y perdón, no tengo "el chichi pa farolillos" _que diría una persona muy querida del IRC.
Gracias y hasta siempre.
Deseo aclarar que en ningún momento quise transmitir nada negativo acerca de las personas que quise y sigo queriendo. Que siempre se ha tratado de hablar de mis emociones, de cómo evolucionaban, me envolvían y me hacían crecer... o menguar. Todo es subjetivo y parte de mis emociones más intensas.
Las palabras son putas que cobran caro. Lo dije y lo repito. Me ha costado el silencio de personas que se han dolido de ellas, aunque las dije sin intención de herir. Algo que lamento profundamente. Ni me arrepiento ni tiene sentido arrepentirse. Sí que lamento no haber encontrado la palabra precisa y el silencio oportuno. Haber callado lo que quería decir y que me haya reventado como una granada en las entrañas. Haber hablado cuando debí callar para que mis palabras de viento se volvieran contra mí lanzadas como piedras.
Desde aquí pido perdón si hice daño, aunque creo que pagué (y con creces) mis delitos: el delito de sentir más allá de lo que podía comprender y de esperar que se entendiera exactamente lo que pretendía decir.
No tiene sentido continuar, al menos de momento. Equivoqué el camino y ahora no encuentro el norte.
Yo necesito algo más. Tal vez algo diferente.
He abandonado aspectos más importantes, o igualmente importantes. Le he dado la espalda a la Magia y ahora la Magia me ha dado la espalda a mí.
Quiero algo más. Todo es poco. Nada parece suficiente. Es hora de volver a mi rincón seguro. Es hora de parar en mi enloquecida huída hacia ninguna parte. Partir de cero para no seguir llenándome de vacío.
Esto que suena a despedida, es una despedida. Me niego a seguir caminando sin saber a dónde voy. No puedo seguir dándome de ostias contra la pared. Me voy a volver loca. Necesito parar. Me lo merezco.
Gracias al señor Txiria por haberme mostrado algo de mí que yo desconocía y por continuar estando ahí, siempre atento, educado, dispuesto a tenderme la mano.
Gracias a Satén, por sus sabias palabras y su lógica aplastante.
Gracias a Moravecman por soportarme durante horas al teléfono.
Gracias a Dulce por quemarme la oreja y por arrancarme capas.
Gracias a Edmond, último testigo de mis coletazos de entrega.
Gracias a aquellos que no conozco pero que me han apoyado con sus palabras.
Gracias a los que un día estuvieron ahí aunque un día decidieran dejar de estar ahí.
Si se me olvida alguien... gracias y perdón, no tengo "el chichi pa farolillos" _que diría una persona muy querida del IRC.
Gracias y hasta siempre.
miércoles, 5 de mayo de 2010
puede ser?
De cuando en cuando miro atrás y se me llena el ombligo de nostalgia y de preguntas difíciles de formular, más aún de responder. Soy cauta pero amanece y te busco. Llego a casa y te busco. Duermo contigo y me gusta saberte ahí. Haces los minutos interesantes y amenos. A veces me tanteas, lo noto, me enorgullece y me asusta no estar a la altura. El pasado se revuelve y protesta. Quisiera que todo hubiera sucedido de otro modo. Aprendí, gocé, sentí y también lloré... anoche incluso me abatió pensar en ello. Me gobierna aquella sensación de impotencia, de poner todo mi empeño en hacer que las cosas funcionaran y no saber hacerlo; aquel repentino latigazo en el alma que me rompió en dos, a veces parece que para siempre.
Un gesto de lo más inocente por mi parte desencadenó una oleada de reproches que precipitaron un final que tal vez era inevitable. Pero nunca lo he acabado de comprender y creo que nunca voy a comprenderlo. Ya no me esfuerzo.
Supe que parte de mi destino estaba sellado y que una parte de mí estará vacía sin la orden, sin el sentimiento de protección, sin el azote... sin la entrega. Aún no borré los mensajes, cuando el otro día por casualidad los descubrí en el teléfono y los releí uno por uno descubriendo aquella ternura que ya no recordaba y cómo me llenaban aquellos pequeños gestos que querían decir "me importas".
Es útil haberlo vivido. Todo cobra sentido pasado un tiempo y sé que todo sucede por una razón. Me apena haber desatado del todo algunos lazos, pero creo que hice lo correcto. Me alegra mantener otros. De cuando en cuando, cuando miro atrás, sonrío. Creo que es una buena señal.
Ahora te veo y me crecen flores en los pies. ¿Cuándo sabemos que estamos preparados para empezar de nuevo? Siempre parece perfecto mientras sucede. Una sumisa es tan frágil cuando se entrega de veras... y yo no conozco otro modo. Me di plenamente. Me di en la medida de mis posibilidades, que tal vez no resultaron suficientes. Pero si bien las formas no acababan de pulirse lo cierto es que el fondo estaba ahí y era perfecto. Lo era. No deseaba más. No necesitaba pedir más. Mi único deseo radicaba en transmitir exactamente lo que quería expresar, en que se interpretaran mis gestos de un modo justo. Sólo deseaba sentir que no había modo de desatar una tormenta en un segundo. Confiar. No sentir sobre mi cabeza la espada de Damocles, la amenaza constante, el reproche perpetuo. Quería hacer las cosas bien.
Me comparaba entonces con un niño hiperactivo que traté hace mucho tiempo que me dijo "yo quiero ser bueno, pero no sé cómo".
Y, claro, si admitiera en este instante que no puse toda la voluntad posible, que podía haber hecho más de lo que hice, que no puse toda la carne en el asador todo sería mucho más sencillo. Bastaría con esforzarme más. Pero como no está ahí la respuesta porque el sentimiento era pleno y la intención era máxima, no tengo garantías de que no volvería a suceder lo mismo.
Así que me debato entre el deseo de pertenecer a esa voz que me calla en dos palabras, o dejar que la prudencia y el miedo hagan el equipo perfecto para construir la muralla perfecta, infranqueable, que me proteja de volver a sentir aquel dolor tan intenso.
A veces veo en mí a una valiosa persona, a una sumisa maravillosa con mucho que entregar, mucho que ofrecer. Pero tan valiosa como un billete de 500 euros, las leyendas urbanas dicen que existen, partido en dos, incapaz de recomponerlo. Dos medios billetes no valen nada.
Entretanto, pienso en ti, te busco y me permito fantasear.
Un gesto de lo más inocente por mi parte desencadenó una oleada de reproches que precipitaron un final que tal vez era inevitable. Pero nunca lo he acabado de comprender y creo que nunca voy a comprenderlo. Ya no me esfuerzo.
Supe que parte de mi destino estaba sellado y que una parte de mí estará vacía sin la orden, sin el sentimiento de protección, sin el azote... sin la entrega. Aún no borré los mensajes, cuando el otro día por casualidad los descubrí en el teléfono y los releí uno por uno descubriendo aquella ternura que ya no recordaba y cómo me llenaban aquellos pequeños gestos que querían decir "me importas".
Es útil haberlo vivido. Todo cobra sentido pasado un tiempo y sé que todo sucede por una razón. Me apena haber desatado del todo algunos lazos, pero creo que hice lo correcto. Me alegra mantener otros. De cuando en cuando, cuando miro atrás, sonrío. Creo que es una buena señal.
Ahora te veo y me crecen flores en los pies. ¿Cuándo sabemos que estamos preparados para empezar de nuevo? Siempre parece perfecto mientras sucede. Una sumisa es tan frágil cuando se entrega de veras... y yo no conozco otro modo. Me di plenamente. Me di en la medida de mis posibilidades, que tal vez no resultaron suficientes. Pero si bien las formas no acababan de pulirse lo cierto es que el fondo estaba ahí y era perfecto. Lo era. No deseaba más. No necesitaba pedir más. Mi único deseo radicaba en transmitir exactamente lo que quería expresar, en que se interpretaran mis gestos de un modo justo. Sólo deseaba sentir que no había modo de desatar una tormenta en un segundo. Confiar. No sentir sobre mi cabeza la espada de Damocles, la amenaza constante, el reproche perpetuo. Quería hacer las cosas bien.
Me comparaba entonces con un niño hiperactivo que traté hace mucho tiempo que me dijo "yo quiero ser bueno, pero no sé cómo".
Y, claro, si admitiera en este instante que no puse toda la voluntad posible, que podía haber hecho más de lo que hice, que no puse toda la carne en el asador todo sería mucho más sencillo. Bastaría con esforzarme más. Pero como no está ahí la respuesta porque el sentimiento era pleno y la intención era máxima, no tengo garantías de que no volvería a suceder lo mismo.
Así que me debato entre el deseo de pertenecer a esa voz que me calla en dos palabras, o dejar que la prudencia y el miedo hagan el equipo perfecto para construir la muralla perfecta, infranqueable, que me proteja de volver a sentir aquel dolor tan intenso.
A veces veo en mí a una valiosa persona, a una sumisa maravillosa con mucho que entregar, mucho que ofrecer. Pero tan valiosa como un billete de 500 euros, las leyendas urbanas dicen que existen, partido en dos, incapaz de recomponerlo. Dos medios billetes no valen nada.
Entretanto, pienso en ti, te busco y me permito fantasear.
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